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Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

Monica-Garcia

Mónica García Gómez

Médica anestesióloga

12 de junio de 2020

Intervención

Muchísimas gracias por permitirme comparecer aquí ante ustedes. Voy a dividir mi comparecencia básicamente en cuatro bloques: uno, el significado que tiene nuestro Sistema Nacional de Salud dentro de nuestra sociedad; segundo, mi experiencia, cómo ha sido mi experiencia (yo he estado compaginando durante toda esta epidemia mi labor política con mi labor asistencial en un hospital grande de la Comunidad de Madrid), las deficiencias que he vivido en primera persona que puede la política de alguna manera solventar; los puntos clave de la reconstrucción que creo que debemos abordar, que se han abordado muchos ya en comparecencias anteriores; y un cuarto punto, del que creo que no se habla y del que tenemos que empezar a hablar, cuáles son los problemas que tenemos aquí, como en todos los países, con respecto a la corrupción sanitaria, a la corrupción en sanidad, a los conflictos de interés, al buen gobierno, etcétera.

Si estamos aquí en esta Comisión no es solamente por el daño que ha supuesto el paso de la COVID por nuestro sistema sanitario y por nuestra sociedad, sino también porque somos conscientes de que esto ha sido un toque de alarma para iniciar una reconstrucción de nuestro sistema sanitario principalmente, de nuestra sociedad y también de nuestros valores, de cuáles son los valores prioritarios que tenemos. Que a nadie le quepa duda de que de cómo conformemos el acceso a la salud, el acceso a nuestro sistema sanitario, de cómo conformemos ese pilar básico de nuestro bienestar social, se conformará también el resto de nuestra sociedad. Nos estamos jugando conceptos básicos como justicia social, como equidad, como igualdad, y son valores que están íntimamente ligados al concepto de la libertad si queremos que ésta sea real y efectiva. El concepto de libertad aglutinada junto al valor de la palabra “vida”. Porque la libertad de elegir entre comer durante dos meses comida basura o no comer no es libertad. Porque la libertad entre no trabajar o tener un trabajo basura no es libertad. O porque la libertad de que tú o alguien de tu comunidad acabe intubado en una UVI no es libertad.
Hay que recordar que el 65 % de las bancarrotas en Estados Unidos son debidas a problemas de salud familiares. Fíjense si es importante cómo conformemos nuestro sistema sanitario y cómo influye éste en nuestra cultura, en nuestra sociedad y en nuestra libertad. No es que antes no fuéramos conscientes, es que antes no estaba entre nuestras prioridades. Ha tenido que llegar una pandemia mundial para que recoloquemos nuestros valores alrededor de un concepto tan básico como la vida. Y tampoco seamos ingenuos y pensemos que todos hemos aprendido la misma lección. Por cada lección que hemos aprendido de reconstrucción del bien común, hay quien ha aprendido o que ha tenido una oportunidad para expresar sus argumentos a favor de sus bienes particulares.
Creo que ha habido un mecanismo extraño por el cual, estando confinados, individualizados y con un distanciamiento social físico, creo que, sin embargo, hemos sido capaces de abrir nuestra capacidad de empatía, y creo que la política no es otra cosa que la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Decía John Rawls que en el hipotético caso de que conformáramos una sociedad desde cero, haríamos una sociedad mucho más justa si no supiéramos qué lugar vamos a ocupar en esa sociedad. Esto se materializa y se ejemplifica perfectamente en nuestra sanidad. Se ha socializado la vulnerabilidad con esta epidemia y se ha socializado el miedo, y lo que nos ha pasado es que todos hemos sido susceptibles de ocupar el lugar de los enfermos, todos nos hemos podido ver en el lugar de los enfermos, de sus familiares, de los mayores, y esa empatía ha sido una de las claves que creo que tenemos que sacar de esta epidemia, la experiencia del virus como vulnerabilidad ante la muerte y también la experiencia del Estado, de las instituciones públicas y de la salud pública como garante de la vida. Que esa socialización de la vulnerabilidad se circunscriba a esta epidemia y nos olvidemos o que deje un poso que seamos capaces de asimilarla y de que transgreda a esta epidemia, yo creo que es una cosa que depende única y exclusivamente de nosotros. Si todos somos susceptibles receptores de cuidados, todos tenemos que empezar siendo potenciales donantes.
El otro día, en alguna comparecencia, salió aquí la fórmula solidaria y exitosa que hemos aprendido de nuestro Sistema Nacional de Trasplantes, de la ONT, y esta es una fórmula que no se puede sostener con caridad, igual que la sanidad tampoco se puede sostener ni con caridad ni con donaciones, y que si se infrafinancia, se rompe el círculo. Porque no nos engañemos, la ONT tiene una financiación finalista que hace que, entre otras cosas y por su manera de organizarse, se escape a muchos conflictos de intereses que sí que afectan a toda la estructura de nuestro sistema sanitario, y creo que tenemos que abordarlos. Sería de una fragilidad extrema si la Organización Nacional de Trasplantes estuviera atravesada por intereses mercantilistas. Esto es una cosa que la entendemos perfectamente para los trasplantes y sin embargo no somos capaces de trasladarla para otras áreas de nuestra sanidad. Insisto, la sanidad no se financia como un acto de caridad y tampoco es un gesto altruista de los profesionales. La heroicidad que se les atribuye o que se les ha atribuido a los profesionales en esta pandemia, muchas veces tiene que ver con sus carencias y con su precariedad. Tenemos que hacer que no vuelva, sentirnos orgullosos de nuestros profesionales no solamente con los aplausos, sino que seamos capaces también de llevar esos aplausos a decirles a los profesionales que nunca más van a volver a trabajar en condiciones de precariedad.
La sanidad se financia por la suma de los intereses individuales que construyen un interés común. Incluso si no queremos apelar a la solidaridad, que es un valor que igual no todo el mundo tiene, podemos apelar incluso al egoísmo. La solidaridad es la manera más inteligente de ejercer el egoísmo. Nuestro privilegio es tener un Sistema Nacional de Salud fuerte, no es que una parte de la sociedad sea capaz de evitar ese Sistema Nacional de Salud a través de seguros privados. Tenemos un privilegio, y lo hemos visto en comparación con otros países y en comparación con otros modelos, y creo que lo tenemos que cuidar.
A lo largo de los años que llevo en política, he tenido el privilegio de poder compaginar las dos labores asistenciales, como anestesista en uno de los grandes hospitales de Madrid y como labor política. La visión o el valor añadido que le puedo aportar a esta Comisión es justamente el haber estado en la epidemia en los dos lugares, en el lugar donde se estaban ejecutando las políticas y donde hemos sufrido los zarpazos más grandes de la epidemia y en el lugar donde, de alguna manera, se hacen las recetas para que podamos los profesionales trabajar. Mi labor política, y supongo que la labor política de muchos de los que estamos aquí, aquí hay muchos profesionales, tiene que ver con cuando me doy cuenta de que yo no solo trabajaba en un quirófano y no solo trabajaba en una consulta, trabajaba en un sistema social. Decía una frase manida de Rudolf Virchow, que es el padre de la medicina social, que la medicina es una ciencia social y que la política no es otra cosa que medicina a gran escala, y la verdad es que muchos compartiremos que es apasionante poder vivir las dos lex artis, la política y la científica, y cómo descubrir también sus grandes diferencias. Entre las grandes diferencias, que creo que son importantes y que creo que también debemos aprender de ellas, tenemos que la ciencia y la medicina avanza entre dudas y, sin embargo, la política se estanca entre dogmas. La ciencia se mueve entre la incertidumbre y los márgenes del error. A todos aquellos que en ciencia aplican dogmas de fe y recetas milagrosas les llamamos curanderos, se mueven en el mundo del esoterismo. Seamos capaces de trasladar esto también a la política. Y hay una cosa imprescindible que creo que tenemos que cambiar en nuestra lex artis política porque no nos permite avanzar. Mientras la política busca culpables, la ciencia busca causas, y creo que esta es una diferencia fundamental.
Miren, les voy a contar. Al principio de la epidemia, todos los pacientes llevaban dos medicamentos, todos. La evidencia, la escasa evidencia que teníamos decía que podían ser beneficiosos. Dejamos de utilizarlos, más o menos, el 10 de abril, según los hospitales, dejamos de utilizarlos porque incluso hay algún estudio, que tiene también sus dudas metodológicas, pero hay algún estudio que dice que no solo no ha mejorado sino que ha empeorado. ¿Se imaginan que nos lo echáramos en cara? ¿Se imaginan que dijéramos “tú has tratado a un paciente con hidroxicloroquina”? ¿Se lo imaginan? Es que es inconcebible. Hemos podido avanzar porque somos capaces de buscar causas sin culpas. Por ejemplo, fuimos capaces también de ver que los pacientes no solamente tenían un problema de infección respiratoria, sino que también tenían un problema sistémico que tenía que ver con su hipercoagulabilidad, y empezamos a aplicar los anticoagulantes de una manera más extensa a partir de abril. Hemos ido aprendiendo y hemos sido capaces de ir avanzando entre la incertidumbre.
Hasta que la política no busque causas en vez de culpas, pues viviremos estancados en la peor versión de la política. Yo soy una enorme defensora de lo que he venido a llamar la política basada en la evidencia, que sigue la definición de la medicina basada en la evidencia, que es el uso consciente, explícito y juicioso de la mejor evidencia posible en la toma de decisiones, y tiene una definición que es maravillosa: el uso juicioso. Tiene también una parte subjetiva, claro que sí, no es solamente datos y datos y una mecanización de una interpretación de los datos. Y luego, de la mejor evidencia disponible. Es que la evidencia disponible tiene márgenes de error, claro que sí, y creo que es una cosa de la que tenemos que hablar y de la que tenemos que sacar lecciones de esta pandemia, entre otras cosas, para que no nos vuelva a ocurrir, no la pandemia, que volveremos a tener, sino esta crisis u otro tipo de crisis, pero sí son las lecciones que tenemos que sacar.
Se habla de que llegamos tarde. Yo creo que es indudable que llegamos tarde. Ahora, hay que analizar las causas de por qué llegamos tarde, porque, si no, no podremos avanzar y llegaremos tarde absolutamente a todas las crisis sanitarias. Hay una que es puramente estructural y cultural. En este país hemos dilapidado la prevención a la enfermedad, hemos dilapidado la salud pública en todas las administraciones, por todos los gobiernos. Digo yo que será porque la prevención no vende acciones, la prevención no inaugura, no pone primeras piedras, la prevención salva vidas en silencio, y seguramente, a lo mejor, con ese silencio no se ganan elecciones, y creo que esto es un problema que tenemos dentro de la política. Fíjense si le hemos dado poca importancia a la salud pública que tenemos una ley desde 2011, hace casi diez años, y no la hemos desarrollado, nadie la ha desarrollado, ni siquiera las comunidades, no la hemos desarrollado. En esa ley se decía que teníamos un centro estatal de salud pública, creo que ahora lo estamos llamando Agencia de Salud Pública, una entidad estatal con funciones en materia de consultoría que pudiera ser la punta de lanza del conocimiento en materia de salud pública, sistemas de información desarrollados y potentes que nos permitan hacer la vigilancia epidemiológica que no podemos hacer con los sistemas de información que tenemos ahora, y fíjense que hubo una cosa en la que no nos pusimos de acuerdo y es en la cooperación horizontal entre las comunidades autónomas. Creo que es un buen momento para remediarlo.
Y luego hay otras causas que tienen que ver también con cómo hemos vivido las anteriores crisis, la experiencia de las anteriores epidemias. Ha habido epidemias que no nos han afectado. El SARS1 y el MERS es una cosa que se quedó en Asia, y lo que se queda en Asia y lo que se queda en África, ahí se queda, no nos afecta, no somos capaces de empatizar. Y también la última crisis económica, la última crisis que hemos tenido en Europa, que ha sido una crisis económica y que nos ha puesto ante una dicotomía, que es una dicotomía falsa, tener que elegir entre salud y economía, y una crisis económica en la cual dejamos caer a países enteros y dejamos que hubiera países que se endeudaran para la siguiente generación. Esto yo creo que es un factor que ha influido, porque en esa dicotomía entre economía y salud se puede decir “llegamos tarde”, no sé si una semana tarde, dos semanas tarde, pero es la primera vez que hemos sido capaces de darle la vuelta a ese reequilibrio y pensar primero en la salud y luego en la economía. Tanto es así que aquí se hizo un 135 para que quedara claro en la Constitución cuáles eran nuestras prioridades, primero economía y luego la vida, y eso es así. Nosotros, por eso, desde Más País hemos propuesto un 135 social y que pongamos primero la vida y que la economía tiene que girar alrededor de la vida. Este yo creo que puede ser el inicio de un gran pacto. No podemos hacer un pacto por la sanidad y hablar siempre de pacto por la sanidad cuando no tenemos claras cuáles son nuestras prioridades.
A mí hay una cosa que me ha obsesionado durante estos meses que he intentado de alguna manera investigar, que me ha sido muy difícil, y es saber por qué fallaron los radares, y fallaron los radares de todos los sitios. Yo estoy en la Comunidad de Madrid, aquí hemos tenido el epicentro de la pandemia y aquí no funcionaban los radares. No funcionaron los radares de Atención Primaria. Es verdad que salíamos de la curva de la gripe y pudo haber ahí un factor de confusión, pero es verdad también que tenemos una atención primaria depauperada, colapsada, en la que los compañeros, médicos y enfermeras, están saturados. No funcionaron los radares de las urgencias. Yo he intentado mirar si hubo un aumento de frecuentación, lo he pedido a la consejería, todavía no me lo han dado, qué hubo, qué pasaba en las urgencias. No lo sabemos, y es que tenemos unas urgencias, hablo de la Comunidad de Madrid en este caso, perdónenme, que se colapsan todos los años por la gripe y eso lo vemos normal. Tenemos una epidemia que se llama gripe que tiene vacuna, que sabemos cuál va a ser su incidencia, que sabemos cuál va a ser su curva y aun así se nos colapsan los hospitales. ¡Cómo no se nos van a colapsar con una epidemia imprevisible que ha tenido una subida absolutamente exponencial!
Miren, yo tengo aquí los boletines epidemiológicos de la Comunidad de Madrid. En el de la primera semana de marzo le dedica al COVID exactamente este párrafo. He de decir que durante toda la pandemia aquí hemos tenido un déficit de recursos en salud pública y un déficit de estructura a la hora de informatizar los datos; estamos en la era del big data y todavía tenemos epidemiólogos que meten los datos a mano. Este boletín epidemiológico habla de que hay casos importados con otros en los que no se conoce el vínculo epidemiológico, y estamos hablando de la primera semana de marzo, hasta el 9 de marzo, que es cuando se cierra este boletín epidemiológico. El segundo boletín epidemiológico, ya del 17 de marzo, habla de que tenemos 3836 casos y que ya tenemos transmisión comunitaria. Claro que han fallado los radares, por supuesto que han fallado, es que con estos dos boletines era imposible que pudiéramos prever lo que se nos venía encima.
Miren, el 6 de marzo teníamos en la Comunidad de Madrid dos pacientes en la UCI, el 9 de marzo teníamos 53 y a los dos días siguientes teníamos el doble, 102 pacientes en la UCI. El tsunami, que no solo no lo vimos llegar, pero no solo no lo vimos llegar porque, bueno, somos así, somos latinos, no, es que no teníamos los radares conectados, el tsunami se desató de una manera absolutamente imprevisible. En mi hospital teníamos siete planes de contingencia para ir abriendo camas de UCI. Hemos llegado a ocupar quirófanos, hay hospitales que han ocupado bibliotecas, gimnasios, lo hemos ocupado todo. Teníamos planes de contingencia, estábamos en el plan de contingencia 3 un viernes, calculábamos que íbamos a estar dos semanas en cada plan de contingencia, el 3, el 4, el 5, el 6; en un fin de semana pasamos del 3 al 6. Hemos pasado de tener 30 camas de UCI a tener 90 camas de UCI. Y la mejor sanidad del mundo se colapsó.
Creo que esto nos lleva a dos lecciones. Una, cómo podemos evitar que se colapse. No creo que ahora los planes tengan que ser “vamos a construir hospitales nuevos para abarcar más enfermos”. Es que si no somos capaces de prevenirlo y si no somos capaces de rastrear los casos y de hacer una vigilancia epidemiológica, ya podemos hacer todos los hospitales que queramos que si nuestro sistema se colapsa, como se ha colapsado, no podremos acceder a los pacientes. Tuvimos 1528 UCIs, que, ojo, no eran UCIs. La UCI no es una cama de UCI, no es un monitor y un respirador; la UCI es los profesionales especializados. ¿Y saben con lo que nos encontramos? Con lo que llevamos hablando mucho tiempo: la especialización de la enfermería. No teníamos enfermeras especializadas. El otro día se hablaba aquí “necesitamos gente que sepa intubar”. No, los anestesistas hemos cubierto de alguna manera el déficit de intensivistas. Necesitamos enfermería especializada. Es que estamos derrochando talento, derrochando talento a espuertas, porque no hemos sido capaces de trasladar la especialización a la enfermería. Y tuvimos lista de espera en las UCIs. Creo que esto es lo más dramático que hemos podido vivir en nuestros hospitales, aparte de que es una, por llamarlo de alguna manera, una aberración clínica. No se puede tener lista de espera en las UCIs. Nos hemos dejado muchísima gente fuera.
Sin embargo, ha habido cosas, yo creo, que han sido absolutamente maravillosas. Primero, la autoorganización de los servicios, de los profesionales, cómo han desaparecido esas barreras que había, que fragmentan nuestro sistema en cada uno con su especialidad, cada uno con su categoría, cómo desapareció absolutamente eso, cómo hubo una solidaridad de todos los profesionales, que no estaban en primera línea pero que se pusieron a disposición. Y la solidaridad, y aquí creo que hay que darles las gracias a los Coronavirus Makers, gente que se puso a hacer piezas en 3D desde sus casas, que estaban conectadas en toda España para proveernos tanto de pantallas como de piezas para poder hacer ventilación no invasiva a los pacientes. ¿Cómo que no hay talento? ¿Por qué no aprovechamos todo ese talento, todas esas ganas que tiene la gente de aportar, de innovar? Es que fue una cosa absolutamente espontánea, maravillosa y solidaria. Aprovechemos. Claro que tenemos talento en España para poder aprovecharlo.
Y si hubo autoorganización es porque tenemos unas cadenas de mando y unas cadenas directivas absolutamente rotas por el clientelismo. No sé si conocen ustedes una encuesta de SEDISA, que es la Sociedad Española de Directivos de la Salud, que mencionaba que siete de cada diez decían que su puesto dependía más de su color político que de sus conocimientos en gestión. Esto rompe absolutamente la eficiencia y la eficacia de cualquier sistema. Y estas cadenas de mando no han funcionado, no han funcionado. La toma de decisiones no depende de si te van a quitar del puesto o no te van a quitar del puesto, tiene que depender de otros criterios, y tenemos que profesionalizar y ser capaces de hacer una estructura muchísimo más profesional de la que tenemos en torno a nuestras directivas y a nuestra organización.
Lo que hemos vivido en los hospitales ha sido absolutamente dramático. Hemos tenido unas mortalidades del 20 %. Hay un estudio que ahora ha sacado SEMI, la Sociedad Española de Medicina Interna, que dice que, más o menos, está en un 20 %, lo que significa que uno de cada cinco pacientes que entraban en un hospital fallecía. Miren, les voy a leer un mensaje de un compañero, que le pregunté qué tal en su hospital, y creo que es bastante relevante. Me dijo: “Seguro que lo sabes. Ha sido terrible, muy duro, tremendamente cruel. Según va pasando el tiempo, vamos tomando mayor conciencia de lo acaecido. Vivir el desastre de los pacientes, tener que desestimar pacientes por falta de recursos, pensando en medidas heroicas, por ejemplo, llegamos a plantearnos usar un respirador para dos pacientes, y ser absolutamente impotentes. No sé si es nuestra cultura médica, pero constatar la impotencia fue brutal. Mientras tanto, ibas viendo cómo tus compañeros iban cayendo, con disnea, con neumonías espantosas, y día tras día sin ver la famosa luz al final del túnel. En fin, nunca había tomado nada para dormir, pero desde entonces soy incapaz de hacerlo sin el bendito lorazepam. Ahora todo ha cambiado. La cosa está mucho mejor, solo hay una UCI con COVID y el hospital se está desahogando. Sin embargo, empezamos a ver los efectos colaterales, tumores muy pasados, inoperables, patologías muy avanzadas, etcétera, por las que habrá que hacer un nuevo esfuerzo para bajar los tiempos de espera quirúrgicos mientras tengamos un respiro y no haya muchos rebrotes”. Esta es la tarea que tenemos, también reconstruir el daño emocional que ha habido en los profesionales. Los profesionales no salvan vidas solo en epidemias, las vidas de las epidemias no valen más que las vidas de las enfermedades raras o que las vidas de cualquier otra enfermedad o de la gente que está esperando en lista de espera, no valen más, entonces, creo que tenemos que aprender de esto.
Miren, creo que fue el 2 de abril cuando llegamos a tener 16 174 camas de COVID en la Comunidad de Madrid, esto implica 24 camas por cada 100 000, bastante lejos del criterio del Ministerio que hablaba de 37 o 40 camas. Partimos de un déficit estructural que no nos permite tener flexibilidad a la hora de abordar las diferentes contingencias.
Atención Primaria, se ha hablado mucho aquí de Atención Primaria, en esta Comisión. En la Comunidad de Madrid han tratado a 362 000 pacientes, de los cuales, 41 000 habían contactado a través de los hospitales, un 14 %, el resto había ido directamente a Atención Primaria. La media era de 4786 por cada 100 000. Y otra vez la línea de la vida partió Madrid en dos, el norte y el sur, esa misma línea de la vida que hace que el norte tenga una esperanza de vida entre ocho y doce años mayor que lo que tenemos en el sur. ¿Valen menos las vidas del sur? ¿Por qué somos capaces como sociedad de mantener una enfermedad que se llama “desigualdad social”? La epidemia, cómo no, obviamente, se decía “no sabe de clases”. Sí, claro que sabe, sabe de códigos postales, exactamente igual que la vulnerabilidad social y que todo el resto de determinantes sociales de la salud. A día de hoy, todavía tenemos 65 centros de salud cerrados y a los profesionales que acaban de terminar su residencia en Madrid se les ofrecen contratos que son contratos de baja calidad. No estamos cuidando a nuestros profesionales. Me decían el otro día: “Hombre, es que les ofrecemos un contrato de seis meses. ¿Qué quieren?”. Seis meses es indigno, un contrato de seis meses es indigno, no puedes hacer un proyecto profesional ni puedes hacer un proyecto de vida con un contrato de seis meses. Cambiemos los valores, y a nuestros profesionales, si los queremos tener y si queremos atraer el talento que hay fuera, debemos cuidarlos.
Residencias de mayores. Miren, un compañero mío, que es salubrista y es médico de Atención Primaria, escribió este libro que se llama “¿A quién vamos a dejar morir?”, que se lo recomiendo, por supuesto, encarecidamente. El título se basa en un caso ocurrido en mi propio hospital en el que se excluyó de la lista de espera a una persona en base a sus determinantes sociales y no en base a criterios clínicos. Es curioso cómo los determinantes sociales no sirven para ampliar recursos y sin embargo sí que sirven para excluir. El libro relata cómo las políticas de salud influyen en la vida de la gente hasta el punto de decidir quién vive y quién muere, y el título describe de manera casi profética lo que ha pasado en nuestras residencias de mayores.
En las residencias de mayores no solo ha habido errores y borradores y esta maraña en la que nos hemos encontrado, sino que se ha conjugado lo peor de nuestros valores sociales. Y no es que los hayamos abandonado, es que les habíamos abandonado hace mucho tiempo. Hemos mercadeado con los cuidados de nuestros mayores, hemos hecho privatizaciones obscenas, hemos hecho concesiones a la baja, penalidades irrisorias por incumplimientos de contrato. Es el ejemplo perfecto de cómo pervertir lo que se llama la colaboración público-privada. La colaboración público-privada, si las reglas del juego son de colaboración, el resultado será de colaboración; si las reglas del juego son de parasitación o de perversión, serán de parasitación y perversión. Y las reglas del juego las ponen las administraciones, y las administraciones han hecho contratos a la baja y han mirado para otro lado, y eso ha pasado… Sí, voy terminando, en un rato.
El otro día escuchaba a la presidenta de la patronal de residencias de mayores que decía “mórfico, mórfico, mórfico”. Bien, lo primero que hay que decirle es que el mórfico es un tratamiento asintomático. A todos los pacientes que tienen disnea les ponemos mórfico, pero igual socialmente lo tenemos dirigido o tenemos el pensamiento de que el mórfico mata. Porque aquí hubo un caso, absolutamente deplorable, de una persecución en el Hospital Severo Ochoa, por parte de una administración inclusive, que puso en la picota el problema de las sedaciones y el problema de para qué usamos las sedaciones tanto en los paliativos, que no tienen por qué ser terminales, como en los tratamientos. Entonces, mientras la representante de la patronal decía “mórfico, mórfico, mórfico”, no decía “precariedad, precariedad, precariedad”, ni tampoco decía “fondo buitre, fondo buitre, fondo buitre”, ni “maltrato, maltrato, maltrato”, que es lo que ha habido en algunas de nuestras residencias.
Hay un documento de la OMS que se llama “Fortaleciendo la financiación de nuestros servicios sanitarios post COVID” que habla de tres cosas. Una, eliminar las barreras financieras. En el CIS del año 2009 se hablaba de que 2,2 millones de personas no se pueden pagar la medicación porque tienen una barrera económica. Otra, la universalidad, que es fundamental y lo hemos visto en esta pandemia. Aunque haya quien diga que no hay sanidad para todos, o la hay para todos, o es muy difícil que seamos capaces de cuidar la sanidad individual. Otra, proporcionar apoyo a los ingresos, el ingreso mínimo vital. El ingreso mínimo vital es nuestra UCI social y tiene que ver con una enfermedad que es la desigualdad. También les recomiendo este libro que se llama “Igualdad”, que habla de cómo los determinantes sociales de la salud y cómo la desigualdad afectan y hacen estragos en la salud de la población. Y también hablaba de cómo movilizar los fondos adicionales. Luego podemos incidir, pero creo que hay muchas cosas que reconstruir.
Lo hablábamos antes, nuestras leyes y nuestra Constitución tienen que ser como los antibióticos, que han evolucionado, no nos podemos quedar en la penicilina. Tenemos leyes absolutamente obsoletas que se han hecho hace veinte o treinta años que no han sido capaces de evolucionar, y, obviamente, como sociedad y como sistema sanitario hemos evolucionado.
Los cuidados informales. Los cuidados informales representan entre un 2 y un 4 % de nuestro PIB, que se lo estamos dejando directamente a las familias, a las cuidadoras y, sobre todo, a las mujeres. Creo que podemos pensarlo. Tenemos que integrar las mutualidades de prestación sanitaria privada porque no han demostrado que sean más eficientes. Tenemos que hacer una nueva estrategia de salud mental. Aquí se han hablado muchas cosas, como un nuevo marco contractual, un plan de investigación clínica, formación y divulgación sanitaria independiente. ¿Cómo les contamos a nuestros ciudadanos que ni la investigación ni la formación ahora mismo en este país son independientes, que estamos atravesados por los conflictos de interés de nuestros proveedores farmacológicos? ¿Cómo explicamos que no tenemos organismos? Miren, una de las cosas que ha pasado es que para los protocolos que hemos tenido que seguir en los hospitales no había ningún organismo que nos dijera “esto es ahora la evidencia científica”, lo que hablábamos el otro día de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. No hemos puesto el conocimiento en el centro. El conocimiento está ahí para que de alguna manera se haga negocio con él, también lo hemos vendido.
La política del medicamento, y ya termino. Creo que tenemos que hablar de corrupción, claro que sí. Es un sector altamente vulnerable a la corrupción y a los conflictos de interés. Decía el otro día creo que el doctor Bouza, no sé si era Bouza o era Repullo, pero decía “a los profesionales démosles herramientas y librémosles de los conflictos de interés, librémosles de los conflictos de interés”. El mercado de la salud tiene un conflicto de interés sistémico, y es que el mercado de la salud hace negocio con la falta de salud para obtener ganancias. Es un conflicto de interés sistémico. La European Healthcare Fraud & Corruption Network, que es la institución europea que se encarga de estudiar los casos de fraude y corrupción, calcula una pérdida de entre 56 000 y 96 000 millones lo que perdemos por corrupción dentro de nuestros sistemas sanitarios. Y hay que dividir lo que es la corrupción individual de la corrupción sistémica. Los teóricos la dividen perfectamente. No todo está en las leyes, no todo es punible, no todo está en el Código Penal. La corrupción institucional es la influencia sistémica que puede ser legal pero que socava y debilita los propósitos de una institución. Y tenemos nuestro sistema sanitario trufado de conflictos de interés y de este tipo de sistemas. Se habla de una magnitud de entre el 3 y el 10 % de los gastos en sanidad que se nos van por el coladero y el sumidero de la corrupción: sobornos por servicios, corrupción de las compras, contrataciones públicas improcedentes, relaciones mercantiles impropias, abuso de posiciones, etcétera. En otros países tienen leyes anticorrupción, yo creo que nosotros también podríamos trabajar en tener una ley anticorrupción.
Y luego, lo último, la transparencia. La transparencia es una condición esencial para la ciencia. Sin datos claros, nítidos y que nos den la realidad, la mejor aproximación a la realidad, no podemos trabajar. Y también transparencia para saber a dónde van los fondos y en qué nos estamos gastando el dinero que debería ir destinado a la salud. Muchas gracias.

Preguntas de los grupos parlamentarios

Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
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Díaz-Gómez,-Guillermo

Guillermo Díaz Gómez

GP Ciudadanos
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Vallugera-Balañà,-Pilar--(GR)

Pilar Vallugera Balañà

GP Republicano
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Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
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Mena-Arca,-Joan--(GCUP-EC-GC)

Joan Mena Arca

GP Confederal UP
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Gestoso-de-Miguel,-Luis

Luis Gestoso de Miguel

GP Vox
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Velasco-Morillo,-Elvira

Elvira Velasco Morillo

GP Popular
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Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
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Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, presidenta. Gracias, señora García, por su exposición, por las explicaciones dadas. Entiendo que ha hablado de dos cuestiones, dos bloques grandes, aunque usted ha dicho cuatro, pero diferenciaría forma y fondo. En cuanto a la forma, siendo usted política, como usted ha dicho, siendo nosotras y nosotros políticos y siendo ésta una cámara de debate político, también me gustaría hacer esa reflexión que usted realizaba. Apelaba a la empatía como forma de poder trabajar, de ponerse en el lugar de otro, de buscar y de abandonar dogmas, de evitar buscar culpables y encontrarlos. Comparto esta reflexión, pero creo que está tan interiorizada que la responsabilidad es nuestra, suya, mía, del resto de compañeros y compañeras que estamos aquí y que estamos en el resto de cámaras. Creo que hemos interiorizado tanto, tanto, tanto esa forma de proceder que ni somos conscientes de ello, e incluso que cuando apelamos a la necesaria empatía y respeto, en lugar de utilizar los errores o las diferencias como piedra arrojadiza para desgastar al adversario, lo hacemos yo creo que, a veces, hasta de forma inconsciente. Lo vemos cuando está hablando otra persona, es decir, yo cuando usted habla puedo ver que está actuando de esa forma y usted, seguramente, cuando yo expongo mi posición también verá que estoy hablando de esa misma forma que consideramos ambas una forma errónea de proceder. Creo que tenemos que reflexionar mucho y ver que la política debería ejercerse, y comparto esta reflexión que luego no coincide con nuestra forma de proceder, lamentablemente, pero creo que la política y la forma de hacer política deberían ser más defender con argumentos nuestro proyecto político, porque lo que nos lleva a pensar esta forma de proceder, esta forma de hacer política que se está poniendo en práctica día a día, nos lleva a pensar que parece que no tenemos suficientes argumentos para poder defender con fuerza nuestros proyectos sin desgastar la imagen del adversario. Creo que eso es lamentable y creo que tendríamos que poner más fuerza en los proyectos que en desgastar. Creo que la forma de hacer sería, en vez de decir a los demás qué tienen que hacer, gobernarnos nosotros mismos y decir “yo voy a actuar como yo considero que se debe actuar, y los demás, que haga cada uno lo que quiera”. Si cada uno gobernamos nuestro proceder de esa forma, medio camino lo tenemos hecho, esto como reflexión, por continuar con la reflexión que usted hacía.
En cuanto al fondo, creo que efectivamente hay que reforzar el ámbito de la prevención. Es fundamental la detección temprana. Habrá que ver por qué han fallado los radares. Alguna vez en esta Comisión, en este grupo de trabajo, hemos estado hablando de esos médicos centinela que no fueron capaces de detectar. No hicimos caso de las alertas que venían. Tal vez por las muestras que se estaban manejando para algo que era desconocido y que no tenía todavía, al principio, la intensidad que después tuvo, pasaron desapercibidos los síntomas, bueno, me imagino que habrá que hacer más reflexiones.
En cuanto a la cooperación horizontal entre las comunidades autónomas, creo que la cooperación horizontal entre las comunidades autónomas es una realidad, ha sido una realidad durante décadas, pero todos los días, no solo en el contexto de la pandemia. Yo se lo puedo decir desde el punto de vista de las comunidades autónomas en las que tenemos presencia nosotros, pero entiendo que en todas es igual con otras comunidades limítrofes.
Tenemos que empatizar con Asia y África. Comparto por completo que no estaremos del todo a salvo hasta que todos estemos a salvo, y todos es todos en el planeta. Algo hay que hacer en ese sentido.
Usted planteaba la dicotomía salud-economía. Yo creo que nos hemos enfrentado a un trilema: salud, economía y derechos y libertades fundamentales para garantizar eso. A eso habrá que hacer frente y habrá que encontrar un punto de equilibrio para que los tres puedan convivir de forma pacífica.
Hablaba usted de la necesidad de la enfermería especializada. Totalmente de acuerdo. Creemos que el decreto de especialidades de enfermería tiene que ir incorporando nuevas especialidades e ir avanzando en esa materia.
Me ha sorprendido el dato de letalidad que usted ha dado del 20 % en los hospitales porque, según el último informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, bueno, este es del 10 de junio, la letalidad es del 11,2 %, sabiendo que en edades muy avanzadas es del 25 %.
Y para terminar, le haría una pregunta. Nosotros consideramos que esta reflexión es interesante, pero deberíamos centrarnos en este momento en las urgencias porque, como empecemos a hacer un análisis de todo y plantear solución a todo, no vamos a llegar a nada, entonces, le preguntaría cuáles son, a su juicio, en este momento las urgencias. Creemos que después, con sosiego y reposo, debemos abordar las cosas importantes y necesarias también, que le plantearía cuáles serían. Gracias.

Guillermo Díaz Gómez (GP Ciudadanos)

Gracias, presidenta. Gracias, doctora García, por su exposición. Ha empezado usted haciendo un canto, que comparto, a la evidencia, a la evidencia científica, a desterrar el pensamiento mágico y el esoterismo de todo esto. Yo he sido muchos años activista de la tercera cultura, ahora, por cuestión de tiempo, lo sigo siendo menos, pero esta parte la comparto con usted. Entonces, hay una serie de evidencias que quiero contrastar o una serie de afirmaciones que ha hecho usted aquí que no coinciden con algunos de los diagnósticos que yo tengo hechos como lector aficionado, que usted es doctora y yo soy lector aficionado.
Por ejemplo, usted afirma que es el miedo a enfermar y el miedo a la muerte lo que ha hecho que la sociedad fuera empática, y yo creo que es todo lo contrario. Yo creo que el altruismo ha sido la superación del miedo a lo largo de la historia. Hay estudios, por ejemplo, en psicología del aprendizaje sobre el motor del altruismo, que señalan que el altruismo es precisamente la superación del yo y exponerte tú por otro, que es lo que creo que ha pasado realmente. Es decir, creo exactamente lo contrario como motor de todo esto a lo que usted ha dicho.
También ha hecho otra afirmación, que el artículo 135 antepone los intereses económicos a la vida. La vida está en el artículo 15 de la Constitución, que son derechos fundamentales, que es la parte más importante y más sagrada de nuestra Constitución, y el 135 pues está casi diez veces más allá dentro de nuestra Carta Magna.
Con respecto a la demonización de las donaciones, comparto con usted que hace falta más financiación para la sanidad pública, seguro, cuanta más se pueda dar, mejor, pero no creo que nadie tenga la capacidad para decir: “Hasta aquí. Tu dinero no hace falta”. No lo creo. ¿Por qué? Le doy unos ejemplos: Esther Luque, Francisco Cañero, Sandra Cuesta, María José Darena, Susana Estévez, María Antoine, y esto solo en Málaga, que es de donde yo soy, pero hasta 100 000 personas han sido curadas, estas concretamente, salvadas por las máquinas que se compraron con las donaciones de una persona. ¿Quién es nadie para decir que estas personas no tendrían que haber tenido acceso a una cura por esto? Ojalá el sistema público provea de todo esto y no hagan falta, pero ahora mismo no creo que haya nadie que deba decir “hasta aquí, tú no, tu dinero, no”. Que no es un orgullo, si la caridad no es mala. Es mejor que no haga falta, pero mientras tanto, hasta que lleguemos al sistema perfecto, creo que es de agradecer, no de criticar.
Con respecto a la especialidad y al hecho de meter gente no especializada en organismos, completamente de acuerdo. Yo desde mi actividad política lo voy a intentar, inténtelo ustedes desde la suya, que no pasen cosas como ayer en la CNMC. Yo no sé nada de competencia, estoy aquí por cuestiones plurales. Estoy de acuerdo con usted, completamente de acuerdo. Vamos a intentar evitar la parasitación de los partidos políticos en los organismos públicos.
Esto en lo que respecta a la parte política, que ha sido muy extensa y no quería dejarla sin respuesta por cortesía, y ahora voy a la parte médica, pero con una última cuestión sobre la política. Usted dice que no puede ser que los derechos dependan de los códigos postales, y también estoy de acuerdo. A ver hasta qué punto puede usted influir dentro de su actividad política en evitar que los derechos de los españoles dependan, por ejemplo, de la comunidad autónoma donde viven, por ejemplo, que también es una cuestión de códigos postales.
Con respecto a su actividad como médico y lo que nos ha dicho aquí, un par de preguntas. Sé, o al menos leí, que hubo problemas a la hora de los anestésicos a utilizar cuando se conecta una persona a un respirador. No sé si le consta o conoce que haya habido que utilizar anestésicos, por decirlo así, más antiguos, tirando un poco del fondo de armario. Lo leí en prensa, supe de algún caso, pero no sé si se ha encontrado usted en esa situación.
Con respecto a los intereses, ¿qué opina usted de la regulación del lobby sanitario? Y, por último, los radares de atención primaria que dice que han fallado, si podría extenderse un poco más en cuál es su diagnóstico de ese error y qué cree que habría que cambiar en el funcionamiento, es decir, al margen de recursos, en lo que estoy de acuerdo, si cree que hay algo que se pudiera hacer de forma casi inmediata para mejorar esos radares.
Por último, coincido absolutamente con usted en que estamos en una pandemia y que el “pan” nos determina que no podemos mirar hacia otro lado cuando esto sucede en otros países o en otros continentes. Muchas gracias. Ha sido muy interesante escucharla.

Pilar Vallugera Balañà (GP Republicano)

Buenos días. Gracias por comparecer. Voy a ser extraordinariamente breve, básicamente porque creo que nuestra función aquí es escuchar a los comparecientes y no escucharnos a nosotros mismos, por tanto, solo cuatro temas, además, me interesa especialmente que usted tenga todo el tiempo necesario porque coincido en el 101 % de lo que ha dicho, de manera que me interesa muchísimo que su discurso se oiga alto y claro en esta sala.
Coincidimos en la vida en el centro. Coincidimos en que sistemáticamente se produce la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias, y así es como la mayoría tenemos montados todos los servicios públicos, no solo la sanidad, entonces, tengo tres preguntas. La primera, ¿qué opinión le merece la afectación que pueda tener todo el tema de la trazabilidad y el big data sobre el derecho de la intimidad y los derechos individuales por la necesidad de prevención y por tanto de saber dónde hemos estado o con quién hemos estado? Eso me preocupa porque tiene una vertiente ética sobre nuestras propias vidas que me parece interesante ver cómo la enfoca.
Segunda pregunta, ¿cómo reconstruimos lo que hemos dejado pendiente? Porque a lo largo de esta pandemia todo el resto ha quedado parado, usted ha hecho alusión a ello. ¿Debe ser también un sistema de financiación ad hoc una vez hayamos visto, más o menos, lo que nos puede costar? ¿O no nos salimos de esa manera? O solucionamos los temas estructurales de infrafinanciación, o no vamos a salir.
Comparto el tema de la caridad porque cuando hablamos de caridad incluye en su definición que haya unos cuantos que tienen mucho, de lo que se pueden desprender hacia otros pobres cuyo lugar en la vida es sobrevivir a base de caridad. Es ese punto de partida el que explica que no aceptemos la caridad, otra cosa son las donaciones.
Voy a leer los dos libros que ha recomendado. Y me preocupa también que no se sea consciente de que el artículo 135 determina de qué manera el Estado tendrá recursos para proteger los derechos incluidos en las otras partes de la Constitución, esa que les gusta tantísimo y que disfrutan tanto. Yo, como digamos que no soy muy partícipe, debo decir que como constitución no está nada mal, pero es que quiero una para mí, para mi país, se entiende, y creo que lo podremos montar bastante más justo. Por eso deben entender que los códigos postales definen la esperanza de vida y definen la calidad con la que se vive esa vida en todo el Estado, y pasa en Barcelona, pasa en Madrid, pasa en Bilbao, pasa en Andalucía, pasa en todas partes. Esto no tiene nada que ver, y si lo mezclamos vamos muy mal porque en un caso estamos hablando de derechos colectivos que nosotros entendemos que existen, y no voy a entrar en confrontaciones, y en el otro estamos hablando de derechos a la dignidad individual, a ser atendidos, a tener educación, a tener unas condiciones de vida dignas, para todos, independientemente de dónde estén en ese lugar físico. No estamos hablando de otros temas, y mezclarlos es muy peligroso y creo que se viene haciendo sistemáticamente, lo cual no es ni justo ni va en la línea de la empatía respecto a los otros. Exacto, a veces empatizamos contra y no a favor, y eso también es un problema. Muchas gracias.

Rosa María Medel Pérez (GP Confederal UP)

Muchas gracias. Bienvenida a esta Comisión. Tenía varias cuestiones, y voy a seguir un poco el hilo conductor que también ha planteado el Partido Nacionalista Vasco sobre el fondo y sobre la forma, pero sobre todo de la parte más importante en este momento en el que posiblemente podamos hacer compartimentos diferentes de lo que es el análisis y el diagnóstico de lo que ha pasado para que no vuelva a pasar y de las medidas que, seguramente, como consecuencia de la reflexión de esta Comisión deberíamos tomar para intentar ordenarlas.
A mí me preocupan tres cosas fundamentalmente y, de forma trasversal a todas ellas, la falta de prevención. Creo que esto era un tema conocido. Creo que los fallos que ha habido en salud pública y en el no despliegue de los temas de la regulación de salud pública es algo que quizá pensábamos –no sé si este es un diagnóstico compartido o no– que no nos hacía tanta falta, o sea, que en el mundo en que vivimos no teníamos una necesidad y una urgencia porque pensábamos que era cosa seguramente, es decir, las epidemias, la contención de las mismas, toda la prevención, pensábamos posiblemente que eso no nos afectaba tanto en nuestro mundo, y entonces me parece que este ha sido un tema muy relevante al que tenemos que atender con urgencia. Creo que para mí es una de las conclusiones importantísimas de lo que ha venido siendo la falta de atención. Hay que decir que no es simétrico en todas las comunidades, entonces, yo estoy haciendo un planteamiento y sé que representantes de otros sistemas sanitarios de otras comunidades pueden no coincidir exactamente, pero creo que ahí sí hay una línea común que además nos afecta como país, que además está íntimamente relacionado y debe estar íntimamente coordinado a los efectos que luego tienen las pandemias, y me parece de una enorme importancia.
Otro elemento que me parece importante y que es de futuro, para que no nos vuelva a pasar. Ya sé que en las vacunas no podemos decir “mañana tenemos ya la vacuna”, pero para que no nos vuelva a pasar, ¿cómo podemos asegurar el derecho a las vacunas, a los medicamentos y al material sanitario? Es decir, es cierto que las vacunas tienen un recorrido, pero no así el material sanitario necesario en un momento dado y que tampoco era de una complejidad enorme, entonces, ¿cómo podemos asegurar eso? También han comparecido aquí personas que nos han explicado cómo se ha ido recortando la capacidad de almacenaje de material porque también, posiblemente, considerábamos o se consideraba que no era necesario tener todo estos repuestos de todo tipo de materiales para en un momento dado poder responder a una pandemia.
Y en tercer lugar, a mí me importa muchísimo el tema de la financiación. Yo no creo que usted haya dicho en absoluto lo que ha dicho el representante de Ciudadanos, que ha contestado diciendo cuántas personas se han beneficiado de una donación. Lo que entiendo que todos queremos decir es que la cobertura universal la tenemos que garantizar desde la cobertura sanitaria pública, que luego habrá más cosas si alguien quiere, pero entiendo que no nos podemos permitir no garantizar la cobertura universal desde la sanidad pública. Entonces, ahí voy al tema final de mi pregunta que es el de la financiación, o sea, cómo vamos a garantizar la financiación en un sistema que es absolutamente necesario.
Y permítame, lo último que le digo, y discúlpenme de otras comunidades, esto se refiere a la mía, o sea, llevamos mucho tiempo, no desde la pandemia, llevamos mucho tiempo con listas de espera en Atención Primaria, listas de espera que te abocan o a irte a urgencias, o a automedicarte, o a ver cómo te buscas la vida para resolver un tema menor, que se resolvería en atención primaria pero que no se resuelve. Esto es un tema muy serio que afecta de forma clara a la prevención y al vínculo pero también al estado o a la prevención en personas mayores, fundamentalmente. Es un tema que también me parece, o sea, cómo enfocar en las conclusiones la Atención Primaria, de una enorme importancia. Muchísimas gracias.

Joan Mena Arca (GP Confederal UP)

Gracias, presidenta. Gracias, señora García, y le tengo que decir que su explicación ha sido muy pedagógica, que yo creo que nos hace falta también a los diputados y las diputadas de esta Cámara. Tendremos en cuenta sus reflexiones, que creo que nos van a ser de mucha utilidad a los que formamos parte de este grupo de trabajo.
Usted enmarcaba lo que ha ocurrido en nuestro país, porque hay que recordar que esta ha sido una pandemia mundial, que ha tenido efectos en todos los países del mundo, pero usted situaba elementos que a mí me parece que son importantes para abordar esta reflexión como son los recortes sanitarios que se han producido en los últimos años en nuestro país. Muchas veces, es verdad que esos recortes sanitarios han ido también asociados a casos de corrupción vinculados a la sanidad pública y privada, y eso ha pasado con los gobiernos del Partido Popular en el Estado pero también, por ejemplo, con gobiernos autonómicos como el de Convergència en Cataluña, que es de donde yo vengo. Esos recortes y esa corrupción seguramente nos han dejado hoy con menos herramientas, a la sanidad pública la han dejado con menos herramientas para poder hacer frente a una situación sobrevenida como la que tenemos encima. Y yo, señora García, tengo la sensación de que los epicentros de los recortes y de la corrupción en sanidad, que han sido precisamente Cataluña y Madrid, han sido también los epicentros de esta pandemia, y esto creo que como responsables políticos nos tendría que hacer reflexionar a todos y a todas. Esos tres elementos, señora García, los recortes, la corrupción pero también la falta de inversión en ciencia, que creo que es un elemento que también deberemos abordar desde esta Comisión, son reflexiones a las que tenemos que hacer frente. Por eso, yo le quería preguntar cómo cree usted o cuál cree que sería la mejor manera no ya de revertirlos, creo que tenemos la obligación moral y política de revertir esos recortes y esa infrafinanciación de la ciencia en nuestro país, y este Gobierno está en ese camino, cómo los revertimos, pero sobre todo cómo lo blindamos para que no vuelvan a pasar casos de recortes que han dejado a la sanidad pública esquilmada.
Quería también, señora García, aprovechar su doble condición, como usted misma decía, de científica y de política porque creo que es un perfil muy interesante para esta Comisión. La reflexión es que en esta pandemia también hay quien ha intentado politizar lo que pasaba, politizar esta pandemia, lo hemos vivido en algunos elementos, y vuelvo a recordar, ha sido una pandemia mundial, inesperada y sobrevenida que ha saturado a todos los países del mundo. Uno de los elementos que usted sabe que se ha utilizado por parte de algunos partidos políticos que pretenden de alguna manera criminalizar también el movimiento feminista ha sido la manifestación, las movilizaciones del 8 de marzo. Yo le pediría, haciendo abstracción, que es legítima, de lo que cada uno de nosotros y de nosotras pensamos sobre el feminismo y sobre el 8 de marzo, yo le pido a usted, que se basa en evidencias científicas, yo le pido a los científicos que se basan en evidencias científicas, y me gustaría escuchar también su opinión desde ahí, desde la evidencia científica y no desde la ideología política, que es legítima y que tenemos cada uno y cada una de nosotros, y, por tanto, recuperar también, que la hemos perdido durante el trascurso de esta pandemia, la honestidad de la política, basada precisamente en esas evidencias científicas. Por eso, desde ese punto de vista de la evidencia científica, le quería preguntar cuál cree usted que fue la incidencia real que tuvieron las movilizaciones del 8 de marzo en la extensión de la pandemia, lo digo para dejar al lado de banda, digamos, los mantras ideológicos y partidistas que probablemente tenemos todos y basarnos en las evidencias científicas, que creo que es lo que nos tendría que interesar a los miembros de esta Comisión. Muchas gracias.

Luis Gestoso de Miguel (GP Vox)

Buenos días. En primer lugar, lógicamente, felicitarles por su trabajo como médico a usted y a sus compañeros, y mi admiración por todo lo que han hecho durante la pandemia, bueno, sobre la gestión del virus chino, y en cualquier caso, eso, insisto, hacer extensiva a todos ustedes la felicitación, lo cual no quiere decir que tenga que estar de acuerdo con todo lo que usted ha dicho y menos desde el punto de vista ideológico, desde el cual ha estado usted hablando más como una activista durante todo el discurso, una activista de la izquierda o de la extrema izquierda, que como médico. En cualquier caso, aprovecho también para remarcar, y para que conste en acta, que normalmente los comparecientes que pide la izquierda y que comparecen aquí, que son casi todos, pues se han negado sistemáticamente a contestar a este Grupo Parlamentario de Vox prácticamente todas las preguntas que les hemos hecho. Decir también que la mayoría de los comparecientes que pedimos que vinieran a las comisiones fueron también rechazados, porque esto es una comisión que no es una comisión de reconstrucción de España sino que es una comisión de reconstrucción de la verdad, pues para evitar el negro y turbio horizonte penal que le espera al Gobierno.
Agradecemos, ya le digo, su intervención porque ha sido muy reveladora y luego también la renovada defensa de la vida, después de ver la acción del Gobierno en la gestión del virus chino, como decía, y la falta de humanidad con que se ha tratado, por ejemplo, a los ancianos en las residencias. Y no me diga usted el mantra de que es competencia de la taifa de turno como pueda ser Madrid, como pueda ser Zaragoza, como pueda ser la que sea, porque, desde que se gestó la alarma, el Gobierno de Sánchez asumió la dirección de la emergencia e Iglesias la de las residencias, y legal y políticamente son los máximos responsables de todo lo que allí ha ocurrido.
Efectivamente, usted dice que lo de la hidroxicloroquina, que no sabían que perjudicaba o que no era eficaz en el tratamiento. El Gobierno sí sabía, a diferencia de que ustedes podían no saber los efectos de ese tratamiento ante un virus nuevo que les había llegado, pero el Gobierno sí que sabía, por los informes que había del 10 de febrero del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, lo que se nos venía encima, y, concretamente, el último informe que recibieron fue el del 6 de marzo, en el cual ya sabían la letalidad, la peligrosidad y el alto índice de contagio que tenía el virus chino. Y nos llevó a todos a llenar estadios, al 8 de marzo, a llenar actos, a llenar iglesias, a llenar centros comerciales, a llenar cines, mientras que las ministras se manifestaban con guantes.
Usted confunde, creo, el aprendizaje del tratamiento, que es una cosa muy compleja, con el epidemiológico, que tiene tres variables que son los contagiados, lo contagioso y los muertos, que ya estaban el 5 de marzo. No sé muy bien en qué momento hablaba como médico o como concejal activista de su partido, pero sí que ha dicho una cosa, que espero que haya constado en acta, que es muy gráfica. Usted ha dicho que el día 6 de marzo había en las UCIs dos pacientes. El 8 de marzo fue la famosa manifestación que su compañero del ala izquierda está como loco por que usted diga ahora que el 8 de marzo no tuvo nada que ver en el tema, pero los hechos desmienten que eso no fue así. El 6 de marzo había dos pacientes en la UCI y el 9 o no sé qué día había cientos. Espero que conste en acta la declaración que ha hecho porque la verdad es que es muy evidente.
Y luego hay una cosa que es mucho más evidente todavía que es el exceso de mortalidad semanal respecto al año 2019, que son datos del INE hasta el 24 de mayo de 2020. En este gráfico sí que hay evidencia no solo científica sino estadística y matemática, además, el 6 de marzo, en el informe famoso del doctor Simón, ya se decía que a menos de dos metros se contagiaba el virus, la letalidad que tenía, lo peligroso que era y lo fácilmente que se expandía. Por eso, en este gráfico se ve que del 2 al 8 de marzo hay un incremento de muertes de 52 personas con respecto al año anterior; del 9 al 15 de marzo, que ya empezaban a notarse esos efectos, hay 1075; del 16 al 22 de marzo, 4626; y el 23 de marzo está todo desbocado y hay 11 000. Por eso quería hacerle la siguiente pregunta: ¿Ha actuado usted como asesora del Gobierno de España desde enero de 2020? Y si es así, ¿se hace usted corresponsable en el ámbito en el que se ha enmarcado esa eventual asesoría?
Según consta en la prensa, en concreto, en eldiario.es, usted decía que combinaba, ya lo hemos visto, su actividad de anestesista con la de no sé si era diputada autonómica o concejal, por tanto, insisto, gracias por su actividad como médico, pero también hay que recalcar que usted también es concejal, y uno de los comparecientes que pide la izquierda para llegar a la verdad de lo que ha pasado es una persona que es del mismo partido y del mismo ámbito ideológico. Sí, sí, no se molesten, porque lo único que estoy diciendo es la verdad y la verdad solo tiene un camino. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, dice el Evangelio. Usted concedió una entrevista al citado diario el 16 de abril en la que dice que antes del 6 de marzo había un mar de fondo y, en particular, que hubo compañeros y unos servicios que estando en contacto con la gente de Italia, con los profesionales de Italia, sí que de alguna manera se olieron que esto nos podía pasar a nosotros e hicieron acopio de equipos de ventilación no invasiva y de otro tipo de material que podían suponer que íbamos a necesitar. Hace una semana aquí decía un compareciente que de Italia no sabían nada y que aquí no había información de lo que estaba pasando en Italia, pero vemos que aquí algunos sí que lo sabían. ¿Afirma usted que estos compañeros y servicios actuaron por su cuenta sin el conocimiento de la superioridad?, se lo pregunto, ya le digo, porque también hace unos días el señor Bouza nos dijo… (La señora presidenta: “Señor Gestoso, tendría que ir acabando”). Estoy acabando. Se nos dijo que se tenían que haber tomado las decisiones diez días antes, por tanto, esos profesionales se anticiparon al Ministerio. ¿Hicieron bien? ¿Usted qué cree?
Como no tengo mucho más tiempo, sí que le quiero preguntar sobre las recomendaciones éticas que se recibieron en cuanto a la toma de decisiones en la situación excepcional de crisis por la pandemia del COVID-19 en las Unidades de Cuidados Intensivos. En los puntos 17, 22 y 23 se dice que antes del ingreso en la UCI se tenga en cuenta, en el punto 17, en personas mayores se deben tener en cuenta criterios de supervivencia o discapacidad por encima de la supervivencia aislada, otros factores como por ejemplo las personas a cargo del paciente o el valor social de la persona enferma. ¿Cree usted que estos criterios gozan de un acuerdo universal en la comunidad científica? ¿Cree que fueron aplicados en su hospital? ¿Recibió usted órdenes de que se aplicase una selección de ancianos para la UCI en función exclusivamente de la edad o aplicando estos criterios? ¿Qué opina usted de negar la asistencia intensiva a personas con discapacidad o presunto valor social?

Elvira Velasco Morillo (GP Popular)

Muchas gracias, presidenta. En primer lugar, darle la bienvenida también en nombre del Grupo Popular como compareciente de esta Subcomisión de Sanidad y Salud Pública, aunque ya es conocida porque la hemos visto como asesora de algún grupo parlamentario, y por lo visto, a raíz de su intervención, hemos visto que ya va anunciando alguna de las conclusiones que creo que su grupo va a aportar a los trabajos de esta Subcomisión. Como médico la tengo que felicitar como profesional sanitario por el trabajo que ha llevado a cabo como consecuencia de la COVID-19, un trabajo agradecido por todos los españoles, como al conjunto de los sanitarios, con los aplausos que todos hemos hecho a las ocho de la tarde.
Usted en algún momento ha dicho que el 6 de marzo dentro de los hospitales empezaron a detectar que había más intensidad en urgencias y que había más ingresos. A mí me gustaría en primer lugar felicitar a todos los servicios de urgencias de España por el enorme trabajo que han llevado a cabo y a todos los profesionales porque la verdad es que ellos han sido los que han soportado la mayor carga asistencial, eran la puerta de entrada a una asistencia que estaba incrementada en número. Quiero entender también de sus palabras que el virus SARS-CoV-2 estaba circulando entre nosotros y el sistema de vigilancia en salud pública, con sus responsables, no generó el sistema de alertas que contemplaba la Ley General de Salud Pública. En este sentido, ¿cuáles son sus propuestas para mejorar el sistema de vigilancia en salud pública? ¿Considera que hay que modificar la Ley de Salud Pública de 2011?
Usted ha hecho su diagnóstico y nos ha planteado un tratamiento, pero vamos a tener que pedir una segunda opinión médica. Nos ha puesto encima de la mesa los informes de vigilancia epidemiológica de Madrid, pero yo le recomendaría, puesto que usted nos ha recomendado diferentes libros, que también eche un vistazo a los informes del Servicio de Seguridad Nacional, o sea, se lo recomiendo, sobre todo los de finales de febrero y principios de marzo, y entonces ya podremos hablar.
Con respecto a la gobernanza, ¿cuál es su propuesta con respecto a la combinación de todos los profesionales, de todos los responsables en el ámbito sanitario? A usted aquí solo la hemos escuchado sobre cuál era el papel de los directivos de los centros hospitalarios, pero nada del Ministerio de Sanidad. O sea, ¿cuál debe ser la responsabilidad de cara a buscar una mayor gobernanza?
Con respecto a la transparencia, los indicadores, sabe que desde mi grupo parlamentario, y seguro que nos ha escuchado al ser participante de esta Comisión como asesora, defendemos una agencia de evaluación, una agencia de salud pública. La Ley de Salud Pública no contemplaba una agencia, contemplaba un centro de alertas, que creo que no es lo mismo.
Con respecto a los profesionales y desde su experiencia como anestesista, que igual o estoy convencida de que ha colaborado con sus compañeros de Intensivos, a mí me gustaría que nos diera o nos trasladara su opinión sobre el abordaje terapéutico del paciente COVID. ¿Cuál es su experiencia y, sobre todo, qué opina de los tratamientos clínicos? En algún momento nos ha trasladado la hidroxicloroquina. ¿Qué podemos decir de la azitromicina o de los antivirales? ¿Cuál es su opinión como médico anestesista?
Con respecto a la formación de los profesionales, la formación tanto MIR como de los centros sanitarios. Hemos visto que todo el mundo ha ido y hay que felicitar cómo se han reorganizado los profesionales sanitarios, pero esta pandemia nos genera que tenemos que generar instrumentos para fortalecer tanto la formación MIR como la formación continuada de los hospitales. ¿Qué opinión le merece?
Con respecto a las compras, ¿cómo valora que se cree una reserva estratégica de material para que no vuelva a pasar lo que hemos visto en esta pandemia?
Por último, y para ir terminando, los españoles esperaban o esperan de los legisladores que lleguemos a acuerdos, porque hay muchas personas que lo han pasado mal, tenemos más de 40 000 personas que han fallecido, ellos sí que son vulnerables, y sus familias, encima, no han podido hacerles un duelo como realmente les correspondía y se merecían. Luego tenemos profesionales sanitarios que han soportado una carga asistencial impresionante, estrés, situaciones de salud mental, en fin. Una industria sanitaria que quiere aportar valor al sistema de salud que tenemos, todo esto se conformaría para nuestro grupo dentro de un pacto por la sanidad, que saben que nuestro grupo lo hemos consolidado en el Pacto Cajal. Bajo su criterio, ¿cuáles serían los aspectos que deberíamos contemplar en ese pacto que debemos sacar de esta Subcomisión? ¿Cuáles son los temas gordos o los temas que debería contemplar este pacto?
Y sobre el modelo de atención sanitaria, usted ha indicado un déficit estructural, pero ¿en base a qué? Ha hablado de camas, etcétera. ¿En base a qué? ¿A un modelo tradicional? ¿A una atención primaria que queremos cambiar? En fin, ¿cuál es su criterio? ¿Dónde queda para usted la atención al paciente crónico, al pluripatológico? ¿En su esquema dónde están esas personas, que son un amplio porcentaje o número de pacientes en nuestro país?
Ha hablado de conflictos de intereses. Yo creo que usted como médico y como anestesista sabe que incluso usted misma tiene que aplicar esa declaración responsable con respecto a los conflictos de intereses, entonces, yo creo que aquí la responsabilidad es de todos. Si queremos construir un modelo eficaz y eficiente de cara al Sistema Nacional de Salud que todos los españoles nos merecemos, pues tenemos que también aplicarnos nosotros mismos todas las responsabilidades y consecuencias a nivel individual, y no solo es la responsabilidad del directivo o de los responsables correspondientes. Muchas gracias.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Muchas gracias. Bienvenida, doctora Mónica García, a este Grupo de Trabajo de Sanidad y Salud Pública, perteneciente a la Comisión para la Reconstrucción Económica y Social de España.
En primer lugar, quisiera lamentar el fallecimiento y la enfermedad de muchos de sus compañeros profesionales sanitarios, que han sufrido y que, tristemente, han fallecido en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales. Pero también quisiera darles la enhorabuena por ese merecido Premio Princesa de Asturias a la Concordia, más que merecido, y como usted es profesional sanitaria, pues en su nombre, pero va para todos los profesionales sanitarios.
Quisiera hacerle, brevemente, unas cuantas preguntas. La primera es: ¿cuál es su visión del Sistema Nacional de Salud que debiera emerger de la experiencia de esta pandemia? Como profesional sanitaria, quisiera conocer su visión sobre qué necesitan y esperan los profesionales sanitarios de nuestro trabajo en esta Comisión y qué reformas cree usted más urgentes en este campo.
También quisiera abordar un tema que me preocupa enormemente que son las mentiras y los bulos en salud. Es verdad que las mentiras y los bulos pueden ser muy peligrosos para la salud, y quisiera poner un ejemplo. Por redes se difunden muchas cosas y una de las cosas que se difunde son extractos de documentos que se malutilizan. Por ejemplo, un documento del 5 de marzo del Gobierno de España que obliga a las residencias a mantener a los mayores con sintomatología de COVID encerrados en sus habitaciones, impidiéndoles ir al hospital para ser tratados, claro, esto es un bulo, porque aunque este documento es real, no dice que el confinamiento de los ancianos en las habitaciones sea para no llevarlos a los hospitales. Esto lo quisiera poner como ejemplo de la cantidad de bulos y mentiras que se trasladan, especialmente por las redes, y que también hemos escuchado en esta Cámara. Quisiera poner el punto de responsabilidad y conocer su opinión sobre cómo afectan, lamentablemente, este tipo de actitudes a la salud y a nuestro sistema sanitario.
Y ya que hablé de residencias, y para terminar, el tema de las residencias es un problema general a abordar en todo el país. Entonces, me gustaría que profundizase un poco en el tema de las residencias de mayores y que nos diese su opinión sobre cómo debería ser la gestión para evitar precisamente todos estos problemas, que han dado la cara en esta pandemia pero que están sucediendo desde hace mucho tiempo. Es un tema con el que tenemos que terminar porque nuestros mayores son nuestro mayor tesoro y los tenemos que cuidar, por eso quisiera conocer su opinión. Muchísimas gracias.

Respuestas

Muchas gracias. Son muchos los asuntos, voy a intentar ser esquemática y telegráfica. Hablaba la representante del Partido Nacionalista Vasco sobre la culpabilidad. Es que la culpabilidad es diferente de lo que hemos hablado, de la causalidad, la culpabilidad y la responsabilidad. Claro que los políticos tenemos responsabilidad, nos pagan para eso, trabajamos para eso.

Los médicos tenemos responsabilidad, los políticos también. Pero ese juego perverso de la culpabilidad creo que se puede aparcar, en otros países lo han aparcado. Pedir responsabilidades, sí, y rendición de cuentas, pero no hace falta por eso llamar asesino al contrincante político.
Los médicos centinela que hablaba usted pues han sido una estructura absolutamente insuficiente. Estaban muy bien estructurados para la gripe, pero ahora mismo, para esta epidemia, no han servido.
La cooperación horizontal de las comunidades claro que la hay en algunos aspectos, pero creo que es una red que se tiene que tejer de una manera bastante más densa.
Hablaba del porcentaje de mortalidad, del estudio. El estudio es una muestra, y seguramente haya comunidades, es decir, en la Comunidad de Madrid hemos tenido una mortalidad, si ven los datos, del 21 %, intrahospitalaria, y seguramente haya otras comunidades que hayan tenido unos datos bastante mejores.
Las urgencias políticas. A mí me cuesta mucho decir tres cosas porque el sistema sanitario, ustedes lo saben, es un sistema muy complejo, igual que la sociedad e igual que la democracia, como decía Innerarity, es muy complejo. Tenemos que empezar a mover todas las piezas a la vez. Porque, sí, hay cosas que son extremadamente urgentes como es el déficit en salud pública, el deterioro de nuestra vigilancia epidemiológica, el deterioro de la prevención de la enfermedad, pero creo que tenemos que empezar otra vez a reconstruir el puzle con todos los datos.
No estoy de acuerdo con el portavoz de Ciudadanos, que hablaba del altruismo. Yo no confío en el altruismo. Y en ningún momento he demonizado las donaciones, lo que pasa es que sí que creo que tiene que haber una ley de mecenazgo en la cual esas donaciones también sean, o sea, entramos en el debate de si tienen que ser finalistas o no. Creo que en el tratamiento del cáncer en España hacemos muy buen tratamiento del cáncer, muy bueno, con y sin las máquinas nuevas, quiero decir que el problema es que hemos tenido una desinversión y una descapitalización, y se puede leer el informe de la Cámara de Cuentas, por lo menos el de la Comunidad de Madrid, una descapitalización durante los últimos años que nos ha llevado a una obsolescencia tecnológica de la que se tienen que hacer responsables las administraciones, claro, no se van a hacer responsables los donantes. Y sí, hagamos una ley de mecenazgo y veamos dónde ese dinero de las donaciones tiene más efectos, porque esto no nos lo imaginábamos y ahora mismo necesitamos una atención pública y una salud pública potente.
No sé qué me ha contado de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, no le he entendido muy bien, lo que sí que sé es que la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia dice que 48 000 millones se nos van en contratos públicos mal hechos. Eso es un dinero que podíamos estar aprovechando para otras cosas.
No hemos tenido exactamente desabastecimiento de anestésicos, sí que es verdad que ha habido momentos en los que hemos tenido, o sea, igual que ponías perfusiones para 24 horas, ha habido momentos en los que no podíamos ponerlas, pero nos hemos mantenido en el equilibrio del desabastecimiento, que es un problema que tenemos constantemente, quiero decir que hay muchos fármacos de los que, de repente, tenemos puntualmente desabastecimiento.
Los radares, ¿por qué han fallado? Es que han fallado todos los radares, todos, y ahora creo que en algún grupo parlamentario me han hablado de los radares del Ministerio.
La falta de prevención. Es que le hemos pedido a un coche al que le hemos quitado las ruedas que se ponga a andar, corriendo. Es que le hemos quitado las ruedas. Claro, no hemos hecho ningún tipo de política en la que se valore la prevención de la enfermedad.
La financiación. Es que esto es un equilibrio, y lo hablábamos con la ONT. Creo que todo el mundo lo entiende con los trasplantes: donantes y receptores. Dona el que más tiene, recibe el que más necesita. ¿Cuál es el problema? Que la donación, obviamente, es con impuestos y el receptor recibe en función de sus condiciones sanitarias, es así. O somos capaces de, a través del egoísmo, de la solidaridad, del altruismo, de lo que sea, hacer un sistema de financiación que soporte la salud de todos. ¿Estamos dispuestos? Es uno de los primeros pactos que podemos hacer. ¿Estamos dispuestos a realmente, entre todos, sostener esto? ¿O lo sostienen unos pocos, solo los que caen enfermos? Este sistema, y ha he puesto el ejemplo antes de las donaciones, no funciona. O está equilibrado, o no funciona.
Esquerra me hablaba de la afectación de la trazabilidad y el big data y la valoración ética, la vertiente ética. Sí, claro, es que hay muchas vertientes éticas que tenemos que afrontar, muchas vertientes éticas, muchas vertientes éticas a la hora de cuál son los tratamientos, dónde está el límite del ensañamiento terapéutico, dónde está el límite de los tratamientos, dónde está el límite de la protección individual y de la trazabilidad y del uso del big data, y sí, todo esto lo tenemos que afrontar.
Temas estructurales de financiación. Insisto, es que esto se financia con impuestos, entonces, o somos capaces de hacer un sistema redistributivo, o el sistema no funciona. Les recomiendo un tercer libro que se llama “El Estado emprendedor”, de Mariana Mazzucato, que habla de que realmente son los estados los que emprenden, son los que inician, son los que invierten. Es mentira, es decir, Estados Unidos es una potencia mundial porque ha habido un estado y ha habido institutos de salud que han reforzado y que han apoyado la investigación básica, y aquí en España estamos absolutamente desamparados en ese aspecto.
Los determinantes sociales de la salud. Es que se lleva hablando de esto desde el año 1974. La salud de la población depende en un 15 % de cómo funcione su sistema sanitario y el resto depende de los determinantes sociales de la salud, de los determinantes económicos y de cómo seamos capaces de hacer una protección social de nuestra población. Si no entendemos eso, que lo llevamos hablando desde el año 1974, es muy difícil entender cómo vamos a mejorar la salud de nuestros ciudadanos.
Hablaba Unidas Podemos, claro, de los recortes sanitarios, si han influido. Hombre, vamos a ver, nos hemos encontrado con un sistema, pues eso, con alguna rueda pinchada, con medios… Si tú ahora le preguntas a la población qué prefiere, un sistema fuerte, lo suficientemente fuerte como para que tenga plantillas que sean suficientemente flexibles, o un sistema rígido en el cual las plantillas estén al límite, yo creo que ahora mismo esa respuesta, igual que hace un tiempo el austericidio nos ha llevado a decir, no, bueno, con el médico de guardia, con ese nos vale, ahora yo creo que tenemos otra capacidad de ver las cosas. Y la corrupción es un desagüe por el que se nos va dinero, claro, entonces, o somos capaces de atajarla, o es imposible.
Epicentros de la pandemia. Me encantaría decir, sí, claro, los epicentros del recorte, y hacer este análisis no basado en la evidencia y decir “los epicentros de recortes son los epicentros de la pandemia”, pero es que sigo moviéndome por la política basada en la evidencia y hay muchas causalidades en todo, en la política y en la medicina. Madrid y Barcelona, eso tiene que ver con la densidad de población, tiene que ver con el turismo, tiene que ver con una serie de factores que también han influido. Entonces, políticamente, los recortes son los que han matado. Lamentablemente, no tengo esa evidencia. Ahora, eso sí que se ha usado para el 8-M.
No hay ningún experto que diga que realmente el 8-M ha tenido una incidencia relevante. ¿Ha tenido incidencia? Sí. Ir en metro también ha tenido incidencia. Yo iba al hospital y hacíamos sesiones clínicas, y también ha tenido incidencia, claro. En mi hospital yo pasé consulta el mismo 6 de marzo. ¿Ha tenido incidencia? Sí. Pasé consulta normal. ¿Hacer vida normal ha tenido incidencia? Sí, ha tenido incidencia. Además, creo que tiene un peligro atribuirle incidencia a determinadas manifestaciones, de una manera profundamente sesgada y profundamente interesada, porque le estamos mandando una señal a la población que es “no se preocupe, si el año que viene tenemos una epidemia, con no hacer manifestaciones estamos salvados”. Y es que no es así, es que además este razonamiento es un razonamiento que invade las competencias de salud pública. Estamos mandando un mensaje erróneo. En otoño, si no hay 8-M, ¿qué pasa? ¿Estamos salvados si hay un rebrote? Entonces, esto creo que tiene muchísima importancia.
Ya termino. Bueno, se me han quedado muchas cosas. Soy activista, no sé si de izquierdas, soy activista de la defensa de la sanidad pública, sí. Usted decía, no, es que ese mantra. No es un mantra, es el BOE, el BOE dice que las competencias las tenían las comunidades, y el BOE y la legislación dicen que las competencias las tienen las comunidades, artículo 6. Es el artículo 6 del BOE. No pasa nada, o sea, hay que leérselo y además hay que desarrollarlo.
Al Partido Popular, es que tengo muchísimas cosas aquí, me llama la atención… Ya termino.
Me llama la atención esa diferenciación médico-política. Le agradezco su labor como médico. Es que a lo mejor como políticos también estamos haciendo cosas bien. La política está denostada y, bueno, pues su labor… Yo me siento igual, o sea, mi labor en la parte médica y en la parte política tienen el mismo fin, exactamente el mismo fin.
El Ministerio de Sanidad tiene la mitad de profesionales. Usted me hablaba, no, los documentos epidemiológicos. Sí, son iguales que estos, no lo captaban, son iguales que los de la Comunidad de Madrid, el epicentro. No lo captaban, sí, sencillamente no lo captaban. Y el Ministerio de Sanidad en el año 2012 tenía 4700 profesionales trabajando y ahora tiene un 30 % menos. Igual tenemos alguna responsabilidad los gobernantes. Y ya está, nada más. Muchísimas gracias.

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