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Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

Josefa Cantero Martínez

Josefa Cantero Martínez

Presidenta de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas)

Intervención

Buenos días. Antes de empezar mi comparecencia me gustaría aprovechar la oportunidad para agradecer a sus señorías haber invitado a Sespas. Realmente nos sentimos muy honrados de estar hoy aquí y de tener la oportunidad de ser escuchados en un foro tan especializado e importante como este.

Comparezco aquí como presidenta de una asociación científica, Sespas, que es una asociación que acoge doce sociedades científicas de carácter temático y territorial. Somos un colectivo muy heterogéneo, pero tenemos todos un objetivo común: nuestra gran preocupación por la salud pública, por la salud de la población y por el buen funcionamiento y buen gobierno del servicio público sanitario. Ese es el fin que nos une a todos.

A la hora de establecer y de orientar esta intervención, he querido ser especialmente didáctica porque es un tema enormemente complejo y, al fin y al cabo, se trata de orientar a los poderes públicos sobre qué decisiones tienen que tomar para salir de la mejor manera posible de la crisis tan aguda en la que estamos inmersos. Para ello, he querido esta vez establecer mi intervención dividiéndola en dos bloques. En el primero, me quiero ocupar de las medidas urgentes, de lo primero, de lo inmediato, de lo que hay que hacer. En segundo lugar, me gustaría realizar unas reflexiones algo más teóricas que tienen como finalidad simplemente abrir una línea de debate para intentar hacer reformas de nuestro modelo sanitario que redunden en una mayor eficacia y en un fortalecimiento del sistema público. Existe ya una abundante literatura que ha hecho análisis y diagnósticos de qué es lo que falla en nuestro sistema sanitario, en el Sistema Nacional de Salud, por lo que he querido centrar esta exposición especialmente en aquellas propuestas de reforma que se centran o parten de un enfoque especial desde la salud pública. En este sentido, antes de empezar con los dos bloques temáticos, quiero iniciar mi discurso haciendo una especie de conclusión general de cuáles serían las ideas más importantes a tener en cuenta porque van a constituir el hilo conductor de mi intervención.

La primera idea que me gustaría dejar clara es que en Sespas pensamos que existe todavía un importante margen de recorrido en reformas que posiblemente no serían muy costosas, pero que contribuirían sensiblemente a mejorar la salud de la población a través de la salud pública. En segundo lugar, podemos decir que disponemos de unos marcos jurídicos muy perfectos que regulan prácticamente todo lo que se puede regular y que posiblemente se requerirían simplemente algunas puntualizaciones, algunas reformas de detalle, pero de nada sirve contar con estos marcos jurídicos si después no hay voluntad política de desarrollarlos a través de la correspondiente norma reglamentaria y de implementarlos. Y, en tercer lugar, otra idea en la que me insisten mucho algunas de las asociaciones de Sespas hace referencia a la necesidad de evolucionar en el modelo, de no centrarnos tanto en la enfermedad y mirar más a la salud. En este sentido, se ha dicho que tenemos un modelo asistencial que está centrado sobre todo en la atención a la patología y que esto crea algunas disfunciones porque al final acaba siendo un sistema medicalizado en exceso, y se entiende que debería producirse poco a poco un avance, sin desconocer obviamente la importancia que tiene lo asistencial, hacia un modelo de salud que esté centrado no tanto en la enfermedad, en la patología, sino en la salud, y que se apoye de modo predominante en la prevención y en la promoción.

La pandemia nos ha enseñado que un brote de la COVID-19 es susceptible de poner en jaque a todo el sistema, tiene el potencial de desbordar el sistema asistencial de cualquier país, independientemente de las capacidades habituales. Por eso, lo que debemos hacer, lo inmediato, lo sensato, lo inteligente, pensamos que es estar preparados para posibles rebrotes, para posibles pandemias o para cualquier otro tipo de riesgo sanitario. ¿Cómo nos podemos preparar? Pues es preciso dotar al Sistema Nacional de Salud de la capacidad asistencial y de la capacidad de vigilancia epidemiológica.

I. Medidas urgentes

1- De modo inmediato, desde Sespas pensamos que deberían adoptarse una serie de medidas básicas. En primer lugar, establecer una reserva estratégica de material sanitario, porque ya sabemos -podemos aprender la lección- que ha faltado material. Esto ha supuesto el contagio de más de 51 000 profesionales sanitarios que han estado en primera línea, y esto no es una orientación de los poderes públicos, es una obligación que está recogida en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales; de hecho, ya tenemos las primeras condenas: se ha condenado a la Administración en vía social por violación de los derechos fundamentales a la vida y a la integridad física de sus trabajadores, de sus empleados.

2- En segundo lugar, como ya se ha dicho, hay que reforzar la atención primaria y comunitaria. Es la puerta de entrada del paciente al servicio público, la que puede hacer de filtro ante la atención especializada, y además ahora debe jugar un papel de centinela, un papel fundamental, en la detección de nuevos contagios, en realizar las actuaciones de investigación, lo que se ha denominado el rastreo en el seguimiento de la cuarentena. Esta atención está llamada a desempeñar un papel fundamental, siempre en coordinación con los correspondientes servicios de vigilancia epidemiológica.

3-  En tercer lugar -y me voy a detener algo más en este punto, aunque tienen el documento escrito, porque creo que es uno de los más urgentes- es necesario que el sistema tenga la capacidad suficiente de reacción, que esté dotado adecuadamente y que tenga el personal suficiente. Y aquí nos damos cuenta de que todo el personal, asistencial y no asistencial, está inmerso en realidad en los mismos procesos, en los mismos problemas. Hay que reforzar las plantillas del personal asistencial, tanto en la primaria como en la especializada; hay que reforzar de modo muy importante el personal de vigilancia epidemiológica; hay que reforzar el personal del ministerio, que realiza una importantísima función en materia de coordinación de emergencias, y hay que reforzar también otro personal no asistencial de los servicios de salud que vela continuamente por nuestra salud. Pensemos, por ejemplo, en el personal que se encarga de la seguridad alimentaria o de la sanidad ambiental. Nos encontramos aquí, a juicio de todos los expertos, con plantillas que están mermadas a causa de un problema que arrastramos y que se ha agudizado en los últimos años como consecuencia de la tasa de reposición de efectivos; nos encontramos con plantillas, sobre todo en el ámbito asistencial, que están en una situación de precariedad -la Unión Europea ya nos ha sacado los colores en varias ocasiones con la temporalidad del empleo público, sobre todo en este sector-, y en muchos ámbitos nos encontramos también con algo que asimismo es un problema de las plantillas de la Administración: el envejecimiento, la falta de relevo generacional. Esto no sería especialmente grave si no estuvieran en juego nuestra vida, nuestra salud y nuestra economía. En principio, creemos que hay que hacer aquí un importante esfuerzo de inversión y sobre todo lo que hay que hacer es planificar, porque estamos hablando de preparar a personal que es muy cualificado, no se pueden improvisar las políticas de personal. Tenemos instrumentos en nuestro ordenamiento jurídico porque las leyes de Función pública establecen una herramienta muy poco utilizada, ya que en la Administración tampoco hay cultura de planificar, me refiero al Plan de Ordenación de Recursos Humanos. Esto requiere un esfuerzo organizativo, pero sería tan sencillo como hacer una radiografía o una fotografía de lo que tengo en este momento, de lo que voy a necesitar de modo inmediato y de lo que voy a necesitar a largo plazo. Y aquí saltan unas campanillas, si se me permite la expresión, en algunos colectivos de personal que está llamado a tener un papel muy importante en la gestión de la pandemia. Me refiero sobre todo al personal de enfermería. Si comparamos los estudios que ha hecho la OCDE, en España tenemos 5,7 enfermeras por cada mil habitantes cuando hay otros países, como Noruega o Suecia, que tienen más de diecisiete enfermeras. Estos datos hay que tenerlos en cuenta a la hora de planificar, de dotar y de redimensionar adecuadamente las plantillas de personal. Algo parecido ocurre con algunas especialidades médicas que también están llamadas a tener un importante protagonismo en la época pos-COVID. Me refiero, por ejemplo, al personal de medicina familiar y comunitaria o a la medicina preventiva y salud pública. La profesora Beatriz González López-Valcárcel y Patricia Barber Pérez han hecho un interesante estudio, titulado «Estimación de la oferta y demanda de médicos especialistas. España 2018-2030», en el que ya hablan de que estos colectivos, estas categorías, especialidades de personal, tienen ya a día de hoy una proyección deficitaria y un desequilibrio moderado que se va a ir agravando en los próximos años. Y pensemos, por ejemplo, que hay un consenso básico generalizado en que hay que reforzar la atención primaria y las estructuras de salud pública.

4- La cuarta medida es la necesidad de establecer planes estratégicos de gestión de personal que permitan reforzar el modelo en momentos puntuales de máxima tensión del sistema asistencial.La idea básica es que podamos tener las herramientas y el marco jurídico adecuado que nos permitan que, llegado el caso, se pueda contar con profesionales que se puedan trasladar fácilmente de centro o de territorio. ¿Cuándo? Cuando el sistema asistencial esté agotando sus recursos, pero, claro, para esto hay que tener el correspondiente plan y dotarlo del correspondiente marco jurídico.

5-  Por último, dentro de estas medidas, que serían medidas de urgente adopción, pensamos que sería importante realizar políticas de educación de la población, de lo que se ha denominado empoderamiento; medidas tendentes ya no solo a prepararla psicológicamente frente a la posibilidad de que puedan producirse nuevos rebrotes, nuevos confinamientos u otras medidas limitativas de derechos fundamentales, sino también a concienciar a las personas de la responsabilidad que tienen en el cuidado de su salud y en el cuidado de la salud de los demás. En este sentido, no estaría de más adaptar y tipificar con una mayor precisión la posibilidad de infracciones cuando se incumplan estos deberes ciudadanos, porque existe en la ley un deber de colaboración, pero parece que las cuantías de las sanciones en el actual régimen que prevé la Ley General de Salud Pública son un poco elevadas.

II  Ideas y reflexiones

En el segundo bloque de mi intervención quiero centrarme en una serie de ideas y reflexiones generales que no están acabadas, pero que en Sespas pensamos que pueden ser muy interesantes para abrir un debate sobre algunos temas, porque creemos que, si se hacen estas reformas, se podría mejorar sensiblemente el Sistema Nacional de Salud, el sistema público.

1- La primera reflexión que nos surge en esta materia hace referencia a la necesidad de situar la salud pública en la agenda política y social. ¿Por qué? Porque hemos visto que es absolutamente necesario contar con un sistema de vigilancia epidemiológica y un sistema más amplio de vigilancia de la salud, que sea muy robusto y que tenga una alta capacidad de alerta y de respuesta frente a cualquier emergencia sanitaria que pueda plantearse en el futuro. Si vemos lo que ha pasado en estos últimos años, no nos extraña que algunas voces autorizadas hayan hablado ya no solo de desatención, sino incluso de un cierto menosprecio por parte de los poderes públicos hacia la salud pública. Basta con tener en cuenta un dato: hemos tardado más de treinta años, desde que se aprobó la Constitución, en aprobar la Ley General de Salud Pública, pero es que han pasado ya casi diez años desde su aprobación y gran parte de las medidas que contenía y de las reformas estrella del programa para potenciar la salud pública resulta que no se han desarrollado. Otro elemento importante que nos da idea de esta falta de atención a la salud pública es el presupuesto. Si miramos los datos que acaba de hacer públicos el Ministerio de Sanidad, hace tan solo dos meses, en la estadística de gasto sanitario público relativa a 2008 vemos lo poco que se gasta en salud pública. Si la comparamos, por ejemplo, con los servicios hospitalarios o especializados, donde se gastan -según este documento- más de 44 000 millones de euros al año, vemos que en salud pública solo se gasta el 1,1 %, 799 millones.

2- Segundo punto. Habría que replantearse también la necesidad y la conveniencia de desarrollar algunas de las medidas previstas en la Ley General de Salud Pública que todavía a día de hoy no se han desarrollado. Les pongo tres ejemplos.   a)Pensemos primero en la que fue concebida como la Agencia de Salud Pública, que al final, en el texto de la ley, quedó meramente reducida en un precepto a Centro Estatal de Salud Pública con competencias en materia sobre todo de asesoramiento científico, técnico y de evaluación, cuando la idea básica sería crear una potente estructura que fuera capaz de aunar toda la capacidad técnica, toda la inteligencia, toda la evidencia científica que existe en materia de salud pública, para que podamos tener una importante capacidad no solo para identificar los riesgos, sino también para buscar soluciones basadas en la ciencia y en el conocimiento técnico.  b) Segundo ejemplo. Desarrollo reglamentario del artículo 11 de la ley que prevé algo tan esencial como la transparencia y la publicidad como medidas y herramientas necesarias para garantizar la imparcialidad de todas aquellas personas privadas, asociaciones, expertos, lobbies, grupos de interés que se relacionan con la Administración. Tampoco se ha desarrollado.  c) Tercer ejemplo. La creación de la red de vigilancia de salud pública. Tenemos ya la experiencia de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que se centra fundamentalmente en las enfermedades transmisibles, pero la salud tiene muchísimos determinantes. Por eso se ha previsto -se estableció en aquel momento en la ley- la necesidad de contar con datos de salud, datos relativos a los condicionantes sociales y desigualdades que inciden en la salud, sobre riesgos ambientales del trabajo, sobre seguridad alimentaria, sobre enfermedades no transmisibles o cualquier otro problema de salud. Si no tenemos ese conocimiento de todos estos datos, que además ya están diseminados por las comunidades autónomas, entidades locales, Ceuta y Melilla, si no contamos con esta información, con estos datos, difícilmente podremos hacer políticas acertadas de salud pública, podremos planificar o podremos orientar nuestra investigación.

3-  Tercera reflexión. La crisis de la COVID-19 puede verse como una oportunidad también para reflexionar sobre el papel del Ministerio de Sanidad, y cómo ha jugado durante todo este tiempo y en la gestión de la pandemia el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Porque a veces da la impresión de que el hecho de que se hayan descentralizado las competencias de salud pública y de asistencia sanitaria ha hecho que se convierta al Ministerio de Sanidad en un ministerio poco relevante, cuando es precisamente todo lo contrario, tiene que hacer cosas muy importantes que no serán las de asistencia y gestión sanitaria, pero creemos que tiene que salir reforzado de la crisis, y le corresponde un papel fundamental de liderazgo en la vigilancia de la salud pública, la inteligencia de la salud pública, la investigación, la innovación científica y organizativa.

 4- Por último -y lo he dejado para el final, pero no porque piense que sea menos importante-, creemos que otra lección aprendida es que hay que sacar la sanidad, al menos los rasgos más importantes y configuradores de nuestro sistema público sanitario, del debate partidista. Sería conveniente que las fuerzas políticas, todos los agentes implicados, se pusieran de acuerdo en unas normas mínimas básicas, en cuáles deben ser los rasgos fundamentales de nuestro modelo sanitario público. Y en este sentido, termino ya simplemente apuntando que en este contenido mínimo pensamos que debe ser punto fundamental la definición de quiénes son los titulares del derecho a la salud. Hay que avanzar, en los términos previstos en el Real Decreto-ley 7/2018, hacia la sanidad universal, no podemos dejar atrás a los más vulnerables. Habría que plantearse también en este contenido posiblemente inversiones, recursos mínimos, para que funcione el sistema y sobre todo la inversión en materia de salud.

 5- Por último, también sería bueno que se alcanzaran algunos consensos básicos sobre garantías de acceso a los medicamentos, vacunas y diagnósticos, fundamentalmente ahora, con la especial inquietud que hay con los medicamentos, pruebas diagnósticas y vacunas sobre la COVID-19.

Muchas gracias por su atención y quedo a su disposición.

Preguntas de los grupos parlamentarios

oramas

Ana María Oramas González-Moro

GP Mixto ( CC)
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Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
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Díaz-Gómez,-Guillermo

Guillermo Díaz Gómez

GP Ciudadanos
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Cañadell-Salvia,-Concep

Concep Cañadell Salvia

GP Plural
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Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
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Steegmann-Olmedillas

José Luis Steegmann Olmedillas

GP Vox
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Ana Pastor Julián

GP Popular
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Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
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Ana María Oramas González-Moro (GP Mixto, Coalición Canaria)

1- Señora Cantero, muchísimas gracias por su exposición y por el documento. Quería hacerle preguntas muy concretas. Ustedes representan a colectivos especialistas en epidemiología y salud pública, a profesionales de atención primaria y enfermería comunitaria, así como a juristas de la salud. Una de sus funciones, según el documento que nos ha entregado, es asesorar a las administraciones que lo soliciten. Primera pregunta, ¿alguna Administración nacional o autonómica les ha pedido asesoramiento en los últimos dos meses?

2- Segunda cuestión. El tema de la atención primaria me interesa muchísimo. Fui alcaldesa y sufro deformación profesional. Hay que tener determinadas infraestructuras para cuando se tienen emergencias, pero es inviable económicamente -por ejemplo para una riada-. Ahora dicen que la atención primaria tiene que hacer los rastreos y, como dice usted, tiene que estar para rebrotes y pandemias Pero es que ya teníamos una atención primaria que estaba colapsada. ¿Lo importante es que los rastreos los hagan los médicos de atención primaria? Después de estos dos meses, todos los pediatras están denunciando el retraso que hay en las vacunas infantiles. Tenemos que tener normalizada la prevención de ictus, las vacunas infantiles, etcétera. ¿Los especialistas que necesita ahora este país son para rebrotes y pandemias o para tener un sistema de salud adecuado en una situación normal y, después, tener unas claves para emergencias?
Quiero preguntarle por la vacuna de la gripe. Están diciendo todos los médicos y especialistas que este invierno tiene que haber una vacunación masiva de la gripe. Resulta que las previsiones de compra de las comunidades autónomas de este país se habían hecho pensando en condiciones normales. Yo me pregunto -no sé si usted tiene información- si las comunidades autónomas o Europa han previsto una compra masiva de la vacuna de la gripe, que todo el mundo dice que es fundamental, para no colapsar el sistema sanitario y, a su vez, por si hay un rebrote en octubre, no agravarse.

3 – Tercera pregunta. Me parece que ustedes pueden saber su respuesta. Es sobre una posible vacuna del COVID, una vacuna universal, pero que están investigando, fundamentalmente, laboratorios privados. Ustedes, por su conocimiento de las conexiones internacionales, ¿saben cómo se va a garantizar que el acceso a esa vacuna sea universal? Ustedes, que tienen a especialistas jurídicos, ¿han analizado la normativa internacional y de cada país para que el acceso a la vacuna sea universal?

Termino, porque veo ya la luz naranja. Usted plantea un sistema de vigilancia epidemiológica y de salud. ¿No sería lógico que ese sistema de vigilancia fuera europeo? Lo digo porque España recibe ochenta millones de turistas, de los que sesenta millones son europeos. ¿Vamos a montar nosotros un sistema de vigilancia epidemiológica adecuado y profesionalizado o sería europeo?

Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, también, señora Cantero, por sus explicaciones. Empezando por el primer bloque de su intervención, usted decía que el modelo tenía que evolucionar, que se tendría que apoyar más en los aspectos preventivos de la salud que en la patología de la enfermedad. A veces tengo la sensación de que se están contraponiendo los modelos; el modelo de atención primaria o el de la salud pública con un modelo que debe reforzarse -estamos totalmente de acuerdo- para prevenir y hacer estrategias de salud. Pero nosotros consideramos que debería plantearse siempre la salud pública, la atención primaria, la atención hospitalaria, los especialistas, la alta resolución, como un todo; un modelo integral en el que se tiene que ir evolucionando y no contraponer los dos modelos. Flaco favor creo que hacemos si pensamos que el sistema sanitario debe reforzarse de esto más y de esto menos. Creo que hay espacio para todos y, sobre todo, hay necesidad para todo.

En cuanto a las plantillas, efectivamente, hay que abordar alguna política. La tasa de reposición que se puso hace ya unos años llevó a una temporalidad extrema de las plantillas. Pero acabamos de venir de otra sesión del grupo de trabajo, donde el señor Bouza nos exponía casos de colegas suyos de profesión que han estado en una situación de interinidad con carácter temporal durante cuarenta años. Eso supera la dimensión de la tasa de reposición y, evidentemente, habrá que abordarlo.

Usted decía que no hay cultura de planificar. No comparto esta reflexión. Creo que hay cultura de planificar, pero es cierto que tal vez la dimensión temporal de esa planificación debería abordarse para algunos aspectos de forma más extensa, con una dimensión más larga. Una vez escuché a una persona decir que la diferencia entre Europa, Occidente y China era que nosotros planificábamos a cuatro o diez años -veinte o quince en el mejor de los casos- y China planificaba a cuarenta o cincuenta años, lo cual le da una posición estratégica importante. Es cierto que, al margen de que uno planifique, van surgiendo imprevistos y van surgiendo desviaciones de la evolución que uno no preveía. En cualquier caso, planificar entiendo que sí se hace en todas las administraciones.

Abordaba usted, en este primer bloque, el análisis de las especialidades que deben incorporarse. Nosotros, desde nuestro grupo, insistimos en que es urgente que se establezcan ya esos criterios para reconocer qué especialidades deben incorporarse ya, y que el Gobierno debe conseguir cruzar esa puerta del Boletín Oficial del Estado y que se reconozcan ya algunas, entre ellas, enfermedades infecciosas y, también, otras en el ámbito de la salud mental, urgencias, emergencias, todas. La cuestión es que se establezcan los criterios.

Y en cuanto a la enfermería, no se ha referido a ella, pero entendemos que el decreto de especialidades debe abordar también la incorporación de algunas especialidades que respondan a las nuevas situaciones.

En el segundo bloque hablaba usted del rol de la salud pública; y ahí estamos totalmente de acuerdo. Creemos que el personal técnico de salud pública debe mejorar su estatus, su rol, su reconocimiento, sus condiciones laborales, para que sea una opción.

Veo que se ha encendido la luz naranja, con lo cual, para terminar, le diría, en cuanto a las lecciones aprendidas, que otra lección aprendida es que el modelo de descentralización del sistema sanitario ha funcionado, ha respondido, ha mostrado su resiliencia; y tenemos aspectos que mejorar y los vamos a mejorar a buen seguro.

Y usted finalizaba diciendo que debería sustraerse este debate del debate político. Yo creo que no debe sustraerse del debate político, porque podemos aportar mucho y podemos acordar mucho. Lo que debe ocurrir con el debate político es que vuelva a su cauce natural, para llegar a acuerdos y aportar en positivo.

Guillermo Díaz Gómez  (GP Ciudadanos)

Gracias, señora Cantero, por su intervención. Yo le voy a plantear unas cuestiones sobre la base, por una parte, de la documentación que nos ha hecho llegar y, por otra, de algunas de las cosas que nos ha dicho aquí.

Usted ha destacado la necesidad de una reserva material de EPI y de equipamientos, para que no volvamos a quedarnos desabastecidos y evitar contagios, sobre todo del personal sanitario. Y también ha hablado de una reserva de personal. En su intervención ha hablado de establecer unos protocolos que permitan desplazamientos -de un centro a otro, o como sea- en función de las necesidades que puedan ir surgiendo, pero, además de establecer protocolos en este sentido, ¿cómo vería la creación de una reserva de personal con capacitación médica? Es decir, establecer protocolos también para movilizar a gente que no está activa: o jubilados, o personal sanitario no ejerciente o que está dedicándose temporalmente a cualquier otra actividad. Por otra parte, ¿qué medidas considera prioritarias para poder impulsar la transformación de la atención primaria que ha dicho? Una cuestión permanente que está surgiendo en el Grupo de Trabajo de Sanidad es que se ha aprendido durante esta pandemia que la telemedicina, los medios telemáticos pueden haber venido de forma masiva, pero pueden haber venido también para quedarse. ¿Qué opinión le merece este asunto?

Luego ha hablado también de la necesidad de transparencia en esta materia y en todas, porque yo lo que le quiero preguntar atañe a todo, no solo al ámbito sanitario, y me ha parecido -y por eso se lo pregunto, porque puedo estar equivocado- que usted sugería la regulación del lobby, la relación de los lobbies, de los diferentes grupos de interés con la política y con las administraciones públicas.

Con respecto a las plantillas de sanitarios, también son una constante y nos está quedando claro que la temporalidad y la poca estabilidad de los contratos que atañen al sistema sanitario están haciendo daño no solo a las vidas de estos sanitarios, a su plan de vida, sino a la propia eficiencia del sistema de salud. Hay quienes han propuesto retomar un sistema de prueba nacional con convocatoria anual que fuera orquestada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, tipo el anterior Insalud, unido a sistemas de contratación de cada centro sanitario a través de sistemas de concurso. ¿Cómo vería usted un sistema de este estilo, de esa naturaleza? ¿Cree que contribuiría a solucionar los problemas de interinidad que tenemos ahora mismo en salud pública?

Y, por último, usted habla de la necesidad de formación, concienciación y sensibilización en materia de salud pública. Aparte de cambiar, como ha dicho, el concepto de estar centrados en la patología y hablar de la salud como objetivo general de una educación en salud, ¿cree que deberíamos avanzar hacia la presencia de personal de enfermería permanente, por ejemplo, en centros educativos que diera formación de manera puntual en esta materia?

Concep Cañadell Salvia (GP Plural)

Buenos días, señora Cantero. Gracias por el documento que nos ha hecho llegar y por la exposición. Creo que el COVID ha llegado a un sistema sanitario que estaba tensionado por la manca de recursos humanos y también económicos que se viene arrastrando desde hace mucho tiempo. La pregunta que le quiero hacer es qué papel tiene que jugar la atención primaria en la gestión pos-COVID, si cree que se tienen que reforzar las plantillas de personal para poder gestionar el pos-COVID y ese posible brote del cual se está hablando.

El compañero de Ciudadanos ha hablado sobre el acopio de material, y también me gustaría saber qué opinión tiene sobre los presupuestos en I+D+i, si deberían ser superiores para poder captar todo el potencial que tenemos a nivel de país, y poder nosotros mismos generar materiales sanitarios que son necesarios para poder combatir una pandemia como el COVID. Por otra parte, estamos trabajando para llegar a una nueva normalidad, pero a esa nueva normalidad tenemos que llegar también reduciendo las listas de espera y la demora que ha supuesto el hecho de trabajar o unir esfuerzos para combatir el COVID. ¿Qué estudios hay que realizar o qué hay que hacer para poder reducir esas listas y estas demoras?

Rosa María Medel (GP Confederal UP)

Quería decirle, señora Cantero, que estoy de acuerdo con todo lo que usted ha planteado. Le voy a formular dos preguntas. Una, en la situación actual, en que se está abordando una medida de salud pública, como son los rastreadores, tenemos diversidad de acciones según las diferentes comunidades autónomas, y sé dos cosas. En primer lugar, que en Extremadura, farmacéuticos y veterinarios de los equipos de atención primaria funcionan como rastreadores y, en segundo lugar, que en Cataluña se externaliza la función de rastrear a una empresa, que es Ferrovial, por lo que querría saber qué opina de esto.

La otra cuestión está relacionada con un artículo de prensa. Mire, el 28 de febrero de 2020, un científico publicaba un artículo en The New York Times, donde hablaba de las epidemias y lo relacionaba con las vacunas. Me llamó la atención cuando dijo que una de las causas del crecimiento de las epidemias es la relación que hay animales-personas, virus o bacterias que son propios de animales y que por ciertas condiciones mutan y pasan a humanos, tanto se trate de animales salvajes como de animales domésticos. El artículo entonces se plantea la cuestión de lo que son las granjas-factoría y dice que debido a ese tipo de producción animal, por el tipo de tratamiento a que están sometidos los animales, con bajas dosis de antibióticos y hacinamiento, se les produce una alteración inmunitaria que favorece la mutación no solo de virus, sino de bacterias.

Eso recoge este artículo científico, del que se pasó una parte del artículo científico a The New York Times, añadiendo que esto nos somete a una situación para la que no estamos preparados, y se pregunta sobre cuál es la respuesta común a todo este problema: animales, contactos con animales salvajes, virus mutantes; parece una película. Y afirma que la respuesta común sería inventar o producir fármacos o vacunas asumiendo erróneamente que una vacuna se puede conseguir en poco tiempo. El autor concluye que lo que debería hacerse -y es lo que llama la atención, porque parece contradictorio- es tener vacunas preventivas. Pregunté al señor Vicens Navarro, a través de un correo, porque me sonaba raro lo de vacuna preventiva, por cómo se hace una vacuna preventiva si no tienes el germen, ¿no? Y me contestó que sí, que se puede hacer y que, de hecho, se crean, se investigan líneas de virus que ya se sabe de antemano que son probablemente los que vayan a mutar y vayan a pasar, y se crean unas líneas de investigación.

¿Qué es lo que hace eso? No es que tengas la vacuna ya cuando viene el virus, es que parte de la investigación de esa vacuna ya la tienes adelantada en muchos meses. Eso es lo que planteaba en realidad el artículo. Pero, ¿qué pasa? Pues que, como dice el autor, quien conduce y lidera la investigación farmacéutica son las empresas, la mayoría afincadas en países ricos y cuyo principal objetivo es optimizar beneficios, y solo investigan vacunas que pueden ser rentables, según criterios de mercado. Entonces, ¿qué pasa? Que, de pronto, lo que era una pandemia para el tercer mundo nos viene aquí y somos afectados. Vemos que con la globalización no hay barreras y que cuando se podía suponer, incluso respecto del propio COVID, como hoy han dicho, que se iba a quedar en China y que de allí no iba a salir, sale. Por tanto, querría preguntarle qué opina de esas vacunas preventivas, y si cree que el Estado debe dirigir esas investigaciones siguiendo criterios de salud y no de mercado.

José Luis Steegmann Olmedillas (GP Vox)

Doctora Cantero -porque es doctora en Derecho Administrativo, si no me equivoco-, me uno a la pregunta de la señora Oramas. ¿Han actuado usted o Sespas como asesor o asesora del Ministerio de Sanidad o de alguna entidad desde enero de 2020, con este matiz? En concreto, ¿han participado en la elaboración de algún informe técnico, procedimiento o vías de actuación? Se lo digo porque ustedes son miembros del consejo científico, si no me equivoco. Por lo menos el doctor Villalbí Hereter lo era.

Nosotros venimos aquí a aprender de ustedes, los expertos, pero comprenderá usted -seguro que lo comprende muy bien- que, lo mismo que se juzga la valía de un científico por su biografía y bibliografía previa, también debemos analizar la capacidad prospectiva que tiene, ya que nos permitirá evaluar el valor de las actuales recomendaciones. En este sentido, el 10 de febrero de 2020 el Ministerio de Sanidad afirma que en China el virus ha tenido una letalidad del 11 %. Se sabía que había una cuarentena de cincuenta millones de personas ¿No le hizo sospechar a Sespas, que tiene tantos expertos, que algo extraño estaba pasando ahí, que no era una gripe, que se parecía más al MERS? Hoy un experto, el doctor Bouza, ha sugerido en el Congreso que se había dado demasiada credibilidad a las publicaciones científicas chinas. No sé qué opinará. Otro, el doctor Balcells, ha dicho que se reaccionó tarde y dubitativamente, no solo ante la pandemia, sino ante la epidemia y el brote epidémico. ¿No se alarmaron ustedes por lo que pasaba por Italia? ¿Cree que la Dirección General de Salud Pública actuó de forma prudente? ¿O bien, como nosotros y el doctor Balcells creemos, que se actuó tarde y dubitativamente? ¿Hizo algo la asociación por avisar al Ministerio de Sanidad? Me extrañaría. ¿Sabe por qué? Porque ustedes el 26 de febrero de 2020 dicen en esa página web: en la última actualización del Ministerio de Sanidad no se contempla tomar la temperatura a personas que provengan de zonas de riesgo. Y dicen: Sespas respalda esta decisión, dado que es posible transmitir el coronavirus aunque no se tenga fiebre. Por tanto, ustedes, no nosotros -nosotros sí, desde enero-, ya pensaban que podía haber personas infectadas y contagiosas a pesar de no tener síntomas. Si tenían esa información científica, ¿por qué Sespas no desaconsejó los actos del 8-M, todos, ya que ustedes sabían que se podía transmitir por personas que no tenían síntomas? ¿Cree usted que esta decisión suya -se lo digo sin acritud- fue influida políticamente para favorecer los actos del 8-M? A nosotros nos parece que sí, pero usted ya me dirá.

Ítem más, últimamente han salido unas declaraciones suyas a un medio -usted me dirá si las niega o las confirma- sobre la imputación del delegado del Gobierno en Madrid por el 8-M. Y se le cita a usted: la juez debe dirigirse a un epidemiólogo para solicitar un informe pericial en este caso, porque es el especialista que tiene esos conocimientos -el epidemiólogo-. Según usted, aunque se encargue el informe a un epidemiólogo y por muchas proyecciones que se hagan, la relación de causalidad, causa y efecto, es imposible comprobarla. Se lo ponen en su boca. Y le ponen en su boca a usted: jurídicamente es imposible demostrar que la epidemia de contagio que se dio en Madrid no se hubiera producido sin la manifestación.

Voy terminando; dos segundos. Cuando dicen usted o su asociación ‘jurídicamente imposible’, ¿se refieren a que Sespas ha hecho algún trabajo científico, un estudio de cortes por ejemplo, que demuestre esa ausencia de evidencia? ¿Cómo explican, entonces, sus expertos la explosión de casos justo después del 8-M? Porque, si no han hecho ustedes ningún estudio científico, o bien no están cumpliendo los objetivos de su asociación o no lo hacen por otras razones, y no científicas; posiblemente políticas, decimos nosotros. Así que, felicitándole por su informe y dándole las gracias, me gustaría, si es tan amable, que contestase -si quiere, por supuesto- a estas preguntas que nos llaman la atención

Ana Pastor Julián (GP Popular)

Muy bienvenida, señora Cantero, y muchas gracias por todas sus explicaciones, las que ha dado desde el punto de vista de análisis y diagnóstico y las que ha dado también desde la perspectiva de las propuestas. Es muy interesante tenerla a usted aquí. Me hubiera gustado que fuera mañana en vez de hoy y le explico por qué. Porque hoy se va a aprobar por el Consejo de Ministros un real decreto-ley que tiene un alto contenido en materia de salud pública y un alto contenido pos-COVID y, además de pos-COVID, creo que de pos-pos-pos-COVID, y me hubiera encantado comentarlo con usted -pero seguro que lo puede hacer de manera informal- y pedirle opinión de algunas de las cosas que creo que son bastante relevantes y claves en el futuro. Le quiero hacer unas preguntas, además de decirle que ha hecho usted una exposición de análisis de la legislación y de las dificultades que tenemos. Ha hablado de la capacidad del sistema y de que hay que reformar y reforzar plantillas, reforzar la vigilancia epidemiológica y reforzar el personal del ministerio -estoy totalmente de acuerdo-, y de seguridad alimentaria y seguridad ambiental. Y le pregunto: ¿Y de sanidad exterior? Porque en materia de sanidad exterior, por ejemplo, los aspectos de control de aduanas, de entrada de personas y de bienes son claves y es uno de los temas en los que en estos momentos tenemos grandes dificultades.

Segundo tema. Ha hablado usted de formación y ha escrito mucho al respecto. ¿Qué opinaría usted de que hubiera un área de capacitación específica, conforme a la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias de 2003, que formara a enfermería y también a algunas especialidades médicas que, como usted sabe, han contribuido enormemente en los hospitales y se han incorporado a los equipos COVID?

Tercera consideración. Usted ha hablado de información y de confianza, algo que me parece clave. ¿Usted cree que la información que se le ha dado a la población, en general, durante la pandemia, conforme a nuestro ordenamiento jurídico, ha sido una información adecuada y que ha generado confianza?

Cuarta pregunta. Usted ha hablado de la agencia y sabe que coincide conmigo porque, posiblemente, sea de las primeras personas, junto con ustedes, que ha hablado de la necesidad de una agencia de salud pública en nuestro país que incorpore a las comunidades autónomas, que haga gobernanza real del sistema de salud pública. Mi opinión es que esto ha sido una crisis de salud pública y de vigilancia epidemiológica y que esa crisis ha hecho que colapse el sistema, y los fallos que pudiera tener el sistema se han puesto más en evidencia. Usted ha nombrado todo lo que tiene que ver con la salud pública. Le voy a leer algo que está en el artículo 11 de la Ley de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud que, como sabe, yo misma redacté de puño y letra, y que además de decir que la prestación de sanidad pública es el conjunto de iniciativas organizadas por las administraciones para preservar, proteger y promover la salud, hay una parte interesantísima que dice: La prestación de salud pública incluirá todas aquellas actuaciones singulares o medidas especiales que, en materia de salud pública, resulte preciso adoptar por todas las administraciones, dentro del ámbito de sus competencias, cuando circunstancias sanitarias de carácter extraordinario o situaciones de especial urgencia o necesidad así lo exijan. ¿Por qué le leo este artículo de la cartera de servicios de salud pública del año 2003 y la posterior Ley de 2011? Porque quería preguntarle, si usted fuera legislador, qué reformas haría en materia de salud pública, tanto en la Ley del año 1986, de medidas especiales, como en la Ley de cohesión y calidad, y en la Ley de 2011. ¿Qué medidas le parece a usted que serían las relevantes?

Última pregunta. ¿Ustedes, Sespas, han sido consultados por el Ministerio de Sanidad en esta pandemia? Lo digo porque esta mañana pregunté si el consejo asesor que tiene el Ministerio de Sanidad había sido consultado por el ministerio y, por lo que me han informado, parece ser que no. Lo tengo que constatar, porque vienen varios miembros de ese consejo asesor. Quisiera saber si ustedes, Sespas, han sido consultados. He de decirle que les he seguido en todas sus afirmaciones y todo lo que ustedes han dicho estos días. Considero que han tenido una posición valiente. Han rebatido cosas de la OMS y del propio ministerio, y me parece que esa es la actitud que uno tiene que tener. No hay que criticarlo todo, por supuesto, porque en la vida siempre hay cosas que se hacen bien, pero ustedes han tenido una actitud valiente. En medio de esta confusión de información en esta sociedad en la que vinimos, ustedes serán siempre para nosotros, sobre todo para los clínicos y los sanitarios, una referencia.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Señora Cantero, buenos días y bienvenida a esta Comisión para la Reconstrucción Económica y Social de España. Quiero darle las gracias por su presencia hoy aquí y por sus explicaciones. Estamos en una crisis global sin precedentes, de la que hemos ido aprendiendo todos, el mundo entero, desde el minuto cero en que comenzó. Estamos teniendo debates -y hoy, precisamente, un debate muy enriquecedor- tanto en esta Comisión como en el seno del grupo de trabajo en el que hemos estado esta mañana, y esto es por la gran calidad de sus aportaciones, opiniones y su conocimiento experto, señora Cantero. Quiero agradecerle, en mi nombre y en el de mi grupo, el Grupo Parlamentario Socialista, el compromiso de su entidad y de las sociedades que representa con la promoción y la mejora de la salud y de los servicios de atención primaria en nuestro país. Quiero destacar su profesionalidad y su imparcialidad. Lo digo porque sus informes y posicionamientos vienen evidenciando desde hace muchos años las necesidades y los retos que debemos abordar para mejorar y fortalecer nuestro sistema sanitario público en torno a las necesidades de la atención primaria, los problemas de equidad de nuestro Sistema Nacional de Salud, sobre todo a raíz de la crisis económica anterior, o la situación de la salud pública y de las políticas de promoción de la salud. Me gustaría detenerme en este aspecto.

Mi grupo considera que cualquier propuesta de cambio de nuestro sistema sanitario debe partir de una visión estratégica basada en el principio de garantía de las capacidades de salud pública en todos los niveles, reforzando la vigilancia epidemiológica y la capacidad de rápida respuesta. Creemos que para responder de manera eficaz a los retos a corto plazo que se nos plantean en este contexto COVID debemos reforzar y cambiar el sistema de salud pública, es decir, dotarlo de más recursos y crear un centro nacional de salud pública, como reconoce la ley. Me gustaría conocer, señora Cantero, qué opinión le merece esta propuesta. Para usted, ¿cuáles han sido los principales obstáculos a los esfuerzos de detección precoz, rastreo y aislamiento de las personas infectadas y de sus contactos estrechos? ¿Cuál considera que debe ser el nuevo papel de los servicios sanitarios? ¿Qué opinión le merecen los test de anticuerpos masivos?

Ha resaltado usted el papel de la atención primaria y comunitaria a este respecto y su labor para promover la salud comunitaria. Me gustaría ratificar el compromiso de mi grupo con la atención primaria y sus profesionales. Debemos reconocer su labor y sus esfuerzos durante esta emergencia sanitaria; han sido nuestra primera línea de defensa ante la enfermedad. Me paro un momento en los profesionales, que nos han curado, que nos han cuidado, que nos han atendido, que nos han dado altas pero que también nos han acompañado en la muerte.

Tanto mi grupo como el Gobierno estamos comprometidos con promover la igualdad y la equidad de manera transversal en nuestro Sistema Nacional de Salud. La crisis de 2008 fue un duro golpe del que todavía el sistema no se ha podido recuperar; por ello la importancia de poner a las personas y a la comunidad en el centro del sistema. Debemos incorporar los determinantes sociales y ambientales sobre la salud de las personas en todas las políticas sanitarias. Es objetivo de este Gobierno no dejar a nadie atrás. Por ello, las socialistas y los socialistas estamos muy orgullosos de que el ingreso mínimo vital sea una realidad, fundamental para iniciar el camino que ponga fin a la pobreza, sobre todo de los niños y de las niñas, y nos permita avanzar hacia la reducción de las desigualdades. Con la aprobación de este nuevo derecho ciudadano ponemos en marcha el compromiso de mi grupo y del Gobierno con la eliminación progresiva de los copagos farmacéuticos, tan lesivos sobre todo para las personas más desfavorecidas que por motivos económicos no podían acceder a sus tratamientos prescritos por sus médicos, y que puso en marcha el Real Decreto 16/2012. Esta es la dirección a seguir para la equidad de nuestro sistema, para ganar equidad en nuestro sistema.

Finalizo. Quiero desde aquí hacer un reconocimiento, mío y de todo mi grupo, a toda la sociedad española. Han dado muestras más que de sobra de responsabilidad.

Respuestas

Comienzo haciendo declaración de conflicto de interés. Soy profesora titular de Derecho Administrativo en la Universidad de Castilla-La Mancha y esta es mi actividad principal. Tengo una gran vocación de servicio público y eso es lo que me ha llevado a presidir la Asociación de Juristas de la Salud y ahora, por compromiso público y por el sistema que tenemos de nombramientos en Sespas, me ha tocado justamente en enero asumir esta importante responsabilidad, que supone un extra adicional y muchísima carga de trabajo.

No recibo ningún tipo de retribución de la asociación; son cargos gratuitos, que ya digo que hacemos por vocación de servicio público porque nuestra asociación se caracteriza por eso. Dentro de la asociación estamos los mejores epidemiólogos. Hay profesionales de atención primaria, de enfermería comunitaria, estamos los juristas de la salud, expertos en sanidad ambiental y lo que yo no sé, porque nuestra asociación tiene un colectivo de más de 3600 personas, es si, a título particular, alguna de estas personas que tienen una gran capacidad y competencia técnica están colaborando con alguna Administración. Desde luego, en Sespas no hemos hecho ningún informe para el ministerio ni estamos colaborando con él. Estamos en un grupo de trabajo con la Organización Médica Colegial porque se trata de aportar conocimiento multidisciplinar, cada uno desde nuestra rama de conocimiento, y eso es lo que pretendemos hacer: aprovechar las capacidades que tenemos entre todos, debatirlo en común a través de videoconferencias y con gran sacrificio de nuestro tiempo personal que dedicamos a la causa pública.

A partir de ahí, intentaré dar respuesta a todas las preguntas, pero, la verdad, han sido tantas que discúlpenme si no contesto a alguna. Todas las que me han formulado directamente de carácter técnico, sobre el papel de las vacunas y las vacunas no preventivas, me parecen aportaciones muy interesantes, pero es que yo soy jurista, soy profesora de Derecho Administrativo y, entonces, no tengo competencias para darles una respuesta.

Respecto del personal, efectivamente, hay un importante problema de personal porque en la Administración pública tenemos una tasa de temporalidad muy elevada. En algunos sectores excede del veintitantos por ciento. Hay lo que se denomina también interinos de larga duración, que pueden llevar quince, veinte o treinta años trabajando en la Administración. Hay previstos procedimientos de consolidación de empleo público temporal. Además, es un compromiso que firmó el Gobierno de la nación con los sindicatos a raíz de la famosa sentencia de Diego Porras, de las primeras sentencias comunitarias en las que sacaban los colores a España por la tasa de temporalidad que había en nuestras administraciones.

Hay que buscar procedimientos, pero hay que ser respetuosos en todos los procedimientos que se convoquen con los principios de igualdad, mérito y capacidad. ¿El personal de enfermería y el personal de epidemiología es ahora una moda? ¿Hay que consolidar este tipo de personal? Pues, obviamente, no sabemos lo que pasará y no puedo hacer proyección hacia el futuro, pero, si les sirve como referencia, la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017, que se aprobó mediante Real Decreto 1008/2017, ya preveía como uno de los riesgos importantes la necesidad de llevar actuaciones en materia de seguridad, la seguridad frente a los riesgos y pandemias. En la estrategia se establecía el plan que se tiene que seguir en España de cara a prevenir las enfermedades contagiosas. De hecho, esta estrategia, que es muy interesante, explica algunos de los problemas que hemos tenido en España. Dice que, efectivamente, se trata de nuevas amenazas que son muy importantes si tenemos en cuenta que nuestro país recibe más de setenta y cinco millones de turistas al año, que tiene puertos y aeropuertos que se encuentran entre los de mayor tráfico del mundo, un clima que favorece cada vez más la extensión de vectores, una población envejecida y una situación geopolítica polarizada. No está exenta de amenazas y desafíos asociados a enfermedades infecciosas, tanto naturales como intencionadas.

La estrategia pone también de manifiesto la importantísima función que tiene la salud pública, las medidas preventivas. No se trata de establecer una dicotomía entre modelos -obviamente, tiene que existir el modelo asistencial-, pero sí se han detectado algunos excesos del modelo y creo que es justo reconocerlo, y no solo reconocerlo sino también potenciar otro elemento del modelo que está llamado a desempeñar un papel fundamental. Tengan en cuenta que nuestra Constitución, en el artículo 43, al proclamar el derecho a la protección de la salud, obliga también a los poderes públicos a adoptar medidas preventivas y medidas de educación sanitaria. Y, como yo creo que ha quedado claro en la exposición, no se habla de dicotomía de modelo, sino de la necesidad de hacer un cambio cultural para apoyar también esta otra faceta que no es exclusivamente la asistencial, porque se puede ahorrar muchísimo dinero y se puede contribuir a hacer el sistema mucho más sostenible. Pensemos, por ejemplo, en lo que ahorran las vacunas al sistema, que evitan que las personas caigan malas; pensemos en llevar a cabo políticas de salud pública en materia de alimentación para evitar el problema de la obesidad, que supone más de 2000 millones de euros al año. ¿No sería interesante realizar políticas de educación para cambiar y modificar los hábitos de alimentación de los ciudadanos? ¿No ahorraría así el sistema?

En cuanto a las necesidades de personal que comentaba, en este caso me gustaría remitirme nuevamente a la Estrategia de Seguridad Nacional, que voy a leer porque lo dice mucho mejor de lo que podría decirlo yo. Dice la estrategia que hay que reducir la vulnerabilidad de la población a los riesgos infecciosos cuando es factible, por ejemplo, mediante vacunación. Ante los riesgos sanitarios nuevos, ante las nuevas amenazas que suponen las enfermedades emergentes, hay que reducir la probabilidad de introducción de riesgos infecciosos, por ejemplo mediante el control de inspección de las mercancías en frontera. Por eso es tan necesaria también la sanidad exterior. Y hay que reducir también la probabilidad de transmisión interna de enfermedades, por ejemplo mediante buenos programas de promoción y prevención de la salud o buenos sistemas de saneamiento. Es fundamental minimizar los riesgos y su posible impacto sobre la población. Pues bien, en este documento, cuando se analizan las estrategias, las medidas que tendrá que adoptar el Gobierno español, se habla de la necesidad de realizar ya adaptaciones en los sistemas asistenciales para tener una adecuada capacidad de respuesta y se habla necesariamente de la obligación de ampliar y mantener los sistemas de vigilancia. Tenga en cuenta que no se habla de mantener y ampliar, sino de ampliar los sistemas de vigilancia y después mantenerlos.

En cuanto a la creación de una reserva de personal, de jubilados, es una de las medidas de reforzamiento del sistema que se adoptó a raíz de las órdenes que desarrollaban las medidas establecidas en el real decreto-ley. Llegado el momento, cuando hay un punto máximo de tensión del sistema y están en juego los recursos asistenciales y, por tanto, la capacidad de salvar a las personas, hay que acudir a cualquier remedio, ya sea la contratación de jubilados, de los MIR, adoptando medidas de reingreso al servicio activo de profesionales que están en excedencia, o cualquier tipo de medidas que permita salvar vidas.

En cuanto a la regulación de los lobbies, creo que aquí nos queda un amplio recorrido por hacer, especialmente en sanidad. La regulación que contemplaba la Ley General de Salud Pública era bastante modesta, porque se limitaba a establecer el principio de igualdad y el principio de publicidad para conseguir la imparcialidad, y evitar los sesgos y la captura de intereses cuando se toman decisiones de salud pública. Creo que, además de desarrollarlo, deberíamos plantearnos la posibilidad de ir más allá y establecer un sistema mucho más completo, como, por ejemplo, el que tiene Cataluña, donde hay una regulación de las llamadas actuaciones de participación activa. La participación de los grupos de interés, de los que actúan como lobbies es legítima porque contribuye a aportar conocimiento a la Administración, lo que pasa es que para eso están los procedimientos administrativos. La Administración tiene que recabar toda la información posible y luego ponderarla con el interés general, en este caso con la salud pública. Entonces, decía que la regulación de los lobbies parece que sería una posibilidad de reformar el sistema para hacerlo más transparente y dar más confianza. Porque ya digo que, en principio, no hay que tener recelos y este tipo de participación, siempre que se haga de manera íntegra, transparente y sometiéndose a reglas previamente fijadas a un código de conducta, creo que es perfectamente legítima.

En cuanto a las preguntas realizadas sobre la atención primaria, creo que hay unanimidad en la necesidad de reforzar el personal de atención primaria, especialmente el de las enfermeras, ya no solo por la función que llamamos ahora de rastreo, que tendrán que hacer siempre en coordinación con los servicios de vigilancia epidemiológica, que son los responsables de transmitir la información y de gestionarla. Aquí hay que avanzar hacia un modelo de integración, no solo de atención primaria sino también de atención comunitaria, y para eso creo que ya se están dando pasos en este sentido. De hecho, me remito a la Estrategia de atención primaria y comunitaria que publicó el Ministerio de Sanidad hace unos meses. Ahora, lo que falta es lo que les decía al principio de mi intervención: hace falta tener capacidad, recursos económicos para desarrollar el modelo y llevarlo a cabo.

Muchas gracias y, como siempre, en Sespas nos ponemos a su disposición por si necesitan que les completemos alguno de estos puntos porque está en nuestra vocación: servicio público.

 

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