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Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

Julio-Sanchez-Fierro

Julio Sánchez Fierro

Abogado y doctor en Ciencias de la Salud

15 de junio de 2020

Intervención

Señora presidenta, señorías, buenos días a todos y a todas. En primer lugar, querría expresar mi más sinceras condolencias a cuantas personas han fallecido y a sus familias, y al mismo tiempo también mi solidaridad con las personas que se han contagiado a lo largo de esta pandemia. Al mismo tiempo también quiero mostrar mi admiración hacia los profesionales sanitarios, a los trabajadores que han trabajado durante toda la pandemia en sus distintas responsabilidades, a los voluntarios, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a todos ellos mi más sincera admiración. Y también, por supuesto, quiero agradecer a la comisión el darme la oportunidad de poder hacer unas reflexiones en común a partir de una idea fundamental, que es el fortalecimiento de nuestro sistema sanitario, y al mismo tiempo también mi más sincero deseo de que de esta comisión no permanente surjan propuestas e ideas que contribuyan a un gran pacto nacional en el ámbito de la sanidad y de la salud pública.

En todo caso querría comenzar mis reflexiones partiendo de que nuestro sistema sanitario es uno de los sistemas mejores que existen en el mundo; pero esta afirmación que venimos repitiendo desde hace tiempo, es necesario introducir en ella algunos matices, no solo por hechos que han ido ocurriendo a lo largo de estos últimos años, antes de la COVID, sino también la propia evidencia derivada de esta pandemia nos aconseja ser prudentes y tomar algunas iniciativas que en definitiva redundarían en beneficio de todos, y sobre todo de los pacientes.
En este orden de cosas he de decir que, así como, insisto, los profesionales sanitarios antes, durante y después de la pandemia son un referente a nivel mundial, no solamente por su alta profesionalidad y por la calidad de sus servicios, sino sobre todo por su entrega, que podemos decir que ha sido una entrega sin límites. Sin embargo, en cuanto a la organización y funcionamiento de nuestro sistema, la COVID-19 ha puesto en evidencia problemas que ya estaban ahí y que se han hecho especialmente intensos.
Permítanme destacar al menos, de entrada, dos de ellos: uno es la ausencia de la voz de los pacientes en esta crisis, creo que ha sido un silencio estruendoso. Y en segundo lugar, el problema de las desigualdades. Yo creo profundamente en el modelo autonómico establecido en nuestra Constitución y creo que el artículo 149 de la Constitución establece un modelo que es verdaderamente importante y que puede contribuir, y yo creo que este ha sido el propósito permanente del legislador en el desarrollo de la Constitución, que es acercarse a los ciudadanos; acercarse a los ciudadanos teniendo en cuenta sus circunstancias territoriales, sus circunstancias de dispersión geográfica, de concentración o no en núcleos urbanos, en la insularidad, en los factores epidemiológicos, en aspectos tan dispersos como pueden ser las propias infraestructuras sanitarias o la disponibilidad de más o menos recursos humanos.
Bien, estos problemas de desigualdad se han ido fraguando a lo largo del tiempo, y probablemente yo creo que sería una de las urgencias mayores que tendríamos que atender en el inmediato futuro. El acceso a prestaciones y servicios no puede ser una lotería, tiene que garantizarse; podrá ser de una manera o de otra, esto no lo discute nadie, pero tendrá que garantizarse el resultado final, que es acceso en condiciones de igualdad territorial y acceso en condiciones de equidad a las prestaciones y servicios. Otra cosa nos llevaría a un flagrante incumplimiento del mandato constitucional como es el del artículo 14 de nuestra Constitución: no caben discriminaciones territoriales; sí están establecidas las posibilidades de diferencias, como reconoce expresamente el artículo 149 de la Constitución.
Por otro lado, hay que decir que estas desigualdades se han enseñoreado progresivamente como consecuencia de un problema de gobernanza, de coordinación dentro de nuestro sistema sanitario. Ese problema de gobernanza es una de las asignaturas que requiere que la afrontemos con la mayor celeridad posible también. En este sentido, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que se vio fortalecido en la Ley de Cohesión y Calidad del año 2003, no ha rendido los efectos que se pensaba que podría rendir desde el punto de vista de lo que es colaboración y coordinación entre las comunidades autónomas. Ha sido, lamentablemente, más un foro para las discrepancias que un foro y un espacio para el acuerdo y acuerdos con ejecutividad. Creo que esto requiere una profunda reflexión, porque sin una gobernanza macro es muy difícil que podamos conseguir resolver el problema de las desigualdades.
La posibilidad de reforzar el Consejo Interterritorial está abierta, por supuesto respetando su papel, el papel auténtico, el que ya arrastra de la Ley General de Sanidad y que luego ha sido también fortalecido y reforzado por la Ley de Cohesión y Calidad. ¿Cómo? Yo, en este sentido, sugeriría a modo de una propuesta que se creara una agencia estatal del Sistema Nacional de Salud. Esa agencia estatal estaría encargada de desarrollar e implementar aquellas estrategias nacionales que estuvieran aprobadas por el Consejo Interterritorial. Sería como un organismo autónomo de carácter muy profesional, de carácter muy independiente, que hasta cierto punto podría parecerse a lo que es el Instituto de Salud Carlos III y el Ingesa. En definitiva, tratar de implementar políticas sanitarias de carácter nacional que están acordadas o que se acuerden en el futuro a nivel de estrategias.
Por supuesto, en su desarrollo operativo final contando, como no puede ser de otra manera, con la colaboración de las comunidades autónomas. Esta agencia tendría su propio presupuesto para hacer efectivas estas estrategias. Ustedes recordarán perfectamente que en el modelo inicial que había en la Ley de Cohesión y Calidad se distinguía lo que eran los planes integrales de salud. Los planes integrales de salud incluían siempre dotación presupuestaria. Sin embargo, apareció un sucedáneo, que fueron las estrategias, y las estrategias están llenas de buenas intenciones, son objetivos absolutamente necesarios, pero sin una dotación presupuestaria quedan completamente al albur de lo que suceda en todas y cada una de las comunidades autónomas. Que seguro que van a querer hacer lo mejor, pero seguramente tampoco podrán hacerlo porque no tendrán los recursos necesarios. El Fondo de Cohesión Territorial debería estar adscrito a esta agencia que yo les propongo, como una manera también de expresar la solidaridad en los objetivos de carácter general para el Sistema Nacional de Salud.
De otra parte, la gobernanza requiere y reclama, la gobernanza a nivel macro, contar con la voz de los pacientes. Es en Barcelona, concretamente en la Declaración de Barcelona del año 2003, cuando se inicia este movimiento de pacientes en España. Creo que ha pasado demasiado tiempo, está ahí el Comité Consultivo del Consejo Interterritorial y siguen sin tener un puesto de presencia en este órgano, que es consultivo, insisto, pero es muy importante, del Sistema Nacional de Salud.
También diría algo así de las sociedades científicas, que no acaban de encontrar un lugar para expresar sus propuestas, etc. En la crisis sanitaria que hemos vivido y que todavía no ha concluido, la voz tanto de pacientes como de sociedades científicas ha brillado bastante por su ausencia.
De otra parte, también querría señalar dentro de las líneas de acción cambios que no son simplemente de organización, sino que son modos de hacer las cosas. El modo de hacer las cosas en sanidad nos debería llevar a un nuevo modelo asistencial, un modelo asistencial que pasaría por resolver uno de los problemas también que viene arrastrándose cada vez más desde hace más tiempo, que es el problema de la continuidad de los procesos. La relación entre la atención primaria y la atención especializada deja mucho que desear. La relación de los procesos en la medida en que esté debidamente estructurada y debidamente organizada evitará desorientación entre los pacientes, evitará duplicación en las actuaciones y se ganaría en eficiencia. Creo que ahí tendríamos bastante trabajo por hacer.
También en este orden de cosas, creo que las nuevas tecnologías, especialmente Internet, nos podrían ayudar de manera considerable para que esta continuidad no fuera un objetivo teórico sino algo real. Esa continuidad tendría que estar basada, a ser posible, en protocolos que estuvieran, que fueran fruto del trabajo también de las sociedades científicas, de las autoridades responsables y también de los pacientes, que tienen también cosas que decir al respecto.
La atención, el modelo de continuidad es un aspecto importante. Pero otro aspecto también no menos importante es el de la humanización. Hemos avanzado extraordinariamente desde el punto de vista técnico en nuestro Sistema Nacional de Salud; contamos con equipamientos que, aunque algunos se hayan quedado obsoletos, en conjunto tenemos una respuesta tecnológica ciertamente muy importante y muy positiva. Por eso, si tenemos en cuenta el desarrollo tecnológico y tenemos en cuenta también la superespecialización que en la sanidad se está produciendo, tenemos un riesgo, y es que el paciente no sea nada más que un objeto de la atención sanitaria y no un sujeto activo de la atención sanitaria. Por tanto, la humanización no es teoría, la humanización es algo más que derechos, la humanización es sencillamente ponerse en el lugar del paciente, incrementar la fluidez en la relación entre el médico y el paciente, y por supuesto, no es teoría, son medidas, son medidas como puede ser mejorar la formación en valores humanistas desde la época pregrado en las enseñanzas del sector sanitario, pasando por la forma de estar organizados los hospitales, como el desarrollo de las habilidades de comunicación con los pacientes.
También me parece importante destacar –lo decía antes– que esa conexión entre la atención primaria y la atención especializada es clave. Pero la atención primaria –se ha expuesto por intervinientes o comparecientes anteriores– no se merece simplemente, como sucede con los pacientes, que son el centro del sistema, pues la atención primaria todo el mundo la considera importante, pero luego los recursos personales, económicos y técnicos dejan mucho que desear. Planes no han faltado; el último, se recordaba esta mañana, el de 2019. Pero hace falta algo más que planes, hace falta recursos, y sobre todo tener ideas y prioridades para hacer que la atención primaria produzca los resultados que todo el mundo esperamos de ella. Esto supondrá, en primer lugar, que tengan un tiempo para poder atender a los pacientes, y que no lleguemos a situaciones en las que prácticamente casi según se entra hay que volver a salir.
También es tremendamente importante tener en cuenta la posición de los crónicos; la atención a los crónicos en atención primaria es clave. Y ahí la utilización de las nuevas tecnologías permitiría hacer un seguimiento que fuera constante y que fuera especialmente eficaz.
También habría que aligerar considerablemente los trámites burocráticos para la prescripción de las pruebas diagnósticas. Y qué decir de la atención primaria en el medio rural. En el medio rural, ese vacío, esa España vaciada necesita de una manera especialmente intensa el papel y la función de la atención primaria. En ese medio rural la farmacia comunitaria ocupa un lugar muy importante, y de ahí que la relación entre la farmacia comunitaria y los médicos de atención primaria, especialmente en el medio rural, sea sencillamente muy valiosa.
De otra parte, la atención primaria también tiene que dedicar una atención prioritaria a los pacientes más frágiles, sean personas mayores, personas con discapacidad, con situaciones de dependencia, etc.; estas personas deben tener unos canales muy fluidos con la atención primaria, tanto si están en centros residenciales como si están a domicilio. No podemos olvidar que atención primaria se debe proyectar como un derecho, una prestación a todos los pacientes frágiles, estén donde estén y vivan donde vivan.
Por otra parte, la atención primaria tiene que tener una conexión, no solamente a nivel de una cartera de servicios, sino a nivel de la realidad de las cosas, una conexión muy intensa con lo que son los desarrollos en el ámbito de salud pública. Y en este punto me van a permitir, señorías, que diga que en nuestro país básicamente cuando se habla de salud pública está uno pensando rápidamente en qué crisis sanitaria estamos instalados, cuál es la próxima gripe, cuál es la próxima emergencia sanitaria. Evidentemente, la salud pública no puede ser una política a borbotones ni de pura reacción, sino que tiene que ser una política constante, una política continua en la que los objetivos que señala la Organización Mundial de la Salud sean los fundamentales. ¿Cuáles son estos? Pues la prevención de enfermedades, la promoción de hábitos saludables, mejorar la calidad de vida y contribuir a conseguir el bienestar social. Por eso yo creo que haría falta, para ganar en eficacia cuando uno habla de la salud pública, contar con una agencia de salud pública; lo mismo que cuando se produjo la crisis de las vacas locas surgió por consenso de todos y cada uno de los grupos parlamentarios una agencia de seguridad alimentaria, pues debería existir una agencia de salud pública que esté permanentemente con su acción desplegada en todos los frentes que la salud pública demanda, no solamente en las crisis sino también en el bienestar de los ciudadanos.
En materia de salud pública tenemos que decir que nuestro bagaje, tanto normativo como presupuestario, es más bien pobre; bagaje normativo que empieza con la ley de medidas especiales del año 1986, que luego fue, diríamos, completada con la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, y luego posteriormente con la Ley General de Salud Pública de 2011. Hay que decir que entre la Ley General de Sanidad y la Ley General de Salud Pública pasaron veinticinco años; esto quiere decir que durante veinticinco años la salud pública ocupó un lugar inferior al que lógicamente debería corresponderle.
En términos presupuestarios el balance tampoco es precisamente para echar cohetes, porque curiosamente hasta en el propio año en que, después de un esfuerzo parlamentario loable, se aprueba la Ley General de Salud Pública, a partir de ese mismo año empieza a producirse un descenso presupuestario, lo cual resulta, como poco, inconcebible. Creo que, por tanto, hace falta replantearse las políticas de salud pública en profundidad.
De otra parte, también querría señalar que si hay un punto crítico esta mañana, y en la intervención del ponente anterior he tenido ocasión de escucharlo, el tema de los profesionales sanitarios, el tema de los recursos humanos es absolutamente crucial. Hemos avanzado demasiado poco. Desde otra ley, que también quiero insistir en que se aprobó por consenso de todos los grupos parlamentarios, la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias del año 2003, tenemos asignaturas que están ahí prácticamente inéditas. El tema de la formación continuada sigue sin tener una respuesta organizativa conveniente. Tampoco hemos conseguido grandes cosas en desarrollo profesional, en evaluación periódica para qué vamos a decir. La recertificación no deja de ser un objetivo en el que ciertamente han destacado más las corporaciones profesionales que las administraciones sanitarias. Aquí querría destacar el papel de la OMC con unos trabajos notables en este terreno de la recertificación, y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Son pequeños pasos, pequeños avances, pero todavía estamos muy lejos de tener una recertificación, que daría por una parte seguridad a los pacientes, que permitiría elevar los estándares de calidad de los servicios, y que en definitiva también motivaría a los propios profesionales.
Pero también, no se puede ocultar para nada, insisto, esta mañana se ha vuelto a señalar también, es el tema de la precariedad y la falta de estabilidad en los profesionales sanitarios. Resulta como poco sorprendente que sea casi un hito a celebrar, lo mismo que cuando uno aprueba unas oposiciones, pasar de eventual a interino, no digo a estable, sino de eventual a interino: algo no está funcionando. Esto es necesario que se afronte de una manera decidida y sin más demoras.
El tema de las retribuciones está ahí: todavía no se han recuperado los niveles de retribuciones correspondientes a la anterior crisis, y por tanto aquí es necesario que los profesionales se sientan, no solamente arropados sino también comprendidos en sus demandas y en sus planteamientos. Hay que decir que aquí no tenemos que inventar nada, porque resulta que tenemos dos motores potentes que si se pusieran en funcionamiento podrían contribuir a resolver esto de una vez por todas. Existe por una parte el ámbito de negociación con los sindicatos, que se reúnen muy esporádicamente, muy de tarde en tarde, casi siempre cuando un ministro toma posesión pero luego no se continúan sus trabajos. Y luego está el foro de las profesiones sanitarias: le pasa exactamente igual. Creo, por tanto, que mecanismos para implementar una política de recursos humanos, haberlos, haylos, y necesidades identificadas están identificadas.
De otra parte, también una reflexión respecto al campo de las tecnologías, lo citaba hace un momento como uno de los aspectos positivos de nuestro sistema. Pero también tengo que destacar que en el campo de las tecnologías hemos actuado un poco a borbotones, sin contar con un plan estratégico que permitiera un desarrollo sistemático y que permitiera, por tanto, conseguir unos resultados óptimos en este terreno. Hay hasta cuarenta sistemas informáticos que conviven dentro de nuestro Sistema Nacional de Salud. A pesar de todo se han conseguido avances notables en receta electrónica, en historia clínica digital, y también en la gestión de recursos humanos y la gestión de recursos económicos y financieros, pero hay otros terrenos en los que está casi todo el camino por recorrer. Me refiero a lo que es la posibilidad de la visita virtual, o lo que podría ser el seguimiento de las personas crónicas, en lo que se podría ganar mucho tiempo y se ganaría en eficiencia sin ningún género de dudas. Haría falta un plan de transformación digital estratégica dentro de nuestro país que tuviera en cuenta, aparte de estos temas de telemedicina que mencionaba, también el big data, la robotización y otras cuestiones, sin olvidar la inteligencia artificial. Creo que esto requeriría una labor permanente; creo que en el seno del Consejo Interterritorial se podría establecer una comisión dedicada a la transformación tecnológica a la que debería invitarse a participar también a ministerios que también concurren en este terreno, como puede ser el de Industria o como puede ser el de Economía u otros.
Desde el punto de vista de la industria farmacéutica, este viernes pasado había una intervención de representantes de este sector, y por tanto yo solamente voy a poner el acento en las cosas que me parecen más llamativas. En primer lugar, lo más llamativo para mí en materia de medicamentos es la contradicción en la que vivimos instalados. Por una parte los poderes públicos incentivan, si bien de una manera escasa, a través de un programa Profarma que procede del año 1986 con pequeñas modificaciones, y sin embargo hay una apuesta muy positiva, ahí el Ministerio de Industria juega un papel importante, de activar todas las capacidades nuestras para conseguir medicamentos innovadores y progresos en favor de la salud de los ciudadanos, que es en definitiva lo que nos interesa.
Sin embargo, cada vez que aparece un fármaco nuevo parece como si las administraciones sanitarias se pusieran a temblar y que aparecieran toda clase de barreras, de argumentos, etc. para tratar de retrasar en todo lo posible la utilización, el acceso real a estos medicamentos. No les descubro nada, la cantidad de protocolos, de guías terapéuticas, de algoritmos, de comisiones que aparecen para ver si sí o si no y cuándo y cómo. Esto produce desorientación, y desesperación también, de los pacientes que aspiran a acceder a aquello que el propio Gobierno ha autorizado como una prestación. Habría que ser más sincero y que cuando se incorpora una prestación a la cartera de servicios, esté donde esté uno, viva donde viva, acceda a esos servicios y a esas prestaciones. De la manera que sea más conveniente, que sea más ajustada, pero que se pueda acceder y que no nos convirtamos en unos vencedores de una carrera de obstáculos.
Bien, la disponibilidad en materia de ensayos clínicos creo que es uno de los grandes aspectos positivos de nuestro sistema sanitario y que, por tanto, yo creo que la apuesta por él, toda es poca. Pero también tengo que decir aquí que no consiste solo en tener muchos ensayos clínicos, sino también en poder tener información de los resultados. Creo que, por ejemplo, una ausencia notoria es la no existencia de un registro de pacientes. No tener registro de pacientes regulado supone que muchos de los resultados que se tienen en Galicia o que se tienen en Andalucía o que se tienen en Aragón son conocidos por la administración más inmediata, más cercana, pero no se ponen en común del sistema. Por tanto, esta información, por supuesto con las garantías, como no puede ser de otra manera, establecidas por el reglamento europeo, pero ese registro de pacientes debería existir, y debería existir cuanto antes.
En materia, diríamos, de la atención por parte del sector sanitario privado, creo que existen permanentemente los debates, pero quiero decir que aquí creo que valdría la pena volver la mirada hacia atrás y recordar que esto no es nuevo, que esto se discutió cuando se aprobó la Ley General de Sanidad en 1986. Y a pesar de que algunos querían la supresión de cualquier forma de actividad del sector privado en la sanidad, al Gobierno de aquel entonces no le pareció tampoco correcto, y aunque aquella ley no tuvo el consenso que luego tuvo la ley de cohesión, sin embargo aquel Gobierno, a partir de los artículos 89 y 90 y sucesivos de la Ley General de Sanidad, regula la colaboración público-privada. Por tanto, contar con los esfuerzos de todos, creo que es positivo. Los pacientes no son pacientes públicos y pacientes privados, son pacientes que demandan la mejor atención posible.
De otra parte querría decir que cuando hablamos de pacientes hay un grupo que es el de las personas mayores y muy mayores. España tiene 9 millones de personas (en números redondos) mayores de 65 años; de ellas, 2 800 000 y pico tienen más de 80 años; y hay cerca de 600 000 que tienen más de 90 años. Estamos, por tanto, ante un grupo social de la máxima importancia al que le debemos no solamente cariño sino también respuestas efectivas. Estas personas mayores son casi siempre pacientes pluripatológicos. A partir de los 70 años normalmente las concomitantes suelen ser dos o tres patologías. Por tanto, yo creo que tendremos que tener en cuenta al conjunto de estas personas mayores como personas frágiles y no verlas solo en las residencias, sino verlas en sus hogares, verlas en los centros de día, verlas atendidas con la teleasistencia, con el servicio a domicilio, verlas en su integridad.
El problema de las residencias es un problema importante, pero tenemos que tener en cuenta que en España, de los cerca de 9 millones de personas mayores de 65 años, aunque son muchas ciertamente, son 373 000 las plazas que hay en las residencias. Por tanto, focalizar toda la política de atención sanitaria a los mayores en las residencias, creo que no es lo más acertado. Que por supuesto hay que atenderlo a tope, nadie lo discute, pero que nos quedaríamos en una visión absolutamente miope si no tuviéramos en cuenta que esas personas mayores están también en sus hogares; unas veces con su familia, y 700 000 viven solos, con lo que supone la soledad no solo desde el punto de vista psicológico sino también desde el punto de vista asistencial.
El Comité Económico y Social de la Unión Europea, ya hace más de diez años señalaba que hay que dejar a las personas mayores que elijan dónde va a estar su hogar: si va a estar su hogar en una residencia (que la residencia no es un establecimiento sanitario, es un hogar), o bien en su propio domicilio. Eso debe estar en su libertad. Pero si optan por esta segunda opción de estar en su domicilio, deben los poderes públicos apoyar y responder con sistemas y con medios para que cuenten con la mejor protección disponible.
Bien, trasladándonos el tema a la reciente pandemia de COVID, pues yo creo que aquí tendremos que hacer una reflexión de cara al futuro –termino ya, muchas gracias, presidenta–, una reflexión de futuro: la reflexión de futuro es que algo no ha marchado bien. Concretamente en el real decreto 463 del año 2020, que declara el estado de alarma, se entra en un pormenor verdaderamente significativo; creo que se hizo bien en el sentido de destacar muchos aspectos, pero tuvimos que esperar hasta el día 21 de marzo para ver normas específicas para las personas que están en las residencias. Algo no funcionó bien. La guía que se aprobó, también complementaria de esto, contempla a las personas que están en las residencias, bien cómo distribuirlas dentro de la residencia o bien sencillamente cómo actuar con ellas cuando vuelvan del hospital, pero no se estableció un procedimiento, un protocolo que regulara el camino hacia y la vuelta hacia, en las dos direcciones, con las personas mayores. Es un tema muy discutido el tema de si es ético o qué prelación tienen que tener las personas mayores a la hora de ser atendidas, pero en todo caso las personas mayores, por el hecho de ser mayores no pueden ser postergadas en el tratamiento este.
Aquí me parece importante –voy ya casi concluyendo, presidenta– destacar que el real decreto-ley, el 21/2020, que acaba de entrar en vigor tiene un aspecto positivo y otro que no lo es tanto. Un aspecto positivo porque en el artículo 10 incluye expresamente la coordinación de los centros sociales con las estructuras de salud. Me parece que esto hubiera sido importante que se hubiera hecho desde el principio, pero bienvenido sea que se haga. Sin embargo, en el artículo 29 incurre en una omisión, y es que ahí se habla de tener un plan de contingencia para los establecimientos sanitarios, pero no se dice nada de los establecimientos de tipo sociosanitario. Creo que esto habría que corregirlo. Se ha pedido por parte del sector que en este tiempo que media hasta el mes de octubre se haga un verdadero mapa epidemiológico que afecte a las personas mayores y que haya un plan de contingencia pensando en las residencias. Creo que esto sería importante.
Y ya lo último, presidenta, y ya con esto ya me despido, quería decir simplemente que para hacer todo esto hace falta financiación. Sin financiación todo se quedará en buenos propósitos. Con financiación, será 1 punto del PIB o serán 2, en esto doctores tiene la Iglesia, si se hace en función del pasado del PIB español o del que va a quedar o cómo. En todo caso, tendríamos que establecer unos mecanismos para que el papel de las comunidades autónomas quede preservado en su capacidad de gestión pero al mismo tiempo que no se produzcan desigualdades entre los ciudadanos.
Lamento que el tiempo no lo haya distribuido suficientemente bien y que la parte de financiación no la haya podido desarrollar como me hubiera gustado. En todo caso, reitero, presidenta, señoría, mis mejores deseos de acierto en las conclusiones que finalmente puedan elaborar y elevar a la comisión no permanente.
Muchas gracias.

Preguntas de los grupos parlamentarios

Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
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Cambronero-Piqueras,-Pablo

Pablo Cambronero Piqueras

GP Ciudadanos
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Eritja-Ciuró,-Francesc-Xavier--(GR)

Francesc Xavier Eritja Ciuró

GP Republicano
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Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
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Steegmann-Olmedillas

Juan Luis Steegmann Olmedillas

GP Vox
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Gamarra-Ruiz-Clavijo,-Concepción--(GP)

Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo

GP Popular
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Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
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Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, presidenta. Señor Sánchez, gracias por las explicaciones dadas. A ver, creo que no coincidimos mucho en el modelo; usted ha empezado su intervención y también ha terminado su intervención, ha empezado diciendo que considera que la descentralización es una de las fortalezas, y ha terminado diciendo que las comunidades autónomas deberían mantener su capacidad de gestión, pero sin embargo el relato que en medio de ambas afirmaciones ha realizado no es lo que nosotros desde el Partido Nacionalista Vasco entendemos que es un relato de un sistema sanitario verdaderamente descentralizado. Porque nosotros, lo que defendemos es que las comunidades autónomas en aquellos ámbitos de su competencia, de competencia exclusiva, no solo se deben limitar a la gestión del sistema sanitario en este caso, sino que tienen que tener una capacidad de decisión fuerte para poder determinar hacia dónde debe ir el sistema sanitario en cada lugar.
En cuanto a esas desigualdades que usted dice, esta mañana ya ha vuelto a salir, y lo que nosotros defendemos es que aquella arquitectura institucional que tenemos en los distintos lugares es fruto de la labor que durante décadas y décadas, por la apuesta de determinadas políticas públicas, se ha ido construyendo. Entendemos, y ojalá aquellas otras comunidades que deseen tener una arquitectura institucional o una cartera de servicios o de prestaciones públicas similar o parecida, porque algunos habrá quienes consideren que no, y luego le pondré un ejemplo, puedan tenerlo; pero en ningún caso tiene que haber una vocación centralizadora, con vocación de que sea uniforme el planteamiento que se hace en todos los sitios. Porque, insisto, si no, ¿para qué hacemos procesos electorales en ámbitos competenciales exclusivos donde cada uno de nosotros lleva propuestas distintas en su programa electoral que luego ejecuta esas políticas? Son fruto de lo que la gente decide que quiere dentro de la oferta política que hay. Y me refiero, por ejemplo, a modelos distintos que los distintos partidos llevamos. Y le voy a poner un ejemplo: usted se ha referido al nuevo modelo asistencial y decía –y en esto sí coincidimos con usted en nuestro modelo– que el modelo de continuidad de los procesos es un modelo que debe implantarse, que debe implementarse, porque si no, de alguna forma la asistencia en atención primaria y la asistencia en atención hospitalaria o especializada podría estar atomizada y no tener conexión entre ambos, lo que llevaría a la excelencia en la prestación sanitaria. Sin embargo, hay otra gente que en este mismo grupo de trabajo ha defendido que ese sistema de gerencia única o de conexión de los sistemas (nosotros en Euskadi tenemos el sistema de organizaciones sanitarias integradas) no es el más adecuado y que cada uno debe tener su autonomía y su forma de funcionar. Quiero decir que cada uno vamos haciendo nuestra apuesta.
Dicho esto, usted se ha referido en el ámbito de la salud pública y también en algún otro ámbito a que no debemos ir actuando a borbotones, pero lo cierto es que en el contexto de la pandemia se ha ido actuando a borbotones porque yo creo que no quedaba otra forma; y creo que con visión retrospectiva seremos capaces de analizar con más serenidad qué es lo que ha pasado, pero la situación era muy complicada no solo en el Estado sino en todos los sitios. Y ahí, para terminar, le haré una pregunta: usted se ha referido a que es necesaria una gobernanza macro, ¿por qué ustedes entienden que esa gobernanza macro debe ser estatal? Nosotros decimos: si superamos las barreras de quien ahora tiene la competencia exclusiva, ¿por qué no plantear una gobernanza macro a nivel europeo? Porque la crisis ha sido supraestatal, de una dimensión global. Ojalá lo hubiéramos intuido cuando apareció en China, ojalá lo hubiéramos intuido cuando apareció en Italia. Por eso, ¿por qué lo macro no es supraestatal?
Gracias.

Pablo Cambronero Piqueras(GP Ciudadanos)

Gracias, señora presidenta. Muchísimas gracias por su completísimo análisis, a pesar de los límites del tiempo, y las interesantes aportaciones que nos ha dado, señor Sánchez Fierro. También se le nota la vena jurista, y eso, la verdad es que, como compañero jurista también, se agradece, y aporta mucho, mucho valor añadido a lo que nos ha manifestado.
Uno de los aspectos sobre los que más hemos hablado en esta comisión ha sido las condiciones laborales de nuestros profesionales sanitarios. Hablamos de que sufren una temporalidad acuciante, llegando en algunos casos al 30 %. Frente a esta situación hay voces que han propuesto retomar el sistema de prueba nacional con convocatoria anual (el antiguo Insalud): ¿qué le parecería a usted este sistema? ¿No cree que este sistema estaría más en consonancia con la gestión de los centros sanitarios?
En cuanto a la dirección de la gestión, concretamente en materia de profesionalización, ¿qué medidas propondría usted en esta línea? ¿Conoce usted la ley de profesionalización de la Dirección sanitaria de la Comunidad Autónoma de Madrid? No me cabe duda de que sí. ¿Le parecería adecuada a este respecto?
En cuanto a la evaluación sanitaria, que en mi grupo hemos defendido desde nuestra llegada a esta cámara prácticamente, ¿qué medidas serían necesarias para avanzar en la verdadera cultura de transparencia?
Coincidimos con usted en la mejora que supondría la constitución de una agencia española de información y evaluación del Sistema Nacional de Salud. Usted que ha vivido de cerca, muy de cerca, la creación del Sistema Nacional de Salud, ¿cree que sería positiva la creación de un fondo de cohesión dirigido a corregir desigualdades entre las comunidades autónomas?
Sin más, no le voy a hacer muchas más preguntas porque creo que usted aporta mucho más que yo; sin más, le agradezco sus valiosas aportaciones y nos ponemos a su disposición.
Muchas gracias.

Francesc Xavier Eritja Ciuró (GP Republicano)

Muchas gracias, presidenta. Muchas gracias, señor Sánchez Fierro.
Estoy totalmente de acuerdo en los dos puntos que ha marcado usted como los dos grandes déficits que tiene el sistema sanitario: por un lado el tema de la ausencia de los pacientes, y por tanto la necesidad de aproximación, de proximidad a lo que es el propio paciente; y por otro, el tema de la desigualdad en el acceso a las prestaciones y servicios. Lo que pasa es que usted ya rápidamente ha hablado o ha asociado el tema de la desigualdad con una desigualdad territorial, cuando pensaba que en todo caso las desigualdades, donde realmente se notan más es precisamente en las desigualdades sociales. Donde realmente la incidencia de las prestaciones sanitarias se nota más no es tanto en las cuestiones territoriales, sino incluso en las sociales. Incluso en los mismos territorios como en Cataluña o en cualquier comunidad autónoma, sabemos que en una misma ciudad hay diferencias sociales en barrios o incluso en zonas rurales o en zonas urbanas. Por lo tanto, yo creo que la prioridad debe ser esta: qué acciones hacemos para cubrir socialmente aquellas poblaciones o aquellos segmentos de población más vulnerables o que tienen más vulnerabilidad o tienen más dificultades de acceso. Creo que va por aquí el tema.
Básicamente porque usted planteaba luego, para equilibrar esas diferencias, esas desigualdades territoriales, una agencia, una agencia estatal de salud con un presupuesto asignado. Yo supongo que esta agencia… Yo estaría de acuerdo en todo caso con una agencia estatal de salud siempre y cuando sea dentro del marco competencial que tiene asignado directamente el Ministerio de Sanidad. Lo digo porque la mayoría de las competencias de salud están muchas veces traspasadas a las comunidades autónomas. Por tanto, yo entiendo esa agencia en el marco concreto simplemente de las competencias asignadas en esos momentos a los que sería el ministerio, en todo caso. Que de hecho son muchas, son muchas, y creo incluso que muchas de esas competencias no están ni medianamente desarrolladas en ese sentido.
Y en cambio, en el modelo del resto de competencias que descansan en las comunidades autónomas, creo que aquí sí tiene que haber un modelo más de cogobernanza, un modelo más de coordinación entre lo que sería el propio ministerio e incluso los diferentes sistemas sanitarios. O sea, por lo tanto yo creo que el ministerio mismo puede articular una agencia interna para coordinar lo que serían sus propias competencias, pero en todo caso la propia gestión del día a día recae entre comunidades, y en todo caso lo que puede haber es una relación de cogobernanza.
En todo caso, precisamente y ya para terminar, creo que es importante, y eso sí que lo comparto con usted, que precisamente una de las asignaciones o una de las competencias o uno de los déficits que se ha visto realmente con la COVID es precisamente que no disponemos de un sistema de información homologado en ese sentido. Y en ese sentido sí que creo que sería aquí donde quizás el ministerio debería apretar o donde debería intentar buscar mecanismos de homologación de los sistemas de información, porque hemos visto que realmente es un elemento clave para gestionar una pandemia tener los mismos criterios en todos los territorios; pero es que además han de ser criterios que yo creo que no solo deben ser criterios que se homologuen a nivel de Estado, sino que deben ser criterios que se homologuen a nivel internacional. O sea, que por lo tanto los criterios deberían ser lo más internacionales posible para que todo el mundo tenga un mismo criterio de cuál es el estado de cualquier pandemia en cualquier punto del mundo.
Por tanto, simplemente esas dos intervenciones, esas dos propuestas.
Muchas gracias.

Rosa María Medel Pérez (GP Confederal UP)

Hola, buenas tardes, y bienvenido, señor Sánchez. Aquí se plantean dos tipos de desigualdades: una que es la que ha planteado usted, la desigualdad interterritorial entre comunidades autónomas en cuanto a financiación por habitante y año en sanidad, y que ahí están los números. Y por otro lado, claro, una desigualdad intraterritorial, por supuesto que sí, porque entre otras cosas hay muchos factores que influyen ahí, muchos factores, pero uno de ellos es también que la infrafinanciación en una comunidad autónoma actúa como… esa infrafinanciación hace que ese mecanismo, digamos, de equidad que tiene la sanidad pública deje de funcionar, porque la prestación es más baja o tienes que poner un copago a pensionistas… Es evidente todo este tipo de cosas. Quiero decir que hay que abordar todo eso. ¿Usted cree que el Consejo Interterritorial o la Alta Inspección Sanitaria, si ejercen realmente sus funciones y se dota como toca, pueden ejercer de mecanismo regulador de esa desigualdad?
Otra cuestión que me parece fundamental es lo que usted ha hablado de que la atención sanitaria es un proceso, entonces, esos escalones que hay, esos compartimentos entre la atención primaria y la hospitalaria. ¿Cómo cree usted que se puede mejorar la coordinación en esos niveles, medidas que a usted le parezcan, medidas concretas?
Otra cuestión que ha planteado, estas cuestiones las ha planteado usted: la participación ciudadana parecía bien diseñada en la Ley General de Sanidad pero no ha funcionado. ¿Cómo cree usted que puede hacer que eso de alguna manera tenga algún tipo de efectividad, que funcione de manera eficiente?
Y por otro lado es qué piensa… Usted habla de que la privada es necesaria, que no hay pacientes públicos y privados, que son pacientes: ¿qué piensa de la compatibilidad de cargos, de responsabilidad en hospitales públicos y privados?
Eso es todo. Gracias.

Juan Luis Steegmann Olmedillas (GP Vox)

Buenos días, con la venia, señora presidenta. Muchas gracias, señor Sánchez Fierro, por su enormemente interesante intervención.
Como sabe, nuestro grupo, Vox, proclama que la unificación de la sanidad es la solución para estos problemas de disgregación y balcanización que algún compareciente, el doctor Repullo, ha definido así. Se había predicho la aparición de una enfermedad llamada equis, una pandemia; no se sabía si era una zoonosis o un superbicho, una superbacteria, pero todo el mundo estaba esperando esto. Y muchos expertos decían que era una zoonosis. Nuestro diagnóstico –y me gustaría que lo criticase– es que ha fallado la epidemiología tanto a nivel internacional (por ejemplo el retraso de la declaración de pandemia) como estatal (no se declararon los brotes epidémicos cuando tocaba), y las autonomías también se han demostrado incapaces. No se quiso ver ni lo de China –he dicho “no se quiso”– ni lo de Italia, posiblemente por problemas económicos. Y usted dice, y nosotros estamos de acuerdo, que esto se puede solucionar con una agencia de salud pública. Muy bien. Y que esté bien dotada. Pero fíjese usted, acaban de convocar dos plazas de epidemiólogos por 1500 euros netos. Entonces, claro, no sé cuánto les pagan a los actuales, a lo mejor ahora llenan el centro de alertas de todos estos expertos preventivistas que no previeron nada. Bien, este es nuestro diagnóstico.
Coincidimos con usted en que las sociedades científicas tenían que haber estado más presentes. Ahora bien, me da la impresión de que muchos de los responsables de estas sociedades científicas, superiores jerárquicos, su puesto también depende mucho de los gestores, no son realmente independientes. Y usted ha contado la desgracia del eventual que celebra su interinidad. Bien, coincidimos con esto. Y dice que necesitamos… Ustedes van descubriendo, los partidarios del Estado autonómico, con todos los respetos, van descubriendo la importancia de la unificación al menos funcional. Y en esto me ha gustado mucho su intervención en la misma medida en que no le ha gustado a su señoría la señora Gorospe del PNV, ¿verdad? Pero dice usted: si el Consejo Interterritorial es un foro de discrepancias, si han sido incapaces de establecer una base de datos única para la COVID-19, ¿cómo se va a solucionar esto sin una unificación funcional? Y ahí mete usted la agencia estatal del Servicio Nacional de Salud, con la cual estamos; pero habrá que darle un contenido de poder, digo yo, de poder normativo.
Paso a otro tema: ha señalado usted lo de los ensayos clínicos y la aprobación de medicamentos. No podemos estar más de acuerdo con usted; yo he sido investigador principal de cientos de ensayos clínicos, y es el problema que usted menciona, absolutamente de acuerdo. Y la aprobación de medicamentos también. Y a mí me gustaría saber, a nosotros nos gustaría saber –ya voy terminando, señora presidenta– cómo sería la colaboración de lo público y lo privado en el I+D+i.
Bien, termino con el tema de las residencias: absolutamente de acuerdo con usted, en el procedimiento del Ministerio de Sanidad para los centros sociosanitarios solamente se habla del aislamiento, y no del desplazamiento a los hospitales. Usted ha puesto el dedo en la llaga de que efectivamente hubo un lapso de tiempo en el que no se protocolizaron esos desplazamientos, y hubo autonomías como la Generalidad catalana que en un documento de recomendaciones se ponía, textual, que los mayores de 75 años vulnerables no eran candidatos a la ventilación mecánica invasiva. Y me gustaría que usted comentara estos dos puntos.
Sin más, agradezco la indulgencia de nuevo a la señora presidenta, y a usted le doy mis encendidas gracias.

Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo (GP Popular)

Muchas gracias, presidenta. En primer lugar quiero agradecerle al señor Sánchez Fierro su brillante exposición, y la amplitud, además, de toda ella aunque le haya quedado algún aspecto en el tintero que yo espero que en la posibilidad de réplica nos lo pueda avanzar. Y sobre todo quiero agradecerle la riqueza de las propuestas que nos ha planteado.
Señor Sánchez Fierro, usted, como bien se ha reconocido, es una persona que tiene un profundo conocimiento de nuestro Sistema Nacional de Salud, y aparte ha contribuido de una manera importante en distintas etapas. Ha hecho referencia a distintos acuerdos o a distintos instrumentos que han sido acordados en momentos pasados por unanimidad y por unos grandes acuerdos. En ese sentido nuestro partido, el Partido Popular, es partidario en estos momentos de un gran pacto de Estado en materia sanitaria al que le hemos querido llamar el “pacto Cajal”. Y mi pregunta es: desde su experiencia, ¿qué aporta como sociedad que en un momento como el actual las medidas que se puedan adoptar partan de ese gran acuerdo o que no lo hagan? Si considera desde su experiencia que cuando se ha llegado a esa unanimidad en algunos momentos legislativos o en momentos importantes para abordar el futuro de nuestro Sistema Nacional de Salud, qué es lo que ha aportado desde el punto de vista de fortaleza, o de debilidades, nunca se sabe.
Ha hecho también usted referencia a la gobernanza y la importancia de un nuevo modelo de gobernanza con mayor presencia de pacientes y también de sociedades científicas. Mi pregunta está referida, no hacia el futuro, sino hacia lo que hemos vivido, y si considera usted que ha fallado la gobernanza a la hora de afrontar la crisis de salud pública que significa la COVID-19; si la presencia de los pacientes, de las sociedades científicas o de otros agentes hubieran mejorado y hubieran aportado a la hora de tener que afrontar esta situación.
Por otro lado, usted nos ha hablado de un modelo de agencias, en el fondo, a la hora de articular el futuro, un aspecto que nosotros desde el Grupo Popular compartimos absolutamente. Compartimos la necesidad de una agencia nacional de salud pública, ya que se ha fallado, y evidentemente no podemos decir que la prevención haya funcionado. No lo ha hecho a nivel internacional, pero tampoco lo ha hecho dentro de nuestros propios mecanismos y nuestros propios dispositivos. Y en ese sentido yo quería hacerle una serie de preguntas.
En primer lugar, y en relación a los modelos de agencia, porque ha enumerado usted varios y ha hecho alusión a la Agencia de Seguridad Alimentaria en el momento de su creación y la unanimidad que en aquel momento se congregó, me gustaría saber si considera acertada la decisión de que esta Agencia de Seguridad Alimentaria que surge con la crisis de las vacas locas haya salido de las competencias del Ministerio de Sanidad para pasar al Ministerio de Consumo, si considera que es importante en un modelo de agencias que todas estén coordinadas desde el mismo ministerio, si va en detrimento al final de un funcionamiento eficaz el que al final un criterio político sea el que marque el lugar que tiene que ocupar.
También en relación a la agencia de salud pública, me gustaría saber qué opinión tiene de la red de médicos centinelas y el papel que han jugado en la prevención de la COVID-19.
Y por otro lado, un tema importante hablando de salud pública es sin duda el tema de las vacunas. Yo creo que sinceramente estamos perdiendo liderazgo a nivel europeo; si hemos quedado fuera como país en el comité científico de la COVID hace unas semanas, pues nos hemos vuelto a quedar fuera en este caso de la alianza europea sobre vacunas. Y sin duda alguna esa exclusión nuevamente significa fracaso, fracaso de un Gobierno y fracaso como país, que tenemos que reenfocar qué estamos haciendo y en qué estamos fallando. En esa alianza europea sobre vacunas, España tenía que haber estado. Y mi pregunta es: ¿qué cree usted que ha faltado y cómo debiéramos replantearnos nuestra política en salud pública en el ámbito de las vacunas para ser líderes y para estar en esos foros y en esos instrumentos?
Y por último, en el marco sociosanitario y en el marco de las residencias, y llevándolo a la gestión de la crisis de la COVID, hay algo que nos falta y está por ley establecido, y es ese marco sociosanitario, esa estrategia sociosanitaria que debiéramos tener como país y que no tenemos. Mi pregunta es si usted cree que hubiera cambiado la gestión de haber tenido España ese marco sociosanitario, esa estrategia que por ley está aprobada y que no se ha desarrollado; si además usted considera –aunque creo que ya ha dado respuesta a mi pregunta– que el real decreto 463, el del estado de alarma, debiera haber previsto, y por tanto haber suplido esa falta de estrategia sociosanitaria para poder afrontar bien lo que teníamos que afrontar.
Y por otro lado, y en lo que tiene que ver con los rebrotes, si considera que es suficiente el marco del que nos hemos dotado en estos momentos en ese real decreto-ley de vuelta a la normalidad, si cree que se ha reconducido suficientemente la situación, ya que si algo ha quedado claro es que no se ha funcionado desde una estrategia sociosanitaria para afrontar las situación de las residencias.
Yo creo que con estas cuestiones serían más que suficientes las que queríamos plantearle, y como le decía al principio, le agradecemos su exposición y su contribución en esta comisión.
Muchas gracias.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Buenos días, o casi buenas tardes, señor Sánchez Fierro, bienvenido a este Grupo de Trabajo Sanidad y Salud Pública perteneciente a la Comisión de Reconstrucción Social y Económica; le agradecemos su exposición. Nos hemos quedado con ganas de seguir escuchándole, y antes de pasar a mis preguntas, que van a ser muy concretas y muy concisas, y que espero que pueda responderme, quería sumarme a sus condolencias por todas las personas fallecidas a causa de esta pandemia, especialmente por los profesionales sanitarios. Queremos expresar nuestra solidaridad y también sumarnos a su admiración por el comportamiento de los profesionales sanitarios, de los voluntarios y las voluntarias y de las fuerzas y cuerpos. Paso entonces de manera muy concreta y muy concisa a tres preguntas que tengo mucho interés en que me responda.
La primera sería: ¿qué elementos recomienda usted que deberían incorporarse en un eventual acuerdo sobre el Sistema Nacional de Salud?
La segunda es: ¿cómo plantearía usted el fortalecimiento del ministerio para sus funciones constitucionales?
Y la última pregunta es si me puede decir usted si está de acuerdo en que la financiación de la sanidad sea finalista, y si es así cómo se podría convencer de ello a los presidentes de las comunidades autónomas.
Muchísimas gracias.

Respuestas

Bien, en primer lugar muchísimas gracias a todos ustedes, a todas ustedes, señorías, por sus preguntas; creo que, por razones obvias de la hora que es, tendré que hacer un sumatorio, una amalgama para responderles de la manera más ágil posible.

Y por ir por partes, de todas maneras, quiero empezar dándole las gracias a la señora Gorospe por su intervención. Evidentemente, como es lógico, vivimos en un país, diríamos, donde la libertad de pensamiento, incluida en los aspectos ideológicos y políticos existe, gracias a que nuestra Constitución lo permite, y por tanto las formulaciones que se hagan dentro del seno de la Constitución, todas, son absolutamente válidas y respetables.
En segundo lugar yo creo, vamos, tengo una admiración considerable a cómo funciona el servicio vasco, el modelo vasco, la verdad es que es admirable en muchos aspectos. Pero también tengo que decir que desde una visión de un Sistema Nacional de Salud lógicamente tiene que haber, junto a los aspectos de gestión autónoma y de iniciativas propias, tiene que haber unos sistemas de cohesión y de solidaridad; lo contrario es, sencillamente, destruir el Sistema Nacional de Salud. Entonces, hacer compatibles esas, diríamos, peculiaridades, que son absolutamente legítimas y además positivas, si son fruto evidentemente de planteamientos objetivos, con la situación de igualdad de acceso de los ciudadanos estén donde estén o vivan donde vivan. En este sentido, yo creo que lo importante es que las prestaciones que estén establecidas sean accesibles y que las desigualdades, sean de origen organizativo, sean de cualquier otro origen, las desigualdades sean proscritas, y para eso habrá que establecer mecanismos, y aludiré luego a ellos.
Desde el punto de vista de hacer un pronóstico de cómo podía haber sido la pandemia: a toro pasado, evidentemente, es una crítica que es habitual, pero lo que sí es evidente es que si hubiéramos tenido un órgano parecido a una agencia de salud pública no hubiéramos tenido que improvisar tanto como hemos improvisado, es decir, tendríamos un sistema que hubiera respondido con dificultades, como le ha pasado a todo el mundo. Pero es que nosotros, nuestras dificultades han sido máximas porque nuestro desarrollo en el ámbito de salud pública es mínimo. Esta es la realidad pura y dura. Por tanto, creo que del pasado tenemos que sacar conclusiones. Y la conclusión primera es que siempre, cada pandemia o cada epidemia que surja tendrá sus características, pero tendríamos que tener algún mecanismo de respuesta que actuara casi automáticamente, con dificultades, pero que actuara automáticamente y no en función de que cada día vamos descubriendo una cosa, porque eso realmente obliga a rectificaciones. La evolución y la gestión de la pandemia han estado plagadas de rectificaciones, y esto es notorio, no lo voy a decir yo ahora como descubriendo nada.
En cuanto al tema de continuidad que usted ha mencionado, no puedo estar nada más que de acuerdo: creo que sin eso el paciente sale perjudicado y el sistema no funciona, esta es la realidad.
Agradezco al portavoz de Ciudadanos también sus referencias tan amables, y quiero decirle que, por supuesto, creo que el modelo de profesionalización en la asistencia sanitaria es deseable; es decir, en definitiva una cosa son decisiones a nivel macro, donde evidentemente la política tiene que estar presente, y otra cosa es la gestión ordinaria, donde la única política es la política con mayúscula, la política sanitaria como tal. Por tanto, yo creo que avanzar en la profesionalización, eso, lógicamente, no puede ser nada más que positivo.
En cuanto a la intervención de la representante de Unidas Podemos, quiero decirle que lamentablemente el tiempo no nos perdona, porque francamente me ha parecido que sus preguntas estaban llenas de sentido y de interés y que me hubiera gustado desarrollarlas con más detalle. Pero en todo caso, por una que yo… como decía la presidenta que aprovecharía el turno de contestación para desarrollar un poquito más, el tema de financiación. Creo que efectivamente usted apunta a un tema absolutamente crítico. Aquí simplemente decir que el problema de déficit de financiación es un problema crónico, es una enfermedad crónica de nuestro Sistema Nacional de Salud. Simplemente les recuerdo que en la Ley General de Sanidad en 1986, para poder implementar la universalidad como objetivo acabó colocándose, porque en 1986 se vivía otra crisis económica, pero también se vivía una crisis económica, hubo que colgar una disposición transitoria diciendo que a la universalidad se iría llegando poco a poco según las disponibilidades económicas. ¿Y qué ha pasado? Pues que han pasado muchas crisis, muchas vicisitudes, y que no hemos encontrado el momento de meterle mano, vamos a decir así, al problema. Simplemente quiero recordar brevísimamente que la última vez que se intentó hacer esto con carácter global fue en el año 2005 con la presidencia del presidente Zapatero, que convocó en el Senado una conferencia de presidentes autonómicos para tratar de afrontar el problema de falta de presupuesto sanitario; pero hay que decir que aquella reunión no aportó grandes soluciones, probablemente hubiera requerido más tiempo, se hizo con un cierto nivel de improvisación; el caso es que todo se tradujo en 500 millones de euros para el sistema y poderse endeudar para ejercicios futuros. Evidentemente, esto no era la solución, yo creo que los que participaron en la reunión eran conscientes de ello, hicieron lo que pudieron, y entonces, pues acabamos sencillamente con la presión asistencial creciendo y endeudándonos hasta que en el año 2011, perdón, 2010, empezaron a adoptarse medidas restrictivas que luego continuaron, hasta que se trató de reconducir la situación. En suma, el modelo de financiación es una asignatura pendiente.
Aquí, y en parte contesto también a la portavoz del Partido Socialista, hay que decir que la contestación de financiación finalista sí o no, pues yo tengo la suerte y el honor de haber vivido en Galicia, y por tanto sé que las cosas hay que hacerlas a modiño, es decir, con cuidado y con cautela. Entonces, vamos a ver, si lleváramos un planteamiento de financiación finalista al cien por cien sería tanto como plantear desde el nivel del Estado qué es lo que hay que hacer en cada comunidad autónoma, y esto entraría en conflicto con la gestión autonómica. Por otra parte, si asignamos equis, resulta que las vicisitudes de la gestión sanitaria en la comunidad autónoma tal son hache, pues nos encontraríamos con una situación de muy difícil solución porque no tendríamos posibilidad de movernos con otras partidas presupuestarias para buscar solución.
Por tanto, yo soy más bien partidario de que la financiación sea autonómica y que dentro de cada comunidad autónoma el Parlamento autonómico apruebe lo que corresponda, pero eso sí, teniendo en cuenta al menos una serie de indicadores que a nivel global del sistema fueran, digamos, objetivos y elocuentes. Por ejemplo, la dispersión geográfica, las desigualdades sociales, como decía el representante del Grupo Republicano, o por ejemplo el nivel de envejecimiento, el nivel de discapacidades, la estructura deficiente o no deficiente de medios en la comunidad.
Luego, teniendo en cuenta estos factores, que en todo caso habría que tener en cuenta, pues cada uno sabrá si su compromiso está en el 38 % o en el 45 % o en el 50 %. Yo creo que hay que ser en ese sentido flexible, pero al mismo tiempo no hacerlo de cualquier manera, porque eso al final no sería bueno para los ciudadanos.
La financiación, por tanto, yo creo que tiene que ser reorientada sobre la base de una serie de indicadores de carácter objetivo. Esos indicadores de carácter objetivo, sería bueno que estuvieran plasmados en una ley, pero en todo caso deberían surgir del debate que hubiera en el seno del Consejo Interterritorial. Creo que ahí debe debatirse esta serie de cuestiones y de temas.
Sé que me ha preguntado más cosas, pero si usted me disculpa, yo no tengo inconveniente en otro día, en otra circunstancia, hablar con usted, que será un placer.
Después, en cuanto al doctor Steegmann, decirle que la realidad de la transparencia en información es una realidad que requiere entrar en ella con todas sus consecuencias. La gestión de esta crisis ha servido para demostrar que no había datos seguros, que los datos podían cambiar, que los datos podían ser unos o podían ser otros. No se trata de echar la culpa a unos u otros o lo que sea, es que el sistema no ha funcionado. Es decir, que el Instituto Carlos III nos pueda dar una cifra en torno a 42 000, 43 000 muertos, y el Sistema Nacional de Salud que nos dé 27 000 y pico, pues algo no cuadra, algo no cuadra. Yo creo que el tema de los datos es una de las grandes debilidades de nuestro sistema. Datos no solamente para las pandemias y epidemias, sino para los resultados en salud: tenemos que saber si tales medicamentos están funcionando o no están funcionando, cómo están funcionando de bien y qué patologías necesitan una atención mayor porque son cada vez más prevalentes, etc. Es decir, yo creo que por tanto hay que avanzar en este terreno.
En cuanto al tema de la descentralización y de la cercanía, yo creo que la cercanía siempre es necesaria, pero la igualdad de derechos es completamente imprescindible, entendida en el sentido de que la gestión podrá ser diferente pero el resultado final que hay que asegurar es el que es.
Alguna pregunta, no recuerdo en este momento, no me atrevo a atribuírsela a ninguno de ustedes porque no recuerdo bien quién la ha hecho: por ejemplo, el tema de la Alta Inspección, creo que usted ha sido, la Alta Inspección y el Consejo Interterritorial, si serían herramientas muy positivas. Pues bien, tengo que decirle que no puedo estar más de acuerdo con usted, que concretamente en la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, expresamente se configuran con este carácter. Fíjense, el tema de la Alta Inspección del Estado, que es un modelo, diríamos, de supercuidado, de máxima flexibilidad, de respeto máximo a las comunidades autónomas, de velar por los pacientes pero sin molestar a nadie, etc., pues bien, desde el año 2003 hasta el año 2020 no ha gestionado un solo expediente. Esta es la realidad. Entonces, claro, protestar de falta de igualdad cuando el mecanismo, existir, existe, y es un mecanismo que está aprobado y acordado por todos los grupos parlamentarios; entonces, yo creo que algo habrá que hacer para rescatarlo, creo que esto es por completo necesario, ¿no?
Y en cuanto a las desigualdades sociales que señalaba el representante del Grupo Republicano, pues he de decirle que estoy muy de acuerdo con él, que dentro de una gran ciudad la situación varía por barrios, evidentemente, y que la respuesta asistencial no puede ser insensible a las necesidades específicas que pueden tener distintos barrios o distintas zonas de una misma comunidad autónoma.
Creo que en ese sentido hay comunidades autónomas en las que la participación ciudadana, que es otra de las preguntas que ustedes me han formulado, ha avanzado más y en otras menos. Yo, por ejemplo, creo que una comunidad que ha avanzado en esto es la comunidad de Castilla-La Mancha, y la Comunidad de Galicia; en la Comunidad de Galicia se han creado una especie de consejos de salud donde intervienen representantes de los distintos estamentos sociales, etc., y esto, por supuesto, junto con profesionales. Esto es muy positivo y esto ayuda a que la gente no haga conocer su insatisfacción en base a la protesta, sino en base a la participación. Y aquí he de decirles que está en sus manos poder modificar una ley que es muy importante. Es una ley que, curiosamente, cuando hablamos de tratamientos, cuando hablamos de medicamentos, cuando hablamos de muchas de estas cosas, casi siempre aparece como una cosa extraterrestre: es la Ley de Autonomía del Paciente, es la Ley 41/2002, que es la trasposición a España del Convenio de Naciones Unidas de Derechos Humanos y Biomedicina. Pues bien, en esa ley le falta un título segundo; el título primero sería el contenido actual, que son los derechos individuales de los pacientes, que están perfectamente regulados y que hay que ponerlos más en valor. Faltaría un título segundo, que sería los derechos colectivos de los pacientes, porque existir, existen. El derecho a la participación, el derecho a la información, el derecho a proponer, el derecho a discrepar, todo eso es un elemento fundamental para poder mover el sistema teniendo de verdad al paciente como centro del sistema.
Y en fin, solamente dos palabras para contestar, imposible a todas las cosas que ha presentado la representante del Grupo Parlamentario Popular, pero sí decir que, efectivamente, habría cosas que se podrían hacer mejor. Por ejemplo, lo de la agencia de salud pública. El ejemplo aquel, por circunstancias de mi trabajo (en aquel momento estaba en el Ministerio de Sanidad), quiero decirles que el modelo de cómo se elaboró la Agencia de Seguridad Alimentaria se lo deseo a ustedes porque funcionó estupendamente: llegó aquí, al Congreso de los Diputados, con todo pactado, con todos los grupos parlamentarios conversando uno por uno, uno detrás de otro, y no fue nada sorprendente que se aprobara por unanimidad en el Congreso de los Diputados; y pasó al Senado y pasó tres cuartos de lo mismo. En aquella crisis todo el mundo tenía clara una cosa: que la competencia en salud pública era de las comunidades autónomas, faltaría más, pero todas las comunidades autónomas miraban hacia el ministerio pensando que tendría que tener una capacidad de dirección, una capacidad de coordinación para sacar el tema adelante. Y es lo que se hizo. Esa ley se aprobó, insisto, de esta manera. Creo que es un modelo de cómo trabajar.
Y luego, la gestión de la agenda es participativa. ¿Que el lugar deseable sea el Ministerio de Sanidad? Yo, evidentemente, tengo mis desviaciones profesionales y naturalmente pienso que la seguridad alimentaria donde tiene que estar es en el Ministerio de Sanidad. Que en este momento por circunstancias políticas esté en el Ministerio de Consumo, quiero decir que no me llena de satisfacción, pero creo que la prudencia de las autoridades del Ministerio de Consumo debería ser máxima y contar a tope con las autoridades del Ministerio de Agricultura, con el Ministerio de Sanidad, es decir, poner en valor que la independencia administrativa no se convierta en el eje.
Aquí simplemente quiero decirles que un epígrafe no nos puede llevar a una confusión: el epígrafe es que en el decreto regulador del Ministerio de Consumo aparece la Agencia de Seguridad Alimentaria adscrita a la Secretaría General de Consumo y Juego. Yo creo que esto no es homologable, digamos, si mira uno hacia fuera. Pero insisto, es una circunstancia política, coyuntural, que yo estoy convencido de que por encima de la terminología que se utilice en la siempre aburrida jerga administrativa, lo que contará será la funcionalidad y que el Ministerio de Consumo cuente a tope, como no puede ser de otra manera, con el Ministerio de Sanidad y con el Ministerio de Agricultura.
Les pido disculpas por no haber contestado a todas las preguntas, pero he abusado ya y la presidenta me hizo una advertencia hace bastante tiempo.
La señora PRESIDENTA: Muchísimas gracias, señor Sánchez Fierro, ha sido un privilegio tenerlo hoy aquí y escucharle, y sentimos que por la premura de tiempo no nos haya dado tiempo a escucharle mucho más. Le agradecemos mucho su presencia y esperamos poder cumplir todas las expectativas que usted nos expone.
Muchísimas gracias.

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