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Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

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María Fernández García

Vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC)

5 de junio de 2020

Intervención

Las gracias se las quiero dar yo, en nombre de mi sociedad y en el mío propio, por esta gran oportunidad que se da a la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria para poder comparecer en este grupo de trabajo para poder intentar cambiar lo que, hasta ahora, ha sido la atención primaria. La presentación va a ser de apoyo, no les voy a aburrir con diapositivas, simplemente recogen algunos datos que creo que quedan mejor como imagen que dichos verbalmente.

Lo primero que me gustaría es poner en valor el entorno en el que llevo trabajando más de 20 años, y lo que me hace estar enormemente orgullosa de ser médica de familia, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Y es para mí, y para la sociedad que represento, como he dicho, un privilegio poder compartir con todos ustedes nuestra visión de la situación de la atención primaria en nuestro país. La grave situación en la que se encuentra actualmente la atención primaria nos obliga a evolucionar, y a pensar que tenemos que darle la vuelta a la situación en la que ahora nos encontramos. Son bien conocidas por todos ustedes las numerosas movilizaciones que se produjeron en todo el territorio en el año 2019, y que desembocaron en la celebración de un consejo interterritorial monográfico y en la elaboración de un marco estratégico cuyo desarrollo debería haberse producido a lo largo de este año, pero, lamentablemente, la pandemia ha frenado en seco todas estas iniciativas. La atención primaria muestra signos importantes de agotamiento, y cada día que pasa sin hacer nada se agravan más.
Creo que estamos todos, pero muy especialmente ustedes, ante una oportunidad para revertir y reparar todos los errores del pasado. Podemos decir que hemos tenido gran talento para improvisar y pésimo para planificar. Sin duda alguna, la atención primaria es importante, lo pueden ver en esta diapositiva, tanto por el número de profesionales que lo conforman, el número de centros y la actividad que se hace. En atención primaria, como pueden ver, hay 13 000 centros de atención primaria, de los cuales 3000 son centros de salud, 10 000 son consultorios, 2000 son puntos de atención de urgencias hospitalarias, y donde el año pasado se realizaron 233 millones de consultas médicas, 132 millones de consultas de enfermería, 13 millones de visitas domiciliarias y 30 millones de urgencias. Una enorme actividad, pero lo importante no es lo que hacemos, sino el valor de lo que hacemos. Las políticas sanitarias de la última década, marcadas por una constante caída de la financiación pública en la sanidad y el avance de modelos privatizadores, han debilitado notablemente la capacidad de resistencia de nuestro sistema sanitario. Solo una atención primaria adecuadamente financiada y dotada de recursos humanos y materiales, de protocolos y capacidad en la toma de decisiones, podrá evitar que volvamos a encontrarnos ante un nuevo colapso del sistema en futuros rebrotes o crisis locales o generales.
Habrá que corregir también la falta de coordinación, como antes hablaba la compañera que me ha precedido, entre los diferentes actores y ámbitos de responsabilidad de gestión, y, en especial, entre los sistemas sanitarios y el sistema de servicios sociales y salud pública.
Si preguntamos en el extranjero qué tres características destacarían del sistema sanitario español es muy probable que señalasen, por un lado, el programa de trasplantes, por otro lado, nuestra joya MIR, y, por otro lado, la atención primaria. Como destacaba el último ranking del informe Bloomberg, en septiembre de 2018, como pueden ver en la diapositiva, que analiza más de 200 economías, España tiene la sanidad más eficiente de Europa, decía en aquel momento, y la tercera del mundo. Y en febrero de 2019 España es el país más saludable del mundo por sus indicadores de salud, esperanza de vida, mortalidad, también por su alimentación, y muy especialmente la calidad de la atención primaria.
En el mundo hacia el que vamos, con un 80 % de las consultas de atención primaria y el 60 % de los ingresos hospitalarios por patologías crónicas, la mejor opción de atención a estos pacientes es una atención longitudinal, coordinada y con una visión generalista, según un reciente estudio publicado por la American Medical Association, que revela que un médico de familia más en atención primaria por cada 10 000 habitantes se asocia a reducciones de mortalidad cardiovascular, por cáncer y por dolencias respiratoria, y al aumento de casi dos meses de expectativa de vida. Esto hace que todo el sistema sanitario sea más eficiente. Por cada euro que se invierta en atención primaria, se ahorrarían ustedes -y también nosotros- diez euros en atención hospitalaria, y, por tanto, nueve euros en el cómputo global. Diversos estudios han demostrado que los países con una atención primaria más consolidada y robusta y con recursos suficientes tienen menos costes y poblaciones más sanas, así como menores desigualdades en relación a la salud de sus poblaciones.
La atención primaria debe coordinar la respuesta integral en todos los niveles, y decidir el lugar del sistema sanitario donde se debe realizar la atención a un problema de salud, desarrollando los atributos claves de la atención primaria, que son la longitudinalidad, la integralidad, la accesibilidad y la coordinación de la atención.
Sin embargo, en España, en los últimos 10 años, hemos asistido al abandono paulatino de la atención primaria en favor de una política cada vez más hospitalocentrista, se puede ver en la diapositiva cómo ha ido evolucionando el gasto de personal hospitalario versus la atención primaria entre los años 2009 y 2016, deslumbrados quizás por la alta tecnología en los diagnósticos y tratamientos, un hecho que hemos podido volver a comprobar en esta era COVID. La atención primaria ha sido invisible durante gran parte de la pandemia, ausente en el foco de interés mediático, ausente en las estadísticas, y prácticamente apartada, aunque existen diferencias según comunidades autónomas, por los gestores y por la administración sanitaria. Incluso en el momento actual de la pandemia, cuando el papel de la atención primaria es reconocida como esencial por los expertos, gestores y políticos, he de decirles que prácticamente no se ha incorporado ningún recurso en este ámbito asistencial, o, por lo menos, no los que deseamos.
En las primeras semanas de pandemia, especialmente en las comunidades con más impacto, y mientras todos los focos se centraban en hospitalizaciones, en camas de UCI y en fallecimientos, una invisible atención primaria demostró, una vez más, su competencia y su compromiso con los pacientes. Los equipos directivos de los centros de salud tomamos decisiones y se organizaron sin esperar instrucciones y recursos que tardaron semanas en llegar. Y acertaron. Se tomaron decisiones ante nuevas necesidades y escenarios, se adecuaron espacios físicos, se flexibilizaron los horarios de los profesionales, se improvisaron equipos de protección porque escaseaban, se resolvieron trabas burocráticas, se recondujeron los pacientes crónicos a espacios seguros. Porque sí, hemos seguido atendiendo a los pacientes crónicos, no como hubiésemos querido, pero hemos seguido y seguimos abiertos, no como dicen los medios de comunicación. Todo esto para evitar contagios, y, de repente, resurgió el talento, resurgió el espíritu de solidaridad, el trabajo en equipo, y desapareció ese manido burnout, dando la razón a aquellos que defienden que el burnout no es una patología individual, sino que es un problema estructural del sistema sanitario cuando este deja al profesional al margen de la toma de decisiones.
En una encuesta realizada por mi sociedad, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, durante la semana del 23 al 27 de marzo, que ustedes recordarán en pleno auge de la pandemia, 1063 especialistas de Medicina Familiar y Comunitaria que ejercen en atención primaria ponían de manifiesto el extraordinario papel de contención, base del Sistema Nacional de Salud y puerta de entrada a la sanidad que realiza la atención primaria y los profesionales que trabajamos en esta. La proyección de estos datos estimaba que se habían atendido y seguido más de 900 000 pacientes con cuadro clínico probable de COVID. La mayoría de los casos no había precisado atención hospitalaria, presentaban sintomatología leve y no se realizaron estudios de confirmación. Los casos confirmados en esas mismas fechas, del 27 de marzo, rondaban los 65 000. El estudio poblacional realizado por el ministerio, cuyos resultados están publicándose ahora, vienen a corroborar estas cifras, con menos de 300 000 casos confirmados y una estimación de más de 2 millones de infectados en todo el territorio nacional. Una vez más, acertamos.
Podría seguir contando infinitas ventajas de invertir, potenciar y cuidar la atención primaria, pero quiero dedicar el resto de mi comparecencia a compartir con ustedes el modelo de atención primaria que desde esta sociedad de medicina familiar y comunitaria les proponemos. En la documentación que les he hecho llegar, hay algunos otros informes como unas recomendaciones que, conjuntamente con otras doce organizaciones, acabamos de firmar, una alianza para luchar porque el sistema sanitario sea público y universal, y también un documento que acabamos de elaborar, entre la ingente actividad que hemos hecho desde la sociedad, sobre la fase de transición, cómo proponemos que se pueda empezar a trabajar en los centros de atención primaria, si bien, como ha dicho la compañera anterior, todo esto va cambiando día a día.
El documento que tienen ustedes, que se ha trabajado conjuntamente en semFYC con el grupo asesor, la junta directiva y expertos de la sociedad, es fruto de una jornada de reflexión y se organiza en cuatro puntos: organización, población, calidad, y financiación y sostenibilidad del sistema sanitario.
Con respecto a la organización, la atención primaria es un nivel asistencial, pero es también un bien social. Una atención primaria universal y fuerte reduce sustancialmente las diferencias de salud debidas al nivel de renta, y esto ya lo demostró la atención primaria durante la crisis del año 2009. Necesitamos una atención primaria orientada, no solo a lo asistencial, sino también hacia los determinantes sociales de la salud. Es preciso apostar por un modelo que incluya la atención comunitaria y los aspectos sociales, como hemos visto anteriormente. La atención comunitaria es una actividad prioritaria en atención primaria, que precisa de recursos y también de formación, así como contar con la alianza y el soporte de salud pública y los servicios sociales; debemos coordinarnos más y mejor. Es necesario poner en valor la gestión de la cronicidad y de la complejidad de la atención primaria y comunitaria. No debemos renunciar a la atención domiciliaria.
Debemos fomentar el modelo de equipos multiprofesionales, con integración real y orientación comunitaria. Lo que ha sucedido en las residencias de este país no se puede volver a repetir, tenemos que trabajar más coordinadamente con las consejerías de Asuntos Sociales para que nuestros mayores no tengan que ser institucionalizados y que puedan vivir en su comunidad, aumentando los recursos sociales, hacer que la Ley de Dependencia se cumpla realmente. Debemos tejer redes en las comunidades con el centro de salud imbricado, tanto en los domicilios como en el caso de que el mayor deba ser institucionalizado, que no es lo más recomendable si no se necesita, eso sí, de hacerlo debería ser en instituciones de menor tamaño e insertadas en la comunidad, y a poder ser públicas, como el modelo nórdico.
Los profesionales han de tener autonomía para gestionar sus propias agendas y poder acceder a la información que facilite las tomas de decisiones clínicas. Tenemos que desarrollar un modelo organizativo multidisciplinario, real en atención primaria, y llevar al máximo el nivel de competencia de cada perfil profesional, lo que sería la Ley de Subsidiariedad, para modificar la legislación actual y así reorganizar las competencias de cada uno de los actores, medicina, enfermería y también el personal administrativo para que resulte más coste-efectivo. Para poder conseguir todo esto tenemos que redefinir la cartera de servicios de enfermería y de auxiliares de enfermería, definir la demanda y su asignación a los diferentes profesionales. Tenemos que retomar la gestión compartida de la demanda. Y también tenemos que formar y capacitar a los administrativos sanitarios. Nosotros proponemos la creación de administrativos de familia, o de familia y comunitaria, con sus competencias. La labor que los administrativos de los centros de salud han hecho en esta pandemia ha sido encomiable, y sigue siéndolo.
Tenemos que mejorar la eficiencia del sistema sanitario, porque todo esto presupone que cada nivel debe alcanzar su máximo nivel de resolución, y para que esto ocurra el médico de familia tiene que tener acceso a un catálogo de pruebas diagnósticas en las mismas condiciones que el resto de especialidades. Tenemos que promover la innovación en atención primaria y el uso de las tecnologías de la información, las TIC. Tenemos que facilitar la intercomunicación con otros ámbitos asistenciales, pero también con la población. Nos sería de muchísima ayuda el poder contar con telemedicina, y en esto son muy pocas las comunidades que tienen grandes avances. También tenemos que desarrollar la mHealth, soportes móviles, asistentes digitales, lo que nos permitiría reducir la ingente carga burocrática y de actividades que no nos aportan valor. Sepan ustedes que pueden constituir un 30 o un 40 % del tiempo de consulta, algo nada eficiente y poco acorde a nuestra formación profesional y especializada. Se ha hecho durante la COVID y debería quedarse con nosotros.
También tenemos que fomentar el mantenimiento de los mayores en su entorno, con estructuras mucho más pequeñas y amigables, lo que conlleva ineludiblemente a un incremento de la demanda de la atención domiciliaria. Y ese ámbito, el de la atención domiciliaria, es competencia de atención primaria, del equipo de medicina y de enfermería. Y para dar respuesta a esta necesidad, se hace obligado dimensionar adecuadamente las plantillas para mantener las competencias y garantizar que el equipo de atención primaria y comunitaria pueda realizar y dar un servicio de alta calidad. También la atención continuada, que incumbe a la atención primaria y a la Gerencia de Atención Primaria. Los ciudadanos deben disponer de dispositivos de urgencias los siete días de la semana, 24 horas y 365 días del año. Los dispositivos de atención continuada han de estar coordinados con los equipos de atención primaria para asegurar esa longitudinalidad y capacidad resolutiva que tenemos en atención primaria.
¿Qué decir del modelo organizativo? El modelo organizativo de los equipos de atención primaria ha de ser flexible y contar con distintas fórmulas que se adapten a las características sociodemográficas de la población a la que tenemos que asistir. Así mismo, tenemos que disponer de las estructuras y de los recursos pertinentes. El director de equipo debe ser un miembro del equipo, que tenga capacidad directiva, categoría de jefe de servicio, estar adecuadamente retribuido y tener también carga asistencial, si no, no tenemos los pies en el suelo. Un directivo, si no asiste, no tiene esa capacidad, perdemos bastante la realidad. Se propone que el acceso al cargo se realice por convocatoria pública con presentación de proyecto y con evaluación periódica. Debe estar acotado en el tiempo y contar con opciones de renovación.
Las plantillas, como he dicho antes, se deben dimensionar adecuadamente, pero no solamente en base al número de tarjetas y el grado de dispersión, sino también que tendremos que incorporar a nuevos profesionales en las plantillas de forma estable y retribuyéndolas en base a unas características de la población, qué necesidades socioeconómicas, complejidad, envejecimiento y demás. Cartera de servicios del equipo, hay centros de salud que tienen unas carteras y otros que no. Y actividades no asistenciales, si es un centro docente, si se realiza actividad comunitaria, si se hace investigación. Todo esto es lo que determinará qué tipo de plantilla deberemos tener.
Y en defensa de la longitudinalidad, valor esencial en la atención primaria, como he repetido varias veces, se propone que las contrataciones de los profesionales sean prolongadas y estables, qué menos que un año de contrato, y a poder ser dos, como mínimo, con asignación permanente a un equipo, o, si no queda más remedio, a dos.
Hay que asegurar también la conciliación laboral y familiar, y considerarla en los modelos de gestión.
Con respecto a la población, el nosotros entendemos por sistema sanitario público la universalidad como elemento esencial para una mayor eficiencia. La cobertura sanitaria universal implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos. La universalidad es un derecho, la salud es un derecho, y así lo reconoce la OMS. La semFYC y otras muchas organizaciones firmantes recientemente de una alianza por la sanidad pública defendemos una atención sanitaria pública, con cobertura universal para toda persona que resida y viva en España, con el objetivo de alcanzar el máximo bienestar sanitario y social. Y, además, abogamos por una asistencia equitativa en el acceso, en el trato y disposición de recursos eficiente en el uso de estos y de carácter solidario. Las leyes deben garantizar la universalidad, y tenemos que recordar leyes como el Real Decreto 16/2012, o el 7/2018, que aún no ha conseguido paliar del todo lo que había hecho el anterior. La idea de la universalidad implica también que en el sistema se incluya toda la ciudadanía, que el régimen de asistencia sea el mismo para toda la población, algo que ya recogía nuestra Ley General de Sanidad en 1986. Se debe propiciar la integración de las mutualidades públicas en el sistema público, con su dotación presupuestaria, lógicamente, respetando los derechos de los que ya están incorporando las nuevas altas al sistema sanitario público. El doble aseguramiento conlleva amenazas.
La población asignada a un centro de salud se debe hacer en base a una distribución territorial en zonas básicas de salud, lo que garantiza la equidad, favorece la incorporación e integración de otros valores (comunitarios, culturales, educativos). Y es que, la proximidad de las personas posibilita el trabajo en comunidad, y eso lo hemos visto ahora que ha faltado ese trabajo comunitario.
Hay que ampliar la cartera de servicios en atención primaria en función de las necesidades reales de la población. Se propone una cartera de servicios óptima, no básica, para todo el territorio español.
Y qué decir de las gerencias únicas. Las gerencias únicas, entendidas como aquellas estructuras que integran la atención primaria y la atención hospitalaria en áreas sanitarias grandes, han demostrado ser un elemento que tiene un impacto extraordinariamente negativo a la atención primaria, porque ha generado innumerables dificultades de gestión, ha relegado la atención primaria, ha distanciado enormemente la toma de decisiones con los equipos directivos de los centros, donde se producen realmente los problemas del día a día. Y, sobre todo, porque se ha acompañado de grandes reducciones, drásticas en muchas ocasiones, en el presupuesto para atención primaria y comunitaria. A día de hoy, nadie ha demostrado que estas gerencias únicas hayan conseguido los objetivos para los que fueron creadas, se trata de una ilusión sin evidencia. Es necesario dotar a la atención primaria de estructuras propias y, por supuesto, de un presupuesto propio.
Si pasamos a financiación y sostenibilidad, se debería de aumentar de forma progresiva la dotación presupuestaria destinada en atención primaria hasta alcanzar un 25 % del gasto sanitario en un plazo máximo de cuatro años. Pero, según semFYC, los presupuestos de atención primaria deberían ser finalistas, estar blindados y, como medida urgente, se hace necesario corregir la infrafinanciación de la atención primaria. De acuerdo con la evaluación presupuestaria del último decenio, estimamos que debería ser necesario invertir 2500 millones de euros en el Capítulo I, que, como saben ustedes, es el de Personal, en atención primaria en los próximos cuatro años, lo que supone incrementar estimativamente un 25 % el presupuesto actual. 1250 millones de euros en inversión de infraestructuras, tenemos que remodelar, y mucho más ahora -lo estamos viendo creando zonas de limpio, sucio, etcétera a partir del COVID- necesitamos reestructurar muchos de nuestros centros de salud, algunos de los cuales no van a poder atender a población COVID. Proponemos 50 millones de euros al año en los próximos cuatro años para la adquisición de equipamiento y tecnología. Proponemos entre 15 000 y 20 000 euros al año por centro de salud.
Por otro lado, el especialista en medicina familiar y comunitaria debe trabajar en las plazas de medicina de familia. Ante la falta de médicos, los médicos de familia deben ocupar sus plazas prioritariamente, y si con el fin de dar respuesta a otras necesidades sanitarias hay que cubrir con plazas de médicos de familia esas plazas, por ejemplo, Pediatría, se propone que, además de informar a la población, deberíamos cambiar la denominación de dichas plazas, o valorar otras alternativas.
Por razones de legalidad y de seguridad del paciente y reconocimiento de la especialidad, se debe garantizar que las plazas de medicina familiar y comunitaria y enfermería familiar y comunitaria no sean ocupadas por profesionales sin esta especialidad. No se debe contratar a médicos sin especialidad para trabajar en atención primaria o servicios de urgencias. Hemos trabajado mucho en este país para que ahora… Sabemos que es una situación muy crítica y faltan profesionales, pero la contratación de gente que solamente está homologada, pero no ha accedido al sistema por la vía MIR, entendemos que es un peligro y una merma para nuestro sistema sanitario, sobre todo para la atención primaria. ¿Se dejarían operar por un cirujano sin titulación? Piénsenlo.
Solicitamos que los gestores y las administraciones sanitarias hagan gestión y no cojan atajos. Desde un punto de vista de seguridad del paciente, este tipo de contrataciones son inaceptables. Nuestro MIR es una joya. Y aprovecho para reclamar que los aspirantes que en breve van a elegir su plaza pueden realizarlo sin inferioridad de condiciones ante el nuevo modelo planteado por la COVID, si pasamos ya a Fase 3 no tiene ningún sentido que lo tengan que hacer telemáticamente.
Debe profesionalizarse la gestión de las gerencias de atención primarias y de mandos intermedios con asignación de cargo mediante concurso público. Es necesario avanzar en la elaboración de presupuestos capitativos para asignación presupuestaria de las gerencias de atención primaria y de atención hospitalaria como instrumento esencial para promover la eficiencia. Y todas las facultades de Medicina, que es otra de nuestras grandes lagunas, deben ofrecer la asignatura de Medicina de Familia, la cual, lógicamente, ha de ser impartida por especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, con profesores asociados y acreditados por la ANECA, cuyo currículum ha de ser adaptado a la realidad, nosotros somos clínicos que enseñamos a clínicos.
Como último punto, y no por ser el último es el menos importante, en atención primaria tenemos que trabajar con calidad, debemos dar la mejor atención, con el mejor conocimiento disponible y la máxima seguridad para nuestros pacientes. Se debe dotar a la atención primaria de los recursos necesarios para que podamos investigar, la atención primaria ha de responder a preguntas sobre la asistencia o sobre la práctica clínica, sin perder los objetivos de la especialidad, que es la efectividad y la eficiencia. Es preciso que el Ministerio de Sanidad y Consumo y Bienestar Social y todas las comunidades autónomas trabajen en la implementación de la cultura del no hacer, ojo, el no hacer no es que dejemos de hacer, es dejar de hacer para hacer mejor. La seguridad del paciente y la prevención cuaternaria para que se extienda por todos los dispositivos asistenciales y todas las especialidades. Las actividades innecesarias o nocivas, además de consumir recursos que no se dedican a otras actividades necesarias, ponen a los pacientes en situación de riesgo. Tenemos que promover la cultura de evaluación como tecnología sanitaria, evaluar modelos de atención primaria para no incorporarlos si se ha probado ya que no funcionan.
Y, finalmente, es imprescindible trabajar con otros actores. Los centros de salud tratamos necesidades individuales y poblacionales, pero en ocasiones se concibe más como un bien de consumo. La medicalización de la sociedad comporta que, a veces, en atención primaria se desempeña un rol social que no nos corresponde. Es necesario trabajar con los agentes sociales, con las asociaciones de vecinos, con los ayuntamientos, y aprender a colaborar en red, es fundamental, vuelvo a insistir, en la acción comunitaria. Y también con la farmacia comunitaria, y otras posibles profesiones que pueden ser complementarias y que pueden favorecer una mejor labor asistencial. Se propone que se integren a los centros de salud especialistas que se precisen mediante contratos externos, en función de las necesidades, pero siempre reevaluando las experiencias previas.
A modo de resumen, la atención primaria es hoy más necesaria que nunca, ustedes, como políticos, deben decidir dónde, cómo y a qué destinar los presupuestos. El COVID ha sesgado muchas vidas y ha causado daño a muchos miles, y entre ellos a muchos sanitarios, aproximadamente el 60 % de los fallecidos eran médicos de familia. Para ellos y para todos, nuestro recuerdo. Lo que demuestra que, desde el inicio, los médicos de familia y la atención primaria estábamos en el centro de la pandemia, y en muchos casos sin la adecuada protección.
Una atención primaria adecuadamente financiada, con autonomía de gestión, con una cartera de servicios óptima y que cuente con la confianza de gestores y políticos, evitará el colapso sanitario, disminuirá la mortalidad y reducirá las desigualdades sociales. Ustedes pueden decidir si destinan sus presupuestos a lo importante, la atención primaria, o a lo urgente, camas de UCI, hospitalización y demás.
Muchísimas gracias por su atención.

Preguntas de los grupos parlamentarios

Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
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Díaz-Gómez,-Guillermo

Guillermo Díaz Gómez

GP Ciudadanos
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Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
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Riolobos-Regadera,-Carmen--(GP)

Carmen Riolobos Regadera

GP Popular
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Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
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Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, presidenta. Gracias, señora Fernández por las explicaciones dadas. Desde las instituciones que estamos gobernando nosotros, y con las competencias exclusivas en materia sanitaria, no compartimos el modelo de gestión que usted está planteando y no es el que estamos poniendo en marcha. Usted critica el modelo de gerencia única, nosotros le llamamos OSI, Organizaciones Sanitarias Integradas, donde conviven, y nosotros entendemos que con buenos resultados. Usted decía que no ha habido evidencia de que ese modelo esté funcionando bien y nosotros defendemos que el sistema sanitario vasco tiene unos buenos resultados, que estamos continuamente implementando medidas, acciones y propuestas de mejora para que siga siendo mejor aún, hasta lograr siempre la excelencia. Pero, esa convivencia entre la atención primaria, la hospitalaria y la especializada, entendemos que es un buen sistema y estamos satisfechos con los resultados que está dando.
Planteaba las características destacables del sistema sanitario, se refería a tres de ellas, el programa de trasplantes, el programa MIR y la atención primaria. En este resumen que nos ha puesto de las propuestas que hacía, se refería a la especialidad pendiente en el sistema de formación MIR, y hay otras también. En ese sentido, le pregunto si no le parece que es una urgencia reclamar al Ministerio de Sanidad, que ya lleva mucho tiempo y siempre se queda en puertas del Boletín Oficial del Estado el reconocimiento de algunas de las especialidades para entrar en ese programa de formación MIR, que, efectivamente, es bueno, que compete al Estado y entendemos que la suya y otras especialidades deberían ver cumplida esa reclamación, que es justa a nuestro juicio.
En cuanto al programa de trasplantes, me gustaría preguntarle cómo se coordina y el sistema de coordinación de trasplantes, si nos puede servir también para modelo de coordinación en otros ámbitos sanitarios.
En cuanto a la contratación, usted decía que los contratos tendrían que ser, como mínimo de un año, o de dos años continuos. Yo tengo dificultades para poder ver, desde una óptica de la gestión, cómo se puede responder a eso. Por ejemplo, ¿cómo cubriría usted bajas de un día para otro, licencias, vacaciones, todo ese tipo de servicios sin recurrir a contratos de una duración inferior a ese tiempo, como en otros servicios profesionales, sin tener recursos ociosos? Otra cosa es la temporalidad que pueda haber excesiva, porque la tasa de reposición, como todos sabemos, como consecuencia de las medidas de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera que se tuvieron que tomar en un momento, es cierto que la tasa de reposición establecida condicionó la temporalidad de los contratos. Pero, en condiciones normales, una vez que se hagan las pertinentes OPE y con bolsas de trabajo, ¿cómo pretenden resolver esto?
Gracias.

Guillermo Díaz Gómez (GP Ciudadanos)

Gracias señora Fernández por su exposición, por estar aquí, por la documentación que nos ha enviado y felicidades por el premio Princesa de Asturias que le han dado a todos los sanitarios, que han ido mucho más allá de lo exigible durante toda esta pandemia, que todavía continua. Mi agradecimiento por todo el trabajo que están haciendo, que han hecho y que van a hacer. A ver si molestamos nosotros menos en algunas cuestiones.
Le quiero hacer algunas preguntas reflexionando algunas de las cuestiones que ha dicho y que he leído en el informe. No van en orden de importancia, sino como las he ido anotando, empieza, incluso, por la menos importante.
Ha hecho usted una valoración de la carga burocrática. Pasa en muchos ámbitos de la administración y en muchos sectores que hay duplicidades, que tienen que hacer mucho papeleo, que pierden mucho tiempo en las cargas burocráticas, ¿han analizado ese punto? Lo ha mencionado, pero ¿han visto qué trámites podrían eliminarse de la atención primaria? Porque estoy convencido que podrían ganar un porcentaje de su tiempo para dedicarlo los pacientes mucho más elevado de lo que nos podemos imaginar.
Por otra parte, hay una constante que nos está sucediendo en este grupo de trabajo, y es que quien está al frente de alguna unidad o de gestión sanitaria denuncia falta de coordinación. Esto viene siendo una constante en todos los que nos visitan. Yo sí comparto con usted la idea de que la gerencia única puede descoordinar, por un viejo principio que es el de que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y es mucho mejor, en muchos sectores, dotar de una cabeza ligeramente autónoma que pueda coordinarse con otra. Incluso se lo diría como experiencia personal del ámbito privado.
Completamente de acuerdo en que las plazas de Medicina Comunitaria, si hacemos un esfuerzo en crear las especialidades, en formar y en que existan, tenemos que hacer un esfuerzo en que esas plazas estén ocupadas por personas con esa especialidad.
Ha dicho usted que tendría que estar ya en las facultades de Medicina la asignatura de Medicina Comunitaria, no ha hecho referencia, a lo mejor porque se le ha pasado, o porque no lo considera necesario, ¿en las de enfermería también? Y, a raíz de esto, ¿cree usted que puede tener más papel la enfermería en la atención primaria, que puede asumir más competencias de las que tiene ahora mismo, en vista de la formación que tienen y la alta cualificación que tiene la enfermería en España? Puede dar la sensación a veces de que podrían hacer más funciones de las que vienen realizando.
Con respecto a la atención domiciliaria, y sobre todo por la pandemia que estamos pasando, ¿cómo cree usted, aparte de con la dotación de más medios, que podría mejorar la asistencia de la atención primaria en las residencias de ancianos? Si pudiese volver al pasado y viera la que viene encima ¿qué cambiaría usted? Si hay algo que cree usted que podríamos mejorar en este sentido.
Por último, en este periodo, que han tenido que inventar muchas veces en centros de atención primaria, que han tenido que improvisar a veces muchas cosas, incluso organizarse para la teleasistencia y hacer de forma telemática mucha de la atención, ¿cómo ha sido esa experiencia? Si han aprendido algo en ese sentido y si creen que estamos en condiciones de hacer un elevado volumen de atención primaria de forma telemática.
Muchas gracias.

Rosa María Medel Pérez (GP Confederal UP)

Bienvenida. Has planteado que la atención primaria es la parte más eficiente del Sistema Nacional de Salud, luego abarata el coste total del sistema, simplemente por esa eficiencia. Pero, al mismo tiempo, has dicho en la exposición que la atención primaria estaba claramente deteriorada. Es decir, hemos tenido un sistema que hace años era considerado como muy bueno, incluida la atención primaria, y, poco a poco, durante estos últimos diez años se ha ido deteriorando progresivamente. ¿Crees que si hubiera tenido una calidad mayor en este momento hubiéramos paliado los efectos de la pandemia de otra manera?
Otra pregunta es que la ponente anterior, la señora Cinta Pascual, ha puesto de manifiesto el déficit de la atención sanitaria en las residencias, ¿crees que la opción más adecuada es que la atención primaria cubra las residencias? Es una pregunta que también le he hecho a ella.
Gracias.

Carmen Riolobos Regadera (GP Popular)

Gracias, presidenta. Doctora Fernández, me va a permitir que empiece mi primera intervención dando las condolencias a los familiares de los fallecidos en esta pandemia del COVID, y en especial a los sanitarios de atención primaria que sé que hay muchos afectados, bien fallecidos o bien por contagio. Quiero demostrar también un recuerdo a todos los que están todavía en este momento en los hospitales y en las UCI luchando por su vida, y quiero darle las gracias por las interesantes aportaciones que ha hecho usted esta tarde, por los documentos que nos ha remitido, y que hemos podido estudiar con detalle, y, sobre todo, por el trabajo que ustedes han hecho como sociedad, la semFYC, a través de todos estos meses para sus asociados y las sociedades científicas que forman parte del conjunto.
Quiero decirle también que el excelente trabajo que han hecho los profesionales de atención primaria merece la felicitación de todos los que estamos en esta Comisión y de todos los españoles. Solamente hay que ver que han hecho ustedes una atención de más de 1 millón de, o bien personas que han recibido el alta en el hospital, o bien pacientes que han sido asintomáticos o con síntomas leves, y alrededor de 4 millones de llamadas de teléfono o de asistencia telefónica, es espectacular. Quiero felicitarles también por el premio Princesa de Asturias, me parece que es un acierto.
Y decirle que, en las prioridades en materia de salud estamos de acuerdo todos los que estamos aquí, hay que proteger la salud de los ciudadanos, hay que recuperar la salud de aquellas personas que lo han perdido y hay que hacer que la calidad de vida de los enfermos crónicos sea lo mejor posible. Quizás no coincidamos en cómo llevar a cabo esto, pero en lo que queremos sí.
Lo comentábamos antes, de las grandes crisis sanitarias siempre han surgido grandes mejoras en aquellos apartados en los que ha habido problemas. En ese sentido, tengo que decirles que ojalá consigamos con un gran pacto de Estado por la Sanidad, lo que nosotros llamamos el gran pacto de Estado Cajal, que la salud pública y el Sistema Nacional de Salud de nuestro país salga reforzado, porque, sin ninguna duda, tenemos que conseguir tener el mejor sistema sanitario posible, con los mejores recursos humanos y materiales posibles, teniendo en cuenta que la seguridad de la población y la seguridad de los pacientes, especialmente de aquellos más vulnerables como pueden ser los mayores, es para nosotros una prioridad, y, sobre todo, potenciar la investigación y la industria nacional.
Del documento que nos han mandado, nos ha gustado que, aparte de defender también un pacto por la Sanidad, defiendan la creación de una agencia nacional, que nosotros llamamos de Salud Pública y Calidad Asistencial, donde haya una unidad de seguimiento de pandemias. Si hay algo en lo que se ha fallado de una forma importante, y todos convenimos en ello, ha sido en la prevención y en lo que ha sido todo el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. En ese sentido, crear esta agencia nacional creo que es una de las grandes soluciones y aportaciones que podemos hacer; eso sí, contando con todas las comunidades autónomas y todas las sociedades científicas.
Nosotros coincidimos totalmente con ustedes en que hay que reforzar la atención primaria y comunitaria, y, en ese sentido, todo lo que han hecho de atención telefónica, telemática, atención domiciliaria, es fundamental, no solamente en lo que han hecho en toda la fase de la epidemia, sino también en la parte de desconfinamiento, donde el trabajo de la atención primaria es fundamental.
Compartimos con ustedes también, y es fundamental, el que hay que hacer un depósito de reserva de material, porque no nos puede volver a pasar lo que nos ha pasado de falta de EPI, de test diagnósticos o de falta del material necesario para las UCI. Nosotros creemos, y es una de las preguntas que le íbamos a hacer después, que en la fase de desconfinamiento en la que estamos en este momento ustedes deben tener un acceso inmediato a las pruebas de diagnóstico PCR y a los test serológicos para poder hacer una detección temprana de los casos, aislarlos, establecer las cuarentenas de los contactos, y prevenir los rebrotes. En ese sentido, estamos de acuerdo con ustedes en que es importante tener los mejores profesionales de atención primaria y los necesarios, los médicos de familia, enfermeros, auxiliares y auxiliares administrativos, como parte de este equipo de control.
Nosotros pensamos que esta es la mayor crisis sanitaria de España en los últimos cien años. Pensamos que ha habido un notable fallo de prevención, un retraso en la toma de decisiones, no se ha aplicado desde el principio el principio de precaución, y, en ese sentido, lo que nos hemos encontrado en el mes de marzo ha sido un tsunami de casos enormes que ha colapsado y estresado el sistema sanitario, y solo hay que ver que hemos tenido 30 000 fallecidos y casi 240 000 contagiados.
A lo largo de los documentos que he podido estudiar ustedes se han quejado y han considerado que era un error el apostar, casi exclusivamente, por el ámbito hospitalario, en lugar de haber apostado, como se está haciendo en la fase de desconfinamiento, por el ámbito de la atención primaria, ya que es el primer nivel asistencial y ustedes conocen a sus pacientes con nombres y apellidos. ¿Se han sentido ustedes infrautilizados? ¿cómo cree usted que ha influido la falta de protección de los profesionales y la falta de EPI en los resultados de esos más de 50 000 profesionales contagiados y 77 fallecidos? ¿cómo cree que debería haber sido, o ha sido, el papel a jugar por los médicos centinela, que, de alguna manera son los que tienen capacidad para la detección precoz y luego, a través de los servicios de vigilancia epidemiológica hacer el seguimiento de los contactos?
En el área de prevención, tener una experta de sus características, que además está en ejercicio creo que es una oportunidad para preguntarle, ¿considera usted que el uso de mascarillas se debería haber generalizado desde el primer momento, desde el 14 de marzo en que se declaró el estado de alarma? ¿considera que debería ser un producto sanitario más que recibieran gratuitamente, al menos los mayores de 65 años y los colectivos más vulnerables? ¿considera que hubiera sido importante hacer lo que se está haciendo ahora en los centros de salud del control de temperatura en la entrada de los recintos y de los centros de salud? ¿cómo cree que hubieran sido los resultados si, como recomendó la Organización Mundial de la Salud el 14 de febrero, se hubiera hecho la evaluación de los eventos masivos que se han llevado a cabo? Por ejemplo, ¿cuántos eventos científicos suspendieron ustedes como sociedades científicas?
Para terminar, ¿estamos en este momento preparados en el ámbito de la atención primaria y tienen ustedes todos los materiales necesarios para llevar a cabo de una forma exitosa la prevención de los rebrotes y lo que pueda ocurrir a partir del verano, en el mes de octubre o noviembre?
Muchas gracias.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Bienvenida a este grupo de trabajo perteneciente a la Comisión de Reconstrucción Económica y Social de nuestro país, doctora María Fernández.
Antes de nada, agradecerle el compromiso de los profesionales de la atención primaria y hospitalaria con la salud, y mucho más en esta pandemia mundial que hemos sufrido y estamos sufriendo. Y son, desde luego, justamente merecedores de ese premio Princesa de Asturias junto al resto de los profesionales sanitarios.
Quería sumarme a su agradecimiento al compromiso de todas las personas que han sufrido y respetado el confinamiento. También a la entereza de los pacientes que han sufrido esta enfermedad, y nuestras condolencias por todos los fallecidos.
Tengo muchas preguntas, pero algunas de ellas las voy a transformar, porque las ha ido respondiendo según la he ido escuchando. Tenía dos que las voy a reconvertir en una petición, y, si le parece oportuno, si nos podría ofrecer un listado de propuestas que usted quiera que atendamos, incluso recopilando alguna que ya se haya trasladado en su intervención, sobre todo con respecto a la atención primaria y a la financiación.
Con respecto a las residencias, cómo ve el papel de la primaria en cuanto a las residencias, a la coordinación, y cómo cree que va a cambiar la atención primaria a partir de la COVID. Y, relacionada con esta, cómo cree que se debería abordar la atención a las personas en los domicilios.
Siguiendo con más preguntas, cambiando de tema a las condiciones laborales, ¿de qué manera cree usted que se podrían mejorar las condiciones laborales de nuestros profesionales? Es decir, ¿tienen algunas aportaciones o reformas que puedan aportarse para regular el régimen estatutario del profesional sanitario?
Respecto a la equidad, me gustaría preguntarle cómo considera que debe asegurarse la equidad en la sanidad pública, qué medidas o decisiones nos sugiere.
También mencionó la telemedicina, ¿de qué manera cree que se debe impulsar la telemedicina? ¿cómo se pueden ver beneficiados los pacientes? Es decir ¿cómo cree que se debe promover el autocuidado y la autonomía de los pacientes, en relación a las ventajas que nos plantean las nuevas tecnologías en este asunto?
Por cambiar de tema, cada vez somos más conscientes de la importancia de los determinantes sociales y ambientales en la salud de las personas, me gustaría saber cómo considera que debe abordarse la incidencia del cambio climático sobre nuestra salud y si tienen alguna propuesta al respecto.
Para terminar, una pregunta que me gusta hacerle a todos los comparecientes, ¿qué lecciones cree usted que nos deja esta pandemia mundial provocada por el virus COVID-19.
Muchas gracias.

Respuestas

Muchas preguntas, a ver si puedo dar respuesta a todas, porque, según me las iban haciendo, tenía en la cabeza un montón de cosas para decir, pero vamos a ver. Con respecto a la representante del Partido Nacionalista Vasco, haciendo referencia al tema de las OSI. La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria es una sociedad federada y tenemos una sociedad en cada una de las comunidades autónomas, de manera que somos 17 sociedades las que conforman semFYC.

Y estos son debates que hemos tenido en todas nuestras juntas directivas, que seguimos haciéndolas por videoconferencias, y muchas veces tenemos el sentir de cómo se está funcionado en estas comunidades autónomas, y de ahí el posicionamiento que hemos hecho. Yo trabajo aquí en Madrid, y es una de las pocas comunidades autónomas donde no existe esta gerencia única, y aun así también tenemos problemas. Pero, lo que está clarísimo es que la atención primaria en las gerencias únicas ha perdido presupuesto, que se ha visto muy disminuido en cuanto a recursos humanos y recursos en general. ¿Cómo podemos subsanar esto? Evidentemente, creo que se deberían establecer estudios, tendríamos que ver los resultados. Tiene que haber transparencia en los resultados de cada una de esas formas de gestión para que podamos comparar, y, a lo mejor, tenemos que crear una nueva manera de gestionar nuestro sistema sanitario y ver qué ofrece una gestión hospitalaria y una gestión primaria con gestiones separadas frente a esa gestión única que, nosotros, lo que hemos vivido de momento, comparativamente hablando dentro de las comunidades autónomas, no hemos visto que ofrezca grandes ventajas, sino al revés, hemos visto que hemos perdido mucho a lo largo de los años en aquellas comunidades donde la gerencia única estaba establecida. ¿Que tiene sus ventajas? Puede. También depende mucho de las personas que dirigen los servicios sanitarios, porque eso lo hemos podido comprobar.
Con respecto a la especialidad de urgencias y de infecciosas, que son las dos especialidades, que en estos últimos días se está comentando la posibilidad de la creación de urgencias, nosotros estamos de acuerdo en el generalismo, que es fundamental tanto en la atención primaria como en los hospitales. Las especialidades generalistas son las que han dado una respuesta muy contundente frente al COVID; es más, a los médicos de familia se nos ha hecho ir -en Madrid, en concreto- al hospital de Ifema, sacándonos de nuestro entorno habitual y hemos dado el do de pecho. Los internistas, de hecho, son los que han dirigido ese hospital. Nosotros entendemos que con la formación de la especialidad en Medicina Familiar y Comunitaria estamos perfectamente capacitados para poder trabajar en Urgencias, para poder hacer medicina paliativa, para poder trabajar en distintos ámbitos de la gestión. Estamos en contra de la especialidad como tal, de cómo se accede a esa titulación, nosotros proponemos un área de capacitación específica, una persona, un médico de familia, realiza la especial de Medicina de Familia, pero no pensamos que tenga que existir esa especialidad de Urgencias, sino que cuando uno termina tiene la posibilidad de hacer, a través de un área de capacitación específica, poder acceder a esa titulación, pero no vía especialidad MIR. Pensamos que estamos totalmente capacitados y que nuestras competencias pueden dar salida a todo esto.
Ponía el ejemplo de las tres grandes joyas del sistema sanitario. Evidentemente, nos encantaría poder llegar a tener una coordinación como existe entre todos los hospitales de España y los distintos que intervienen en los trasplantes, y, a lo mejor, tenemos que copiar de ese sistema de coordinación para que la atención primaria se coordine con los hospitales, la continuidad asistencial, y, también en este caso, con Salud Pública y con los Servicios Sociales. Sería fundamental ver cuáles son los mecanismos que ellos utilizan para poder imitarlos y tener una buena coordinación con Salud Pública y con Servicios Sociales, que ha fallado totalmente y que, probablemente, lleve fallando desde hace muchos años.
Tema de las contrataciones. Es complicado porque tenemos 17 comunidades autónomas, con 17 administraciones que no funcionan todas de la misma manera, pero lo que no podemos permitir es que estemos formando profesionales para que luego se marchen. Durante este año pasado, creo que 2500 especialistas han pedido la documentación pertinente para poder homologarse en otros países y poder irse a trabajar a otros países donde las condiciones laborales son muchísimo mejores que aquí. Es una pena que estemos formando a muchos profesionales con una excelente calidad para que se vayan. ¿Por qué? Porque se están dando unas contrataciones pésimas. Pongo el ejemplo de Madrid, solamente el 10 % de los residentes de Medicina de Familia que acaban de terminar han accedido a los contratos que se están haciendo, contratos COVID, de refuerzo. Hablamos de contratos de un año como mínimo, y no estar hilando unos contratos con otros, y una cosa es la contratación para procesos cortos, o de larga duración. Por ejemplo, cuando una persona empieza una baja laboral no sabemos si va a ser corta o larga, a veces se dilata en el tiempo, pero, evidentemente, deberíamos establecer algún mecanismo, como puede ser ligar determinados profesionales a un área determinada, pero no que esté rotando de centro en centro, sino que forme parte de la plantilla. Porque la longitudinalidad es muy importante para nosotros, hay que intentar que esa persona tenga un cupo que pueda mantener en el tiempo. Para eso no podemos tenerlos rotando de un centro a otro, he dicho que, como mucho, se ligue a dos centros, pero que forme parte de la plantilla de ese centro de salud, y que sea un contrato dilatado en el tiempo. Para ello, necesitamos que haya OPE que tengan una cierta periodicidad, no podemos estar esperando cinco años para que se convoque una oposición, o que se convoque y no se resuelva, como acaba de ocurrir. Entendemos todos que con el COVID se ha paralizado todo, pero las oposiciones se deberían realizar con una cierta periodicidad para que todos nos podamos ir organizando.
Con respecto al representante de Ciudadanos, gracias por sus palabras y por el premio que, sin embargo, está teniendo diversas opiniones en las redes sociales. Nosotros no queremos aplausos, queremos un reconocimiento en todo lo que estamos aquí comentando, queremos más recursos humanos. No somos héroes, estamos haciendo nuestro trabajo, queremos que se nos reconozca y que se dé valor a lo que hacemos. Todo premio viene muy bien, bienvenido sea, pero queremos que se nos reconozca fuera de esos aplausos y fuera de esos premios simbólicos, aunque tengan un monto económico detrás de ellos, no es eso lo que venimos buscando.
La carga burocrática. Los médicos de familia llevamos muchos años en los centros de salud exigiendo que tiene que ser retirada, y supone un 30 o un 40 % de nuestra actividad diaria, y nosotros no somos especialistas para dedicarnos a hacer justificantes, para estar dando papelitos de baja, que, aunque ha cambiado el sistema de información de las bajas, de la ILT, del sistema de incapacidad, ha mejorado algo, pero no lo que quisiéramos, y hemos podido comprobar con esta pandemia, que hay muchas cosas que se han podido hacer, y que tenemos que mantener, han venido para quedarse. Por ejemplo, el tema de las bajas, no puede ser que tengamos que estar todas las semanas, o ahora cada quince días, o en función de la duración del proceso de baja del trabajador, emitiendo informes y tienen que venir a las consultas para que les confirmemos y reconfirmemos que continúan de baja. Sabemos que existe una comunicación a través de los sistemas informáticos entre el Ministerio de Trabajo y las mutuas, de manera que han podido conocer que esos trabajadores estaban de baja y no había que emitir los partes de baja. Es cierto que para poder iniciar un proceso de incapacidad tenemos que tener algo que acredite que esa persona realmente necesita estar de baja, bien a través de un informe o bien presencialmente, porque tendremos que seguir atendiendo a los pacientes de manera presencial, en contra de todo lo que se está diciendo de que estamos cerrados y parapetados detrás de los centros como si fuera un castillo. Los justificantes para guarderías, porque me he puesto malo y falto un día, para acreditar los carnets de conducir, etcétera, tendrá que ser el organismo pertinente el que lo tenga que realizar. En el caso, por ejemplo, de Pediatría, son los padres o tutores legales de esos niños los que tendrán que justificar si esos niños están malos y no han ido al colegio o a la guardería. Nosotros ahora no tenemos por qué realizar todo ese tipo de papeleo, esa burocracia, se debería de realizar de manera telemática, es posible, e implicar a los organismos pertinentes para que puedan dotarnos de las herramientas para que podamos dejar de realizar todo eso.
Con respecto a enfermería, por supuesto que tenemos que trabajar con enfermería, la gestión compartida de la demanda. Yo soy asturiana -con lo cual el premio Princesa de Asturias me toca mucho más- y cuando empecé a trabajar en Madrid se trabajaba de una manera completamente diferente, se trabajaba en miniequipos de medicina y enfermería, en donde compartíamos el paciente. El paciente no es de la enfermera o enfermero, ni es del médico o de la médica. Evidentemente, tenemos que contar con enfermería, esta es una profesión que está muy bien valorada, pero necesitamos más dotación numérica y tenemos que redistribuir toda esta carga asistencial dentro de los centros de salud. Se tiene que trabajar más en equipo y compartiendo esa demanda. Y en Enfermería sí que existe la asignatura de Medicina de Familia contemplada, pero, sin embargo, nosotros hemos conseguido que exista la asignatura de Medicina Familiar y Comunitaria, excepto en el País Vasco, que nos cuesta mucho entrar en la universidad, y a través del convenio que tenemos con la Confederación Estatal de Estudiantes estamos intentando que estén presentes, pero no está como una asignatura como tal, está incluida en algunos departamentos como Salud Pública o Preventiva, y eso no es lo que nosotros queremos. Queremos que figure como una asignatura más. Es lo que pedimos en nuestro documento. Si se conoce desde el principio qué es la medicina de familia, cuando llegue el día de la elección de las plazas MIR no van a abuchear cuando alguien elija la medicina de familia con el número 50. Entendemos que eso no puede ser así, no se elige lo que no se conoce, por eso necesitamos que la Medicina de Familia esté presente en las universidades.
Que todos los que han pasado por aquí dicen que ha habido falta de coordinación, pues es claro. Es evidente que nos encontramos en una situación que nunca antes habíamos vivido, y creo que lo he comentado antes con la representante del Partido Popular antes de empezar, lo que vivíamos hoy y decidíamos hacer hoy, al día siguiente había cambiado por completo. Yo tengo la sensación de haber estado trabajando, corriendo de un lado para otro sin saber qué es lo que tenías que hacer a continuación, sin protocolos ni nada. Y no nos coordinábamos porque no daba tiempo. A veces nos llegaban informes y protocolos de nuestra gerencia y todo lo que venía en ese protocolo ya lo habíamos puesto en marcha nosotros quince días antes, porque los que estamos a pie de calle somos los profesionales y somos los que tenemos que tomar decisiones para poder sacar adelante el trabajo. Pero sí que hemos notado que ha habido una falta de coordinación con Salud Pública, con los Servicios Sociales. Al principio había un cuello de botella, lo primero que hicimos fue separar los espacios de una sala COVID frente al circuito de limpio, que llamábamos, pero cuando una persona era atendida por sospecha de COVID no podíamos hacerle PCR, en primer lugar, porque no las hemos tenido hasta hace muy poco, y para poder realizarse esa prueba teníamos que llamar por teléfono a Salud Pública, que era quien decidía si nosotros podíamos hacer esa prueba o teníamos que indicar ese test. Aquí, en Madrid, hay más personal trabajando por las tardes que por las mañanas, hay un alto número de centros de salud en horario de tarde, con lo cual la conciliación familiar es imposible, la feminización de la profesión sanitaria en general es cada vez mayor, y era imposible. Yo una vez estuve dos horas al teléfono esperando que me pasasen con Salud Pública, me pasaban con una persona, tenía que contar el caso, dos horas, eso no podía ser. Ha habido una falta de coordinación y de recursos importante. Y ya, con el tema de las residencias, tres cuartos de lo mismo. Necesitamos que exista una mejor coordinación, porque no se puede repetir esto, y en octubre o noviembre, cuando nos venga la segunda embestida esto deberíamos preverlo desde ya. Se están tomando medidas y luego podré dar respuesta a esto a raíz de otra de las preguntas que me han hecho.
La atención domiciliaria es un entorno de atención primaria, y nosotros hemos solicitado que sea reconocido como un entorno de alta contagiosidad, no es lo mismo entrar en una sala, una habitación de un hospital, o, por supuesto, en la UCI, donde existen unan condiciones de higiene y donde está todo muy ordenado, que ir a un domicilio de una persona, de un paciente, que a veces nos encontrábamos que toda la familia tenía síntomas, nos encontrábamos con un foco de contagiosidad increíble. Teníamos unos equipos, que en alguno de los centros podían haberse gestionado un poco mejor, pero era el material que teníamos, nos llegaba a cuentagotas, se había priorizado en los hospitales, por lo que teníamos que ir con lo que podíamos. Los buzos llegaron al mes de haber empezado la pandemia, incluso pacientes nos traían pantallas y trajes muy apañados hechos con bolsas de basura, y las farmacias de la zona también nos daban material, que era de agradecer, pero no tiene porqué ser así. La solidaridad se ha vivido de una manera muy intensa, me preguntaban por las cosas que he aprendido, pues la solidaridad de la gente es uno de los aspectos que más tengo que agradecer en esta situación.
Los domicilios son un espacio de alto riesgo, de alta contagiosidad y deberían ser considerados como tal.
Sobre las residencias de ancianos, les voy a contar la iniciativa que se ha tomado en la dirección asistencial a la que yo pertenezco a raíz de todo el análisis de la situación en las residencias de ancianos, y es la creación de unidades de atención residencial, que están formadas por personal de atención primaria, médicos, enfermeros y un técnico, que puede ser un conductor, para poder trasladarlo. La dirección asistencial en la que yo trabajo, en concreto, es la que tiene mayor número de residencias, abarca toda la zona de Majadahonda, Pozuelo, toda la zona de la sierra, y hay un montón de residencias. La creación de esas unidades conlleva dotación de personal, necesitamos dotar de recursos humanos de nuevo, y, por supuesto de recursos económicos.
Las residencias están asignadas a los centros de salud, de hecho, ahora nos están informando periódicamente mediante documentos semanales, en los que se nos indica las residencias que están asignadas a los centros de salud, qué profesional es el que los lleva, de qué dotación consta esa residencia, si existe o no médico, si existen técnicos auxiliares de enfermería. Necesitamos dotación presupuestaria y humana para todo esto, porque es imposible, yo no puedo estar atendiendo mi consulta. Los cupos de los médicos de familia y enfermería para nada están en las 1400 o 1500 cartillas deseables, sino que en algunas ocasiones superan las 2000, y no podemos trabajar en esas condiciones, necesitamos adecuar esas plantillas y los ratios de los cupos que tenemos, y, para ello, necesitamos personal. ¿De dónde lo vamos a sacar? Pues habrá que ingeniárselas de alguna manera, y por eso lo de los contratos dignos. Tenemos que hacer atractiva la atención primaria, tenemos que hacer atractiva nuestra sanidad para que no se vayan fuera.
Las herramientas telemáticas. En la mayor parte de las comunidades autónomas ha sido por teléfono, en alguna sí que existe la posibilidad de poder conectar con nuestros pacientes a través de videoconferencias, pero casi todo ha sido telefónico. Es un entorno que no es muy seguro, tenemos querer la seguridad jurídica y normativa que nos ampare para que todo eso no se nos vuelva en contra, que no nos graben las comunicaciones, que yo sepa que estoy hablando con la persona de la que realmente tengo la historia clínica delante. En estas circunstancias en las que hemos estado trabajando no estábamos cada uno atendiendo a nuestro cupo, porque teníamos el 50 % de la plantilla de baja, luego hemos tenido que elaborar agendas únicas en las que todo el mundo tiraba de lista -por decirlo coloquialmente- y nos poníamos a llamar a los pacientes, pero tenemos que tener una formación de cómo podemos protegernos a nosotros mismos, qué herramientas hay que utilizar y la comunicación que tenemos que tener, esas frases adecuadas para poder reconocer que la persona con la que estamos hablando es realmente es la persona que dice ser.
Necesitamos herramientas telemáticas, videoconferencias, poder hacer consultas a través de videoconferencias es totalmente posible siempre y cuando yo sea el profesional que tiene asignado a ese paciente, porque le conozco, porque lo sé, y si no es posible que pueda resolver esa consulta o esa atención a través de esas herramientas tendré que darle una cita presencial y tendré que ver a ese paciente. La consulta presencial tiene que seguir existiendo, pero no puede seguir con unas listas delante de nuestras puertas de una hora de espera y con aglomeraciones de personas, lo que va totalmente en contra de lo que estamos viviendo. Pero, para todo ello necesitamos recursos, tenemos que invertir y, posiblemente, haya que hacer obras en muchos centros de salud para poder dotar de las necesidades estructurales necesarias.
Con respecto a la representante de Unidas Podemos, la atención primaria podía haber sido más eficiente si hubiéramos tenido los recursos necesarios, pero, vuelvo a decir que esto nos ha pillado por sorpresa a todos, es muy difícil echarle las culpas a una administración o a otra, porque parecía una competición para ver qué comunidad autónoma se llevaba más material, quién tenía más PCR, más EPI, más mascarillas.
Lo de la centralización. Hace muchos años ya que el ministerio no se dedica a hacer estas compras centralizadas y ha perdido fuelle, pero eso no quita para que las cosas no se hayan hecho bien, evidentemente. ¿Dónde se ha ido todo el material y todos los recursos inicialmente? A lo prioritario, que entonces se pensó que era la atención de los que estaban más malitos, de los que acudían a los hospitales, de los que necesitaban respiradores, de los que tenían que ser ingresados en las UCI, y ahí los EPI era más necesarios. Yo tengo compañeros que trabajan en hospitales, trabajan en las puertas de Urgencias, y ha sido dantesco lo que han vivido, y también ellos estaban escasos de todo ese material. Por lo tanto, deberemos mirar si esa eficiencia es real o no en la siguiente embestida, para la que tendremos que estar más preparados y nuestras armaduras deberían ser otras y deberíamos dejar de pelearnos entre nosotros, hablando desde el punto de vista político. Yo soy sanitaria, vengo aquí con la intención de que se mejoren mis condiciones de trabajo y las de mis compañeros para poder intentar conseguir dar la mejor atención a nuestros pacientes que, a fin de cuentas, es para los que trabajamos.
¿Está muy deteriorada? Por supuesto. Lo podríamos haber hecho mejor si hubiéramos partido de una situación mejor de la que estábamos, porque como ya lo he dicho, a lo largo de los últimos años la atención primaria ha visto reducido el porcentaje de gasto sanitario público, había empezado a remontar ligeramente en estos últimos años, después de la crisis de 2008, pero prácticamente de manera irrisoria, un 0,4 % me parece. En Madrid, en concreto, estamos muy lejos, pero a nivel nacional también estamos muy lejos de ese 25 % que pedimos de gasto sanitario público.
Creo que he comentado de sobra el déficit sanitario en las residencias. Es atención primaria la que tiene que coordinarse con las residencias, que también va imbricado con la atención hospitalaria cuando haya que trasladar a esos ancianos de la residencia al hospital. Pero, fundamentalmente, tenemos que crear un tejido social, unas redes sociales, para intentar evitar que nuestros mayores…, cuando algún día nos toque a nosotros, a mí me gustaría quedarme en mi entorno, en mi comunidad, donde esté la gente que conozco, si tengo una cierta independencia, porque habrá gente a la que no le quede más remedio que ser institucionalizado, pero tendríamos que crear estructuras para no tener que institucionalizar a la población mayor, y, si lo hacemos, que sea en entornos mucho más agradables y que no sean sitios donde estén mucho más lejos de donde tienen a sus familiares. Pero, debemos coordinarnos adecuadamente para que la atención sanitaria que se les dé sea la adecuada, donde podamos trabajar con los ayuntamientos, podamos trabajar con todos los colectivos alrededor, que cada vez hay más. Nosotros tenemos el programa de actividades comunitarias, que hace mapeos de la red social que existe en las comunidades en las que se trabaja para poder ver si, por ejemplo, y o tengo una abuelita de 80 años que se dedica a dar clases de ganchillo a otras personas que no tienen nada que hacer y eso les da la vida, los dos días de la semana que van a la clase de ganchillo se relacionan con otras personas. Pues, si ese abuelo está solo y sale dos o tres veces a la semana para determinadas clases, mejor, pero para eso necesitamos saber de qué recursos comunitarios disponemos en los centros de salud, y eso se puede hacer y se está haciendo en Asturias y en Aragón, que son las comunidades que más evolucionado tienen este aspecto del mapeo de las comunidades que existen asociadas a los centros de salud.
Me queda todavía contestar al PP que, además, me había hecho muchas preguntas.
Evidentemente, necesitamos que se haga un pacto de Estado, llevamos tiempo luchando porque eso sea así. Coincidimos en el qué, pero no en el cómo, como comentaba antes, pero sí es cierto que necesitamos una mayor coordinación con Salud Pública. Hemos propuesto una Agencia Nacional de Salud Pública.
Depósito de reserva de material. Lo he dicho también, creo que es fundamental que nos coordinemos y que empecemos a hacer acopio de ese material y de las PCR, que ahora sí tenemos para poder detectar realmente cuáles son los casos reales. No estamos a favor de los test masivos, ya se está haciendo un estudio de seroprevalencia poblacional para que se vea la realidad de nuestro país, de las comunidades autónomas, y no tiene ningún sentido que hagamos test masivos a la población, porque va a ser un gasto de unos recursos que vamos a necesitar a posteriori. Creemos que eso no es necesario, pero sí que en atención primaria debemos ser los que hagamos las pruebas, hagamos los test PCR para poder detectar cuáles son realmente las personas a las que tenemos que aislar. Y el rastreo lo tendría que hacer Salud Pública, no tenemos ahora mismo ni las PCR suficientes en algunos sitios, en mi centro, por ejemplo, sí que hay bastantes para poder hacer, pero no tenemos los rastreadores. Tenemos que formar a la gente, y serían fantásticos rastreadores todas las personas sanitarias que están de baja, y, sobre todo, las adaptaciones de puesto laboral, que se han multiplicado, serían unos rastreadores fantásticos. Salud Pública tampoco tiene recursos ahora mismo para poder llevar a cabo todo el tema de los rastreos. Acceso inmediato, por supuesto, de PCR.
Recursos humanos. Es conocido por todo lo que he dicho, que necesitamos más dotación.
La relación con los hospitales. La continuidad asistencial es fundamental. Tenemos que tener protocolos para las altas domiciliarias consensuados con atención primaria, no como se hacían en un principio, que eran protocolos que se estaban estableciendo exclusivamente con los hospitales. Y, sobre todo, porque nosotros tampoco tenemos acceso a un catálogo de pruebas, no podemos pedir test serológicos, no tenemos esa posibilidad y no entendemos muy bien el porqué.
El médico centinela es una figura que se sigue utilizando, pero la desconoce mucha gente. Somos conocedores de que en la información que se había ido dando los médicos centinela ya habían ido avisando que había un pico, que no se nos avisó hasta más adelante, pero es cierto que se tiene que potenciar la figura de los médicos centinela, y nos tendrán que avisar del siguiente rebrote.
Los centros de salud se han tenido que reinventar, lo tienen en el documento de la fase de transición que ha elaborado semFYC, tenemos que reestructurar por completo los centros de salud, los triajes, que con el tiempo tendremos que valorar si tienen que persistir o no, van a requerir más personal sanitario, pero implica hacer una selección de las personas que acuden a los centros de salud, y, sobre todo, ahora que estamos todavía en estado de alarma, por seguridad del propio paciente y para seguridad de los profesionales que trabajan dentro de los centros de salud. Tenemos que reestructurar el centro, y, de hecho, vamos a empezar a trabajar con las direcciones técnicas de Infraestructura para poder hacer un estudio en terreno para ver qué es lo que se debería hacer. La respuesta no puede sí, si no tenemos recursos económicos, será mucha teoría, pero no la vamos a llevar a la práctica, y eso es lo que necesitamos ahora mismo. Hemos demostrado de una manera exagerada cómo podemos frenar el que los pacientes no ingresen en los hospitales, no pasen a esa situación de tener que entrar en la UCI y que no tengan un respirador. Atención primaria tiene que ser el freno en esta pandemia y en los brotes sucesivos.
Respecto al PSOE, lo de las residencias y lo de la telemedicina ya lo he comentado. ¿Qué es lo que me deja a mí como experiencia? Como directora del centro de salud, yo trabajo aquí al lado, en el Centro de Salud de Las Cortes -al que les invito cuando quieran para ver cómo funciona un centro de salud y ver qué carencias tenemos- y he sufrido mucho, por los compañeros que se han puesto malos, he sufrido mucho por todo lo que he tenido que organizar, junto con el resto de mi equipo directivo, y, lo que decía antes, empezábamos a organizar algo hoy y mañana no nos servía, la impotencia al decir a nuestro pacientes que no teníamos test para poder hacer la PCR, que los síntomas son de sospecha y así tratarle, y llamarle por teléfono o que le llamases y te dijesen que se había ido al hospital y que se había muerto. Creo que la solidaridad de la gente y el cómo ha dado el do de pecho todo mi equipo, eso es lo que me queda, y quiero agradecérselo aquí. Sobre todo, a la población, la santa paciencia que han tenido de estar encerrados en sus casas. Necesitamos que ahora también nos apoyen, porque tenemos que reducir a un tercio la asistencia presencial en nuestros centros de salud y queremos que lo entiendan, pero que vamos a intentar seguir dándoles la mejor atención posible.
Sé que me han quedado muchas preguntas, si quiere ahora se las respondo. Quiero agradecer esta oportunidad para que la voz de la atención primaria se oiga y para que la atención primaria no sea la que teníamos antes de la era COVID.
Muchísimas gracias.

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