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Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

Enrique-Castellon

Enrique Castellón Leal

Vicepresidente del Colegio de Médicos de A Coruña

19 de junio de 2020

Intervención

Muchas gracias, presidenta. Para mí es, como para cualquier ciudadano que se le invita a participar en una comisión de estas características, en un momento como el que está viviendo el país, y aunque modestamente cualquiera que siente que puede hacer una contribución, no está de más estar agradecido por haber sido invitado.

Soy un particular, soy un profesor, soy una persona que ha ocupado cargos en la Administración pública, y creo que esto da, lógicamente, experiencia. Soy funcionario carrera, también me he dedicado, y eso es importante para contextualizar mis opiniones y por qué estoy aquí, creé en un momento determinado, después de pedir una excedencia, un grupo para captar recursos privados y apoyar iniciativas de I+D en España para transformarlas en productos útiles para la práctica médica.
Como ha dicho la presidenta, también tengo una actividad colegial médica desde hace años. Ahora he retomado esta actividad de formación en áreas que me interesan mucho, como es la Ciencia de los Sistemas de Salud, pero también mantengo otra serie de actividades si ánimo de lucro que me interesan muchísimo. Presido una fundación destinada a apoyar ideas en tecnologías médicas que se generan en el entorno de la I+D española. Una organización que se puso en marcha con el lema “Haití”, hace ya unos años. Ese lema ya no está en la organización, pero la fundación sigue activa.
También otras fundaciones, una fundación que creamos en La Coruña, Coruña Biomédica, para la promoción y la divulgación del conocimiento científico. Como ven, esto me interesa mucho, por lo tanto, mis temas, a los que he dedicado toda mi vida profesional, sobre la gestión en política sanitaria, salud pública, gestión de I+D, transferencia tecnológica y el profesionalismo médico.
Ese es un poco el contexto, desde esa base voy a opinar hoy acerca de las cuestiones que se plantean en esta comisión.
Ya distribuyeron una nota que preparé, no voy a leer esa nota, voy a hacer unos comentarios, intentaré ser breve para poder contestar a las preguntas que quieran formularme más adelante.
Quisiera señalar que voy a centrarme, fundamentalmente, en lo que ya estaba mal en el sistema sanitario, que es un poco el objeto de esta comparecencia, y que la pandemia ha puesto en evidencia. Ya estábamos una situación de partida, seguro que muchas personas que han pasado por esta comisión lo han señalado, muy mejorable en el sistema sanitario público y que la pandemia lo que ha hecho es poner en evidencia estas limitaciones.
Sería deseable que la pandemia sirva no solo para poner en evidencia las limitaciones, sino que nos sirva como ventana de oportunidad para superarlas. Creo que es una oportunidad que no podemos dejar pasar. No se tratará solamente de que estemos mejor preparados para otra nueva epidemia, que la habrá con toda seguridad, sino que el propio sistema sanitario esté mejor dotado para responder mejor a las necesidades de la población y para proteger mejor la salud de nuestros conciudadanos.
En este sentido, voy a hacer una serie de consideraciones, las conclusiones, que además está el documento que ya se repartió, van a ir casi insertas en los propios comentarios y consideraciones que voy a hacer.
La primera consideración que quisiera hacer es que la pandemia nos ha cogido desprevenidos y confiados. Un colega compañero médico ejerciente me comentaba hace unos días que ya en el 2003, con el brote de SARS-1, que no nos llegó a nosotros, hubo una cierta preocupación que luego se disipó cuando el brote se autolimitó, más o menos, en un entorno geográfico no muy grande. En los últimos 16 años no ha habido ni un solo caso más de SARS-1.
Luego vino el MERS, la epidemia de 2009, no paso tampoco gran cosa. Se expandió un poquito fuera de Oriente Medio al sudeste asiático y algo a Canadá, pero también se autolimitó de alguna manera. Creo que esto ha generado una cierta confianza, un olvido, una relajación que es bastante natural, pero que yo creo, y esta sería una primera conclusión, no excesivamente formada, pero yo creo que importante, que lo que tenemos que hacer ahora en este momento caliente, es prevenirnos contra el olvido. Es decir, tomar decisiones que estén blindadas al olvido natural que va a suceder en el momento en que esta pandemia vuelva a una situación normal.
El riesgo de olvido es muy alto. Hoy estaba leyendo un artículo en el periódico de una escritora española, no es nada científico, que me ha interesado por ver un poco lo que la sociedad opina sobre esta cuestión, y llama a esta situación “La amnesia de los afortunados”. Vivimos en una cierta burbuja, no suelen pasar grandes cosas, hemos sido testigos de brotes epidémicos en todo el mundo, hay brotes epidémicos constantemente, pero en general no nos llegan, eso nos permite relajarnos, vivir en una cierta situación de amnesia que, cuando llega, nos encuentra desprevenidos.
En 2014, con la epidemia de Ébola pasaron cosas interesantes, una tuvo más consistencia, en Estados Unidos que creó BARDA, una organización para movilizar recursos muy rápidamente ante una situación de emergencia como esta. Había otros riesgos que también se podían prevenir como el bioterrorismo, por ejemplo, y otro tipo de amenazas serias, y se montó esta organización para movilizar recursos y responder con rapidez. Ellos establecieron un concepto, una plataforma en el caso de las vacunas, para poder responder con rapidez y crear medicación, vacunas, frente a situaciones epidémicas como la que nos ha ocurrido en estos momentos.
Precisamente ahora mismo, cuando ustedes escuchan las iniciativas que están teniendo lugar para producir vacunas en algún lugar del mundo, especialmente Estados Unidos y Reino Unido van a mucha velocidad porque han hallado recursos muy rápidamente por una organización que existía previamente.
Sin embargo, esto no son todo luces. Estados Unidos bajó mucho la guardia en la financiación del ECDC, lo que ha tenido consecuencias negativas para ese país.
Aquí en Europa, una conversación que el otro día presencié de un excomisario de I+D de la Unión Europea, cuando la epidemia de Ébola en 2014, CEPI, Coalición para las Innovaciones en Preparación para las Epidemias, manifestó la necesidad de disponer aproximadamente de unos 1 000 millones de euros anuales para mantener permanentemente preparada a Europa frente a una amenaza que podría surgir en cualquier momento.
Esta financiación nunca tuvo lugar, precisamente por lo que hacía antes, porque el olvido lleva a la relajación. Si hubiésemos tenido una organización en esta situación de preparación permanente, quizá hubiésemos sido capaces de responder con más rapidez porque, al final, y luego lo comentaré también en relación con otras cuestiones, el problema de las epidemias no es tanto responder a las mismas, sino responder con rapidez. La rapidez es el elemento fundamental.
He escuchado a la señora Alfonsel de FENIN las respuestas que ha habido y que se han producido, pero tan importante como que se produzcan respuestas, es que se produzcan con rapidez. Eso es en donde hemos fallado y donde no podemos fallar en el futuro.
La siguiente consideración que voy a hacer está ya más centrada en la sanidad. Somos muchos los que llevamos años diciendo que la sanidad está un poco desajustada de esas necesidades reales y de las circunstancias cambiantes.
¿Qué circunstancias cambiantes son estas? La demografía, es evidente; el medio ambiente, también es evidente; la globalización, con todas sus implicaciones; inmigración, movimientos de población; la cantidad de datos de que disponemos ahora, la información masiva. Tenemos una herramienta que ha avanzado muy rápido y no la estamos utilizando debidamente y, por supuesto, la aceleración del conocimiento tecnológico. Singularmente, todo lo que tiene que ver con la genómica y todo lo que tiene que ver con la identificación profunda de las bases moleculares de las enfermedades.
A pesar de todos estos cambios de entorno, la sanidad, me van a permitir y me van a disculpar que generalice, porque da lugar para entrar en detalles, en general, la sanidad sigue con las luces cortas. Sigue un poco refugiada en una mentalidad de gasto, cuando yo creo que todo el mundo sabe que la sanidad es asistencia + formación + investigación. Estas tres cuestiones son inversiones, es una cuestión importante, es un matiz importante, ver la sanidad como un gasto, ver la sanidad como una inversión.
Si la vemos como una inversión nos olvidaremos un poco de manejarnos con el criterio fundamental que subyace en muchísimas decisiones sanitarias, el impacto presupuestario inmediato. Por tanto, tenemos que trascender y ver la sanidad como lo que realmente es, una inversión importante para cualquier país.
Dicho esto, añadimos otra serie de deficiencias que ya son muy conocidas y vienen ya arrastradas desde hace muchísimos años: hospitalocentrismo; abandono o manejo poco adecuado de la atención primaria; seguimos sin manejar correctamente la patología crónica, que es la más importante en estos momentos; no manejamos correctamente el potencial de los sistemas de información; tenemos problemas de interoperabilidad.
Simplemente como síntoma, después de décadas, sigue en España sin haber una tarjeta sanitaria manejable de forma uniforme. Esto es un síntoma, no es una enfermedad en sí, es un síntoma del problema general que tenemos.
Llega la epidemia, llevar la pandemia, y arrolla a las instituciones, arrolla a los dispositivos asistenciales, porque no se puede equilibrar bien la carga sobre unos en función de la disponibilidad de otros. No hay una coordinación buena. Consecuencia de ello, evidentemente, todos los recursos de repente se centran en la pandemia y su impacto, y se abandona todas las demás patologías. Es decir, ahora hay un problema muy serio de patologías que no han sido tratadas, algunas con consecuencias irreversibles, y otras van a generar listas de espera de los próximos días, semanas, meses.
Por lo tanto, el sistema ha demostrado que las costuras han saltado cuando la situación se ha hecho seria. Si se hubiesen producido algunas reformas necesarias anteriormente, no digo que habríamos salido absolutamente indemnes de una situación tan excepcional como la que estamos viviendo, pero, probablemente, habría que minimizar de alguna forma el impacto que hemos sufrido con toda su fuerza.
Frente a estas cuestiones, como ya ha dicho, se han comentado muchas veces estos problemas, la cuestión no es el qué, sino el por qué y el cómo. ¿Por qué no se han hecho reformas? Habría que analizar por qué no se han hecho las reformas necesarias en el sistema de salud, precisamente para hacerlas, y cómo habría que hacerlas.
Por lo tanto, no nos centremos tanto en el qué, y seguramente el diagnóstico ya se ha hecho hasta la saciedad, seguramente muchas personas que han pasado antes que yo por esta comisión, habrán señalado muchísimas situaciones que deberían ser abordadas y reformadas.
La tercera consideración tiene que ver con la aportación de la sociedad en un momento como este. Creo que lo que ha generado, y de esto yo puedo hablar en primera persona porque también lo he vivido, es una enorme movilización de la sociedad. Ya no voy a hablar de empresas privadas, fundaciones ni particulares, voy a hablar de la sociedad.
La sociedad se ha movilizado o ha querido movilizarse, y al principio no ha encontrado muchos canales para poder ayudar. Según han pasado las semanas se han hecho cosas, las empresas han empezado a aportar, ha habido mayor colaboración, el anterior compareciente lo señalaba, pero claro, insisto, el secreto o la clave de todo esto es la rapidez. No puede suceder que haya que esperar semanas en una situación como esta, hasta que digamos que los distintos elementos empiezan a coordinarse, distintas partes, asociaciones, sociedades, empresas, la Administración, empiezan a coordinarse, no pueden pasar semanas, tendría que ser mucho más automático.
¿Por qué no es automático? En parte faltan mecanismos formales para que esto sea mucho más rápido. Mecanismos de toma de decisión para que todo esto sea más rápido, para que la propia Administración más que ser un tapón, reparta juego.
Faltan mecanismos formales, pero también falta una actitud. Aquí yo quiero señalarlo, aunque puede sonar un poco como una crítica poco generosa con algunas personas, pero mi sensación, no es de ahora, es de antes, es de siempre, es que la Administración, a veces juega a achicar espacios, a dejar poco sitio a la sociedad, a querer acaparar, controlar y no permitir que la sociedad pueda tener un juego.
Cuando hablo de sociedad, insisto, no hablo solo de empresas, hablo de personas, particulares, que quieren ayudar sin ningún ánimo de obtener beneficio, simplemente por el beneficio, por el gran beneficio que supone que el país vaya bien. Esta aportación social no se ha utilizado como se debería, y no se ha utilizado en el tempo que habría hecho falta.
La Administración debería tomar nota y, de forma general, en futuro, adoptar enfoques colaborativos más abiertos, dar más juego, permitir que el conjunto de la sociedad aporte. De hecho, las sociedades que se defienden mejor en este tipo de circunstancias son aquellas en las que todo el mundo puede participar, no hay que pedir permiso para participar, puedes participar tan pronto como tu deseo sea el de ayudar.
La siguiente consideración que quiero hacer es sobre la I+D, sobre la ciencia. La ciencia en España, la I+D, está bastante abandonada. Está abandonada por la indiferencia de los Gobiernos, pero también por la diferencia de la propia sociedad. Es una interrelación, en ese sentido, negativa. Es verdad que la sociedad valora mucho a los científicos, aparece en las encuestas, pero la ciencia, la I+D, está infrafinanciada. No solamente los objetivos que nos planteamos hace décadas no se han alcanzado, sino que hemos ido hacia atrás, y no ha habido una respuesta social importante.
Estos días ha salido un Hashtag, que anda circulando, que dice “Sin ciencia no hay futuro”, pero yo creo que esa es la penitencia de la I+D, que está rodeada de panegíricos y de exaltación de su importancia, y luego, no se hace nada o se hace muy poco.
Sin embargo, la ciencia ya no es que genéricamente pueda contribuir a prevenir y tratar amenazas como las que estamos viviendo, es que, y esto es muy importante, la ciencia, la I+D, una sociedad que se basa en el conocimiento, su estructura está mucho más protegida frente a este tipo de amenazas y otras. Se puede defender mucho mejor. Si el impacto es tan brutal como lo está siendo, se puede recuperar mucho más rápido. Una sociedad que depende solamente de los servicios, que está bien, que depende de cuestiones que no tienen mucha consistencia, que lo que se pierde no es recuperable, que tarda en volver a activarse, es mucho más débil y de hecho lo somos. Aparecemos en todos los análisis como de los países que, aparte de haber sido vulnerables, nos va a costar más la recuperación.
Por lo tanto, yo aquí abogaría por un planteamiento ambicioso de verdad en la I+D española. La base es muy buena, pero su traslación a la práctica, su traslación industrial deja mucho que desear, está muy limitada.
Como digo, no es solamente cuestión de las que ya no hacemos del todo bien, como es ejecutar los presupuestos, estamos un poco a la cola de la ejecución de fondos estructurales, sino en realmente atraer más capacidad, atraer más inversión, aprender de los países que han sabido captar inversión privada. Se habla muchas veces de que España tiene, precisamente, un déficit de inversión privada, un déficit que llama mucho la atención comparado con los países de nuestro entorno. Nadie se ha preguntado por qué no hay inversión privada en la I+D española. Algo habrá que hacer, que no se hace.
E insisto, no hay muchas recetas que inventar porque ya hay mucha gente y muchos países que ya están avanzando en esta materia.
Quinta consideración, la definiría como que la prevención nunca cotizó al alza. Nosotros, en salud pública, gastamos el 1 % del presupuesto de la sanidad. Una cantidad ínfima. Parte de esta cantidad va destinada a comprar vacunas. La cantidad que destinamos a organización en salud pública es muy pequeña. Yo creo, en este sentido, que convendría que reordenásemos las prioridades.
Tenemos un Sistema Nacional de Salud que en realidad es un sistema nacional de enfermedad, porque la mayor parte de los recursos van destinados a tratar enfermedades, no a promover la salud.
En el documento que les he repartido comentaba que los objetivos del Sistemas Nacional de Salud, evidentemente, algunos son obvios, que son la universalidad y la flexibilidad, pero hay otros que no se cumplen que es la promoción de salud y la prevención de la enfermedad. Ahí tenemos mucho trabajo por hacer. Desde luego, con este presupuesto, poca capacidad tendremos de hacerlo.
No podemos quejarnos de la dificultad de sostener el sistema, de que sea solvente si no estamos abordando realmente el origen del problema.
COVID es un problema, es una enfermedad, una pandemia que nos ha caído encima, pero no ha caído por casualidad. En 2003, SARS, uno, 2005, gripe A, 2009, gripe porcina, 2011, MERS, 2014, ébola que ya nos tocó un poquito de pasada. Esto es una serie. Aquí solo falta poner cuál va a ser el siguiente, en 2022, 2023, pero seguro.
¿Qué hacemos? Seguimos sin poner en marcha mecanismos Seguimos olvidándonos rápidamente del anterior.
Yo soy de los que piensan, creo que ha habido más gente que lo ha planteado, que tenemos que generar una potente agencia de salud pública en España. Una agencia de salud pública que ponga en marcha sistemas eficaces de vigilancia y control, capacidad de detección temprana de situaciones como esta, planes de preparación y respuesta a eventos que, siendo infrecuentes, no lo son tanto. Sobre todo, esto es muy importante, que genere certidumbres. Al final es parte del problema que tenemos; falta de certidumbres, de certezas y sobra miedo. Están conectados. Hay miedo porque no se saben las cosas.
Yo no sé ustedes, pero yo escucho también todos los días un montón de barbaridades sanitarias, epidemiológicas. Alguien tendría que contribuir a difundir información y a prevenir la desinformación. Esto tiene que ser una estructura potente, sólida, independiente. Creo que esto sería una de las urgencias absolutas a poner en marcha.
La siguiente consideración tiene que ver también con esta. La sostenibilidad y la solvencia dependen en parte de la prevención, pero también depende de reordenar la oferta de servicios compatible con el avance de la tecnología. Esto exige mucha evaluación.
He escuchado al anterior ponente hablar de la agencia de evaluación. Hace falta crear una agencia potente de evaluación. Se necesita que, con datos y evidencias, se evalúen políticas, se evalúen las prácticas actuales, que muchas se han quedado obsoletas, se evalúen las nuevas tecnologías.
Ahora se evalúa muy poco de tecnologías, pero curiosamente, cuando se evalúa en tecnologías, se evalúan las nuevas como si las que ya están en marcha fuesen perfectas. Creo que hay mucho espacio que hacer para meter cosas nuevas.
Hay que reforzar la capacidad de evaluación del sistema. Hay que hacerlo con una visión amplia. No, como he dicho antes, con las luces cortas del impacto presupuestario. Hay que hacerlo con una visión amplia que tenga en cuenta todos los costes y todos los beneficios. No los beneficios a cortísimo plazo, sino los beneficios a corto, medio y largo plazo. Si no contabilizamos esto, probablemente estemos tomando decisiones erróneas. Esta es una de las razones, entre otras cosas, por las cuales la prevención tiene tan poco valor, porque evidentemente, los análisis, los costes son ahora y los beneficios se alargan en el tiempo o lo mejor no se ven hasta mucho más tiempo adelante.
Este último comentario que quiero hacer es el tema sociosanitario, muy importante. Voy a hacer un comentario breve, pero resta importancia al tema.
Creo que hay una desconexión importante en todo el continuo asistencial, atención primaria, atención en los hospitales, atención sociosanitaria. Este continuo hay que, iba a decir recuperarlo, pero es que nunca ha existido. Hay que hacerlo vigente.
También aquí, igual que en la medicina que se está haciendo personalizada, aquí también hay que individualizar las necesidades de las personas. No se trata de hacer una ley que reparta unos recursos que ahora mismo no hay a las personas para que luego se busquen la vida. Aquí se trataría de identificar necesidades concretas y tratar de responder a esas necesidades de la manera más eficaz posible, siempre intentando mantener a las personas mayores en su entorno.
Es un error sacarlas de su entorno si no es imprescindible. Por tanto, lo que hay que hacer es identificar necesidades y suministrar servicios a las personas para que no tengan que ser institucionalizadas.
Voy a acabar con la última consideración, que es importante. Lo último que estoy haciendo es sobre el impacto emocional sobre mis compañeros y compañeras médicos. También otras profesiones sanitarias, pero yo, puesto que estoy en un colegio médico, hablaré sobre el tremendo impacto que ha sufrido la profesión.
Aquí llueve sobre mojado. Los médicos no es que estuviesen viviendo en una situación magnífica y la pandemia les ha impactado, por otra parte, era inevitable. No, es que ya la profesión vive en gran medida, estas personas que han estado atendiendo a los pacientes, en situación de precariedad laboral, muchas veces atados por burocracias que les obliga a atender otras cosas que no son los pacientes, con escasa autonomía, sometidos a muchísima presión asistencial, sin los días adecuados, antes de la pandemia ya. No entro a hablar de los problemas de los medios de (Palabras que no se entienden) con la pandemia, sin recursos suficientes.
Yo creo que esta es una situación que, si hubiese estado resuelta, probablemente las dificultades que han vivido los profesionales sanitarios y que han vivido los pacientes, precisamente porque las vivían los profesionales sanitarios, habrían sido menores.
Con esto yo creo que ya voy acabando. Solamente una última reflexión.
Estas ideas que les he transmitido no son nuevas. Las ideas seguramente las habrán escuchado en esta comisión muchas veces, pero lo importante no son las ideas sino hacer que cambien las cosas. Esto es lo fundamental. Algo falla para que las cosas no cambien.
Yo creo que lo que falla son los incentivos. Aquí pasa como en lo de la prevención. No hay muchos incentivos para cambiar, porque el coste de modificar el estado de cosas es alto y los resultados se ven en el futuro.
La pregunta que yo me hago, que les hago a ustedes y ustedes representan es si la pandemia cambiará de sentido estos incentivos. Con esto vuelvo al principio. Lo que tenemos que hacer es prevenir el olvido. Es decir, que ahora que estamos en una situación en la que tenemos muy presente lo que está pasando, que comprometamos los cambios, que son necesarios. Si lo dejamos para después, volveremos a olvidar y volveremos al punto de partida.
Este artículo al que hacía referencia de una escritora española que leía esta mañana en el periódico se titula Memoria de la fragilidad, y acaba diciendo, acabaré yo también con esto, que hay que cuidar la fragilidad. Nosotros somos frágiles, las personas, el país y no volver a descuidar los cuidados que teníamos que tener presentes.
Nada más y muchas gracias.

Preguntas de los grupos parlamentarios

Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
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Vallugera-Balañà,-Pilar--(GR)

Pilar Vallugera Balañà

GP Republicano
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Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
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Steegmann-Olmedillas

Juan Luis Steegmann Olmedillas

GP Vox
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Ana Pastor Julián

GP Popular
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Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
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Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, señor Castellón, por las explicaciones dadas, por su intervención. Brevemente, vamos mal de tiempo y solidarizándome con el resto de los compañeros que también le formularán preguntas.
Solo dos cuestiones. Una, en cuanto a esta última reflexión que usted hacía del riesgo del olvido. La pregunta sería ¿cómo mantener la tensión del sistema? Ha habido algún otro ponente también que alertaba de este riesgo de que se pierda, se repliegue el sistema después de haber dado todo lo que ha podido darse en ese contexto de pandemia. ¿Cuáles son esos incentivos en los que se podría trabajar para evitar este riesgo del olvido?
En segundo lugar, no formulo la pregunta con ánimo crítico, sino con ánimo constructivo. Usted se ha referido a que no ha habido rapidez en las respuestas; la falta de rapidez. Quisiera saber, en la toma de decisiones, esa falta de rapidez ¿cómo podría resolverse?, pero insisto, desde una perspectiva de propuestas para no incurrir en el mismo error.
Gracias.

Pilar Vallugera Balañà (GP Republicano)

Gracias por su comparecencia. Efectivamente, llevamos varias horas. Algunos conceptos han ido repitiéndose, de modo que voy a ser extremadamente breve, básicamente atendiendo a su condición de miembro de un colegio de médicos.
Por una parte, antes hemos estado comentando con otro de los comparecientes que seguramente el conocimiento, la experiencia y la profesión de los veterinarios habría podido ser de gran ayuda en todos los temas que tienen que ver con pandemias. Se habló de esto en la comisión, pero, al menos yo, detecté una cierta reticencia por parte de los médicos de colaborar con veterinarios, como un cierto corporativismo de decir: “No, es de humanos. Es nuestra. Ustedes se dedican a veterinarios y a pandemias de animales, pero difícilmente pueden colaborar”. Eso desde la perspectiva de la experiencia, pero también hay una perspectiva que es más técnica, que es de laboratorios, de test, la capacidad que tienen ellos de procesar millones o miles de test en poquísimas horas. Si estos deberían ayudar o no. Es una pregunta. Ni tan solo implica que me parezca bien.
La otra gran pregunta es, sobre esto, nos han planteado también la idoneidad de crear equipos con diferentes tipos de profesionales, equipos pluridisciplinares, que incluyeran para ganar desde la salud pública otros ámbitos de conocimiento. Hablaban, en concreto, de sociólogos, politólogos, antropólogos, y alguien ha dicho también de derecho. ¿Le parecería a usted que sería útil?
Por último, ¿tiene alguna receta para afrontar las listas de espera de todo lo que hemos dejado de hacer en este momento de máxima crisis, más la que hemos generado por no hacer los diagnósticos, ya no los tratamientos, la lista de espera en tratamientos, sino la lista de espera en diagnósticos que también se ha generado?
De nuevo, muchas gracias.

Rosa María Medel Pérez (GP Confederal UP)

Hola, buenas tardes. Ha hablado usted de una pandemia encima de un déficit estructural del sistema que ha puesto de manifiesto que la sanidad no se puede considerar como un gasto, sino como una inversión. Pero aquí estamos hartos de haber oído durante todos estos años que no teníamos capacidad para sostener el Sistema Nacional de Salud, es decir, considerándolo solo como un gasto, mientras se desviaba dinero público a empresas privadas para gestionar ese dinero público dentro de la sanidad, con distintos modelos de financiación que ya conocemos.
La crisis del 2008 la ha pagado la sanidad fundamentalmente y otros servicios públicos, pero la sanidad ahora, como estamos hablando de esto, mientras que la banca seguía ganando mucho dinero. Quiero decir que estamos pagando toda esa situación, además, con unas estrategias malas, según usted plantea. Se dedica dinero al tratamiento, pero no a la prevención, cuando, si miramos a largo plazo, nos saldría muchísimo más rentable prevenir todos los factores de riesgo, no solamente en cuestión de la salud de las personas, sino en cuestión, incluso económica.
Desde luego, me parece fundamental lo que dice usted, de un planteamiento ambicioso para la I más D española, pero este problema ya era previo. Todo esto lo venimos arrastrando muchos años.
Usted plantea crear un servicio potente nacional de salud pública o una agencia de nacional de salud pública, como quiera. En esa puesta en marcha, ¿cuál es el papel de la atención primaria en la vigilancia y prevención, de manera coordinada? No me refiero solo para la pandemia, sino para el futuro. Porque la salud pública no solo tiene que vigilar que no venga una pandemia, sino vigilar la salud, evitar la enfermedad en general.
Me gustaría que me dijera si cree usted que, en cuanto a las residencias, por ejemplo, le parece una buena medida medicalizar las residencias o que deben ser sencillamente hogares y que los que atiendan las residencias sea el área de salud correspondiente, los médicos de primaria del área de salud.
Gracias.

Juan Luis Steegmann Olmedillas (GP Vox)

Muchísimas gracias, doctor Castellón. Como yo no soy famoso en estos pagos, me voy a presentar. Me llamo Juan Luis Steegmann Olmedillas, recién diputado en Vox y soy médico hematólogo.
Primero, tengo que felicitarle porque usted creó, si no me equivoco, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Eso es un hito. Quiero felicitarle por eso y a los que le nombraron.
Lo segundo es muy sencillo. En estos momentos tenemos dos posibilidades para acabar con la epidemia. Uno inventar un medicamento y otro desarrollar vacunas.
El desarrollo de vacunas, si lo tengo bien entendido, es un proceso muchísimo más difícil, muy largo. En estos momentos estamos en el dilema de esa sábana que es demasiado corta. Me da la impresión de que, como la capacidad de producción de vacunas es limitada, lo que demos a la COVID a lo mejor lo quitamos a la gripe. Creo que la OMS ha detectado dificultades para algunas otras vacunas.
Le pregunto sobre la situación de las vacunas, porque realmente ahora mismo parece que es nuestra esperanza. Creo que, en 2009, a raíz de la epidemia H1N1, se pensó en incentivar la producción nacional, sino me equivoco, eso se acabó, posiblemente porque las cosas que pasan, la sociedad mira a otro lado. Existe el riesgo de que suceda esto así de nuevo.
Me pregunto si eso no sería una opción que tendríamos que reconsiderar. En este sentido, de lo que yo soy conocedor, ayer se lo dije al señor ministro, creo que fue ayer, ya he perdido la cuenta de las veces que he hablado con él, que hay dos investigadores españoles, el doctor Esteban y el doctor Enjuanes que están desarrollando vacunas. Pero claro, para desarrollar una vacuna se necesita hacer ensayos clínicos. Para hacer ensayos clínicos se necesita una gran financiación.
Le he hecho varias preguntas y termino con una. ¿Cree usted que el Gobierno está en estos momentos apoyando suficientemente el tema de las vacunas o estás siendo el ingenuo y está pensando que el reparto de vacunas va a ser realmente atendiendo a las necesidades de España? ¿Qué podría hacer el Gobierno para incentivar que estas vacunas que, a mí, particularmente dentro de mi visión de hematólogo me parecen muy interesantes, pero puedo estar equivocado, qué recomendaría usted al Gobierno para que incentivase la realización de estos ensayos clínicos que sin duda nos pondrían en una situación, por lo menos, de esperanza?
Aquí termino, señora presidenta. Muchas gracias de nuevo, doctor Castellón.

Ana Pastor Julián (GP Popular)

Muchas gracias, doctor Castellón, por su intervención y por su documentación. Ha empezado usted hablando de rapidez, de que efectivamente cuando estamos ante un problema de salud pública como el que hemos tenido, un virus que se ha caracterizado fundamentalmente porque tiene una capacidad de contagiosidad muy extrema, hay que actuar con rapidez porque si no lo que hemos hecho, a mi juicio, creo que usted coincide, es que hemos tenido un gravísimo problema de salud pública y de vigilancia epidemiológica. Con ello hemos colapsado el sistema sanitario. Por eso hoy estamos aquí.
Le voy a hacer una confidencia, doctor Castellón. Usted es un funcionario del Estado del Ministerio de Sanidad. Lo de prevenir el olvido que usted nos ha contado, no he leído el artículo, pero me lo voy a leer cuando terminemos este espeto hoy, porque seguro que me viene bien. Le voy a decir, el Parlamento donde estamos tiene todo mi respeto. Yo he tenido además el honor de presidirlo. Estoy segura de que cuando pase la pandemia, que espero que sea pronto, espero que también lleguemos a acuerdos que, le voy a preguntar por eso; si le parece que sería necesario un pacto y, si usted fuera político, que no lo es, y estuviera en nuestro lugar, qué cosas priorizaría en un pacto; decir: “Entendeos en cuatro o cinco cosas, por lo menos”.
Estoy segura de que, dentro de unos meses, si esto pasa, no se vuelve a hablar de sanidad en el Parlamento, porque es como una especie de la hermana pobre, la María. Por lo tanto, hasta cuando eligen los diputados a qué comisión van, como que lo de sanidad es como la hermana pobre. Ya se lo digo. No es porque para mí sea lo máximo. Es lo máximo. Ante todo, ya sabes que soy persona y luego médico, pero me parece que usted ha dado en la clave.
Prevenir el olvido ya no solo para que no volvamos a tener otra pandemia, es prevenir al olvido. Que a la gente no le importa la sanidad, pero solo Santa Bárbara cuando llueve.
Usted tiene dos cosas que me interesa que profundice. La señora Rosa Medel, no sé si pongo bien el acento, ha intervenido en varias sesiones en un tema que a mí me importa también mucho. Usted, en su documento, que he leído, habla de medir el valor de lo que se crean. A mí, esto me preocupa muchísimo. Creo que hay que medir las cosas porque si no estamos hablando de más recursos, que yo estoy de acuerdo para el sistema sanitario. Hay que ser eficiente. Lo que tú incorporas, lo nuevo, la innovación, la tecnología, eso hay que medir el valor que creas. Es decir, cambiar un trans de sitio en un fármaco no significa el que ese fármaco tenga que valer el doble, sino que será el valor. O si un fármaco, antes eran tres pastillas y luego es una, eso tiene un valor, pero no estás cambiando el principio activo.
Que nos hable usted, porque sé que de eso ha escrito mucho, conoce mucho. Por lo tanto, ese valor de evaluar.
Luego usted ha hablado del sistema de I más D que está abandonado. Coincido con usted también.
Ha dicho una cosa que me hace mucha gracia, que es genial, que es la exaltación de la importancia, que es como la exaltación de la amistad y ya sabe usted cuándo se hace la exaltación de la amistad. Todo el mundo habla del I más D y se quedan en la frase.
Sé que hay dificultades para generar una economía basada en el conocimiento. Hay fuertes dificultades. El tema de la transferencia tecnológica en biomedicina me gustaría que, aunque sea de forma breve, nos diga o si no nos venga otro día aquí y nos cable de las dificultades en la transferencia tecnológica en biomedicina que están teniendo muchos expertos, muchas personas que, como usted, se han dedicado a esto y han terminado prácticamente desesperadas. Que cuando ustedes incluso les piden apoyo les dicen: “Bueno, cuando lo tengan ustedes terminado, ya viene y me lo cuenta”. ¿Cómo se va a investigar si no hay apoyo a que se investigue? La gente que dice: “No, cuando usted tenga algo concreto que me cure una cosa”. Eso es imposible.
Otra cosa que también me ha gustado, porque creo que estas cosas, que tienen mucho que ver con profundizar en los principios y en la ética, nos pueden ayudar también mucho a los diputados, que es el problema por el que ha sido difícil ayudar, al menos cuando más falta hacía. Que ha habido y sigue habiendo una cierta resistencia hacia iniciativas sociales de la sociedad, porque se las que etiqueta, en muchos casos, de privadas, que no lo son, a mi juicio, porque lo que buscan es el interés general. Parecería que se contrapone siempre. Cuando hay una iniciativa de particulares parece que se contrapone a la iniciativa del interés general y que es un factor limitante.
Yo he visto en el mundo iniciativas absolutamente altruistas que han generado conocimiento, valor, aportación a la ciencia y cada vez que se habla de alguna iniciativa de la sociedad civil, usted lo ha dicho, no lo estoy diciendo yo, pero yo coincido. Si usted tuviera que poner una línea en el documento que tenemos que entregar el miércoles, nos ha pedido la presidenta antes de las 12 de la mañana, a ver si es a la una o las dos, que nos dé más tiempo, pudiéramos introducir una línea suya, ¿qué línea nos diría usted que pusiéramos?
Muchísimas gracias por su tiempo y por su dedicación a lo público que ha sido, desde luego, siempre encomiable, y por la Agencia del Medicamento, que efectivamente ha sido un paso.
Yo solamente un comentario con el permiso a la presidenta. Yo, del doctor Castellón, he aprendido siempre una cosa: los principios éticos que uno nunca ha de perder. Y dos, el que siempre se anticipa a cosas que habría que poner en marcha. Es decir, hay que anticiparse. Tener una visión global y anticiparse. Por eso hoy está usted aquí, por si nos puede anticipar algo de lo que nos va a pasar en el futuro.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Muchas gracias, presidenta.
Doctor Enrique Castellón, bienvenido en nombre del Grupo Parlamentario Socialista, aquí al Congreso de los Diputados, a este grupo de trabajo de Sanidad y Salud Pública que está enmarcado en esta comisión tan importante de Reconstrucción Económica y Social de España.
La verdad es que tengo que reconocer que coincido con la diputada, la señora Pastor en que es verdad que hablamos mucho de sanidad. Eso es muy bueno. Quizás no fuera por esta pandemia no se estaría hablando de sanidad.
Yo le quería hacer dos tipos de preguntas Las primeras que le voy a hacer quizás parezcan muy básicas, pero me interesa muchísimo conocer su opinión en este aspecto. Ya sé que ha ido tocando varios de los temas que le voy a decir. Me gustaría que profundizarse un poco o que nos diera alguna clave importante que usted considere que debemos conocer todos los que estamos aquí. Por ejemplo, ¿cómo asegurar una financiación suficiente y equitativa para la sanidad? ¿Qué medidas o qué medida? Algo que nos pudiera proponer que a usted le parezca más prioritario que algunas otras.
También en relación con la atención primaria, ¿cómo cree usted que debe reforzarse? ¿Nos puede sugerir alguna o algunas medidas?
En relación con la equidad en la sanidad pública, ¿cómo considera que debe asegurarse esta equidad? ¿Nos puede sugerir o profundizar en alguna medida o decisión?
En su ámbito de actuación, trabajo y conocimiento, creo que también coincido con la doctora Pastor en esto, alguna prioridad que usted nos pueda proponer aquí; una, dos, tres, cuatro, las que considere.
Con relación al paciente, me interesaría también conocer su opinión sobre cómo debe ser el papel de los pacientes en el Sistema Nacional de Salud.
Después hay otro tipo de preguntas que no pudo evitar no hacerle, ya que usted pertenece a un colegio profesional y yo he sido presidenta de un colegio profesional sanitario. Para acompañar con eficacia todas estas propuestas que nos ha trasladado aquí, este documento que yo quiero agradecer y el conjunto de consideraciones desde las lecciones, creo que, aprendidas, en algún caso, por la circunstancia de la COVID, me gustaría hacerle una reflexión, y decirle que yo valoro como nadie, o como quien más, el papel de las organizaciones colegiales. ¿Cómo ve usted la evolución que deben tener las organizaciones colegiales, en su caso médicas, para ser organismos acordes a los nuevos tiempos? ¿Cómo considera que los poderes públicos podrían ayudar en esta evolución?
También me gustaría preguntarle ¿cómo debe ser el papel que los colegios de médicos, en asuntos que hay que afrontar, que estamos afrontando, que han surgido aquí, además, esos temas en esta comisión, como la planificación del curso escolar, la vuelta a la normalidad, por ejemplo, en el sector del turismo, ¿qué papel cree usted que deberían o que no? No lo sé. Que nos ilustrase con sus respuestas.
Luego, para terminar, habló usted de certidumbres, de certezas. Es verdad que esta pandemia genera mucha incertidumbre.
A mí me gusta mucho la física, la mecánica cuántica. Hay un principio, el principio de certidumbre de Heisenberg, que dice que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición de un objeto y su movimiento lineal. Pero yo creo que de esta incertidumbre se puede salir con ciencia. Es de la única manera que creo que se puede salir. También con un pacto que aquí estamos trabajando con esperanza, fuerza y con unión. Todo esto nos dará una certeza que estamos deseando todos para el fin de este grupo de trabajo que pertenece a esta Comisión de Reconstrucción Económica y Social de nuestro país.
Muchas gracias.

Respuestas

Muchas gracias, señorías. Me han hecho tantas preguntas. Algunas son muy difíciles. Yo creo que me van a perdonar de ante mano que conteste más rápido y probablemente con menos detalle de lo que merecerían las preguntas, porque si no, no acabamos, sobre todo, ustedes que ya tienen bastante tralla.

La pregunta del riesgo que, efectivamente, el olvido y el riesgo del olvido, cómo ante la tensión, que me hace la diputada del PNV, y los incentivos, yo creo que lo que habría que hacer es simplemente. El olvido es un fenómeno inevitable. No podemos combatirlo. Las personas nos olvidamos de las cosas. Es más, creo que los expertos dicen que es preferible.
Yo creo que lo que hay que hacer es ahora tomar algunas medidas, blindarlas contra la evanescencia del paso del tiempo.
Si sabemos que nos vamos a despistar de este asunto en un año vista, tomemos medidas, sabiendo que va a haber más epidemias, garanticemos y blindemos su permanencia. No la dejemos al albur de que ahora sí, ahora no. Ahora creo que lo que lo tenemos presente, porque como lo vamos a olvidar seguro, la medida quedará, porque ya la hemos blindado.
Creo que ese es el antídoto.
El tema de la rapidez tiene que ver con la preparación. Por eso he insistido mucho en que tiene que haber algún instrumento que nos prepare, asumiendo que van a venir más amenazas reales. No sabemos cuáles de ellas. Hay muchas, pero serán reales algunas de ellas, en algún momento. Más bien pronto que tarde. Sí estamos preparados, la respuesta es más rápida, evidentemente. Si no estamos preparados, hasta que lo preparamos, es tiempo que perdemos.
La representante republicana. Yo, absolutamente contrario a las fronteras disciplinares. Nos hemos organizado de una manera determinada, a veces por conveniencia de las propias profesiones, pero la realidad no entiende de fronteras entre las profesiones. Absolutamente de acuerdo en que hay que romper fronteras. Las profesiones tienen que trabajar juntas en proyectos.
Con respecto a los compañeros veterinarios, totalmente de acuerdo. decir (Palabras que no se entienden) de España tenemos muy poca capacidad para fabricar vacunas humanas, pero tienes mucha capacidad para fabricar vacunas veterinarias. Habrá que ver cómo. No quiere decir que dejen de hacer una cosa para hacer otra, porque eso no es posible, pero hay mucho conocimiento y serviría de mucha ayuda.
Por supuesto, cuando yo hablo de multidisciplinariedad, no me refiero solamente a profesiones que se parecen un poco, que han estudiado fisiología, anatomía o química. Me refiero también a todos los conocimientos perfectamente en equipos en los que, dependiendo del tema, obviamente, intervengan médicos, biólogos, veterinarios, sociólogos, politólogos, juristas.
Creo que tenemos que romper las fronteras profesionales para responder específicamente a cada necesidad en cada momento.
No tengo, ojalá tuviste la receta para las listas de espera que van a venir. Yo creo que hasta puedo hacer una cuestión. Hemos comentado antes que no hemos utilizado como se podrían haber utilizado las nuevas tecnologías para la gestión de la enfermedad.
Voy a poner solo un ejemplo, podía haber muchos. La telemedicina. No es la panacea universal, pero se puede trabajar mucho, filtrar mucho, evitar muchas visitas, intentar mantener, por ejemplo, a los pacientes todo lo que se pueda, a las personas lejos de los hospitales, en domicilios, forzar la actividad domiciliaria para que los médicos no tengan que venir a hacer consultas que muchas veces son innecesarias y que cargan las listas de espera. Priorizar este tipo de cuestiones.
A la representante de Unidos Podemos, no hay una cifra mágica con el tema de la inversión en Sanidad. No hay. Al final es lo que decide el Parlamento cuando aprueba los presupuestos.
Lo que sí que creo es lo que sí que está en manos del entorno sanitario. Es decir, utilizar lo mejor posible esos recursos, de la manera más eficaz posible, evitando dilapidar, evitando el derroche.
Por supuesto, a nadie se le escapa que, si hay más recursos aquí, hay menos allí.
La discusión de recursos en el conjunto de los presupuestos para el bienestar es una decisión política.
Yo siempre he dicho, pertenezco al mundo sanitario, pero nunca he ocultado, porque sería inocultable, que la salud de las personas depende de cosas que no son sanitarias. Y muchas.
Creo que hay que trabajar también esos aspectos, en vez de decir: “No, todo el dinero para acá”.
Es lo que estaba intentando decir. Cuidado porque la sanidad responde a un fallo, mientras que lo ideal es que el fallo no sea la sanidad. Lo ideal es que no lleguemos a este punto y que cuando lleguemos que tengamos recursos para abordarlo.
La agencia de salud pública y atención primaria. Vuelvo al tema de que no haya fronteras. Es inevitable que organices cosas, pero también es cierto que no puede uno compartimentar la salud pública solo en una agencia. Hay muchos aspectos en la salud públicas que están íntimamente relacionados con la atención y, además, atención personalizada, que es la que se lleva desde atención primaria.
Así como hay actividades de prevención que no puedes cargar a los médicos de atención primaria con ellas; son más bien prevención primaria o determinantes de la salud o preparación frente amenazas como esta, hay otros aspectos de la prevención que sí caen dentro de la atención primaria y forman parte de la actividad de formación primaria. Pero yo creo que, si el sistema funcionase, digamos, con más autonomía y los profesionales tuviesen más capacidad para organizarse, como se ha visto al final de esta pandemia, seguro que se organizan correctamente y cada uno sabe qué cosas puede ser mejor y que conviene que haga.
En todo caso, cualquier cosa que está en la salud pública tiene que estar muy relacionada con el sistema. He hablado de la falta de continuidad. Es que el sistema está fragmentado de siglos. Yo creo que uno de los retos fundamentales, quizá respondo a la pregunta, es coger el sistema tal y como es ahora y ver dónde se puede meter la tijera para romper barreras y hacerlo mucho más fluido.
Esta es la respuesta a esa cuestión.
Respecto a la asistencia medicalizada, creo que al revés. Yo creo que no deben ser pequeños hospitalitos. En absoluto. Yo más bien creo que tienen que haber unos criterios muy rigurosos de calidad y verificables, porque a veces parece que se ponen criterios cuando se abren instituciones y luego nadie los verifica. Y luego, cuando hay una consecuencia grave se hace usar un expediente.
Creo que es mejor dotar de algunos recursos para hacer esa monitorización permanente y evitar que pasen estas cosas.
Por supuesto los cuidados médicos ordinarios sí creo que tienen que estar en las (Palabras que no se entienden), como cualquier otro ciudadano igual que si estuvieses en tu casa, dependiendo de la atención primaria.
La pregunta del representante de Vox, efectivamente, ha puesto el dedo en una llaga importante que es el tema de las vacunas. Yo estudié hace poco un artículo en el que se especificaba, lo leí, evidentemente, que en el mundo se producen ahora mismo cinco billones, con B, 5 000 millones de dosis de vacunas. De las cuales 1 500 millones es gripe. Esa es la capacidad que hay. No hay mucha más capacidad, salvo que se construya nueva capacidad.
Creo que para hacer vacunas de una cosa tendrán que dejar de hacer de otra. Hay un dilema importante ahí.
La única solución a ese dilema es construir más capacidad de producir vacunas. Que también es un tema problemático, porque hay capacidad que en algunos casos va a ser necesaria, pero en otros va a ser ociosa. Habría que ver todo esto y hacer un buen diseño. Para eso, evidentemente están las organizaciones internacionales y otras que quizás contribuyan a planificar.
Es verdad que otros de los problemas del olvido, que no he mencionado antes, es la infrafinanciación de muchas de las agencias importantes, incluida la OMS, que ha tenido que ser no suplantada, sino apoyada por un montón, quizá un poco confuso, de organizaciones que intentan apoyar el tema de las vacunas desde muchos foros: nacionales, educativos, países agrupados.
Creo que quizás cierta ordenación de la gobernanza mundial en temas de salud pública exigiría a lo mejor concentrados esfuerzos y financiar bien las organizaciones multilaterales.
El tema nacional lo que conozco muy bien. Lo conozco personalmente. Recientemente he hablado mucho con ellos, a los doctores Dejuanes y Esteban. Sé de las dificultades que hay para hacer (Palabras que no se entienden) en vacunas aquí en España.
Yo personalmente, a través de algunos mecanismos, he ofrecido ayuda para buscar financiación de terceros para esto. El Gobierno entiendo que está con ello porque es lo que me contestaron en el CSIC.
Yo no podría decir que el Gobierno es ingenuo. Yo creo que el Gobierno tiene que moverse con lo que tiene ahora mismo. Creo que debería plantearse una estrategia de capacidad de desarrollar terapias y vacunas en España, aunque no se llegase a tiempo para esta pandemia, pero habrá nuevas. Lo que no puede ser es que no hagamos nada y volvamos a encontrarnos en situación parecida en la siguiente. Yo creo que debería hacer un esfuerzo el Gobierno, independientemente de que lo que esté haciendo, creo que sí lo está haciendo, evidentemente, para intentar llegar a acuerdos con compañías, o a través de otros países de la Unión Europea está montando un grupo para intentar negociar (Palabras que no se entienden). Eso es lo que hay que hacer ahora porque es lo que hay, pero para el futuro creo que convendría reforzar nuestra capacidad tecnológica en esta materia.
El Grupo Popular, sus preguntas son un poco difíciles. La verdad es que me encantaría poder decir algo muy puntual que pueda incorporarse. Pero le voy a pedir que me dejen unos minutos, unas horas o unos días. Más que nada porque no quisiera decir algo y luego, al salir por esa puerta, arrepentirme y decir: “Esto otro era mejor”. Esto es lo del (Palabras que no se entienden). Cuando sales te acuerdas de lo que podías haber dicho y se te había olvidado.
Voy a pensarlo, pero efectivamente, cojo el reto de qué cosas se podría priorizar y sería lo más importante.
Con respecto al valor creado, yo estoy absolutamente convencido. Creo que es una obligación, por un buen uso de los recursos públicos, garantizar que lo que se hace, se compra, se retribuye, se hace en función del valor, no de la cantidad. No tiene sentido ninguno y más ahora.
Creo que lo que sí que tenemos que hacer es desarrollar mecanismos y fórmulas y tecnologías que permitan con rapidez ver lo que se ofrece, lo que se hace, el valor que se obtiene y todo esto de una forma casi automática. Las tecnologías lo permiten.
La (Palabras que no se entienden) en biomedicina. Como bien sabe la señora Pastor es uno de mis puntos profesionales y también débiles. Creo que el país ha generado mucho conocimiento, que no se traduce en nada al final. En publicaciones. Eso es por dos cosas. Una porque no se ha diseñado bien la financiación del proceso que va desde el conocimiento hasta su aplicación en la práctica médica y porque no se ha traído suficientemente recursos y capital privado para hacerlo. Es imposible. No hay manera de hacerlo en ningún país que sea capaz de transmitir tecnología, lo ha hecho sin que colaboren los recursos públicos y recursos privados. Colaborando. Cada uno tiene su rol, pero tienen que colaborar.
Insisto, aquí no hay nada que inventar porque ya hay otros que lo han inventado. Simplemente tenemos que seguir la huella. Hacerlo lo más parecido a los que les ha ido bien.
Que haya gente que lo haya hecho antes, tiene dos ventajas; que algunos lo han hecho bien y otros lo he hecho mal. Podemos fijarnos en los que lo han hecho bien y aprender de los que han hecho mal.
En el tema de la transferencia tecnológica, hay experiencia en el mundo como para fijarse en lo bueno y en lo malo.
¿Por qué es difícil ayudar? La diputada lo ha explicado perfectamente.
Poco puedo decir yo. Hay una sensación que yo creo que es incorrecta, es una pena, en la Administración, que a veces se piensa que es el que tiene el patrimonio del interés general. Hay mucha (Palabras que no se entienden), personas, empresas en la sociedad que tienen también muy presente el interés general. No es todo egoísmo. Además, aunque sea algo de egoísmo, cualquiera que piense, que tenga dos dedos de frente, sabe que, si al país le va bien, a uno le va bien.
El interés general es patrimonio de todos. Creo que, si se tuviese una actitud más abierta para hacer cosas juntos, nos iría bien a todos. El país, que tiene mucho más potencial del que ahora mismo manifiesta, en parte es porque no está bien conectado entre todas sus partes, sus instituciones públicas, privadas, sociedad en general, Administración, Gobierno. Creo que ahí ganaríamos mucho. De hecho. las sociedades que van mejor, precisamente tienen estos canales perfectamente abiertos.
Finalmente, con el Grupo Socialista, también ha hecho preguntas difíciles. Yo no tengo la respuesta para cuál es la financiación suficiente, pero sí que tengo respuestas para qué hay que hacer para que, con la financiación que sea, hacerla eficaz. Estas se han comentado ya muchas veces.
El mismo reto que me ha presentado la señora Pastor con respecto a una media prioritaria. Deme un poco de tiempo para pensarlo, porque hay muchas. ¿Cuál es prioritaria? Le doy una pensada y les contestaré sin ninguna duda.
La primaria, es evidente. La primaria, que siempre se ha dicho que es importante, si uno ve la discusión de los presupuestos de Sanidad, han ido disminuyendo en término relativos
Es muy sencillo. Invirtamos la tendencia. Empecemos por ir recortando de otras cosas, no porque les recortemos por recortar, sino porque sean menos necesarias. Empecemos a retirar, en vez de hacer nuevos hospitales, a hacer más pequeños los hospitales, más grande de atención domiciliaria, más grande la primaria, programemos esto a lo largo de una década. Vayamos ajustando, dándole más peso a una cosa mientras quitamos peso de la otra progresivamente.
La equidad. Yo creo que la mejor forma de responder a la cuestión de la equidad no es, por decirlo de alguna manera, no es café para todos. Yo creo que es hacer un esfuerzo por identificar las necesidades específicas de cada cual, colectivos y de personas y reordenar los recursos hacia los colectivos, a las personas que tienen más necesidad de esos recursos. La tendencia de mayor confort, que evita más discusiones son los repartos, digamos, igualitarios, que al final no lo son, porque contemplan valer igual situaciones desiguales.
Yo creo que habría que afinar mucho más en necesidades de distintos grupos. El grupo de mayor edad, por ejemplo. Los crónicos. Segmentar, fragmentar un poco, en el sentido positivo de la fragmentación. Fragmentar para ajustar los recursos en función de necesidades.
Pacientes. Creo que, hoy en día, con los medios que existen, con el conocimiento que existe, los pacientes tienen que ser parte del proceso de decisión de sus propios problemas.
Esta es otra de las cosas que se hablan mucho y se hace poco. La medicina centrada en el paciente, pero los hospitales, las estructuras, todas siguen centradas en especialidades, en servicios. El paciente es el que se va moviendo. Las decisiones, tres cuartos de lo mismo. Creo que hay que ser más proactivo en esta cuestión y dar más espacio de decisión a los pacientes, lógicamente suministrando más información.
Los (Palabras que no se entienden) de los colegios profesionales. Yo creo que tiene un papel fundamental. Desde luego, en el ámbito deontológico, total. Absolutamente. En el caso del colegio nuestro, en esta crisis ha identificado las necesidades que tienen los profesionales y ha intentado (Palabras que no se entienden). De manera que yo creo que ahí se ha abierto una clarísima ventana de que los colegios puedan identificar cantidad de necesidades que no son laborales, por ejemplo, pero sí son de formación, de conocimiento, de actitudes, de ética, de dilemas profesionales en los que puede contribuir con muchísima información y con muchísimo apoyo. Es más, los colegios pueden servir a la Administración sanitaria precisamente para hacer esa comunicación con los profesionales en esos ámbitos.
Coincido también en el interés con la física cuántica. Yo creo que la incertidumbre no se soluciona nunca. Estamos en un mundo probabilístico donde la incertidumbre forma parte de la vida. Yo creo que lo que tenemos que hacer es identificar las probabilidades de cada cosa y apoyarnos en un buen conocimiento de la situación de lo que es probable, de lo que no es probable, lo que es más probable, y situarnos allí donde pensemos que va a estar el electrón, por seguir con la metáfora.
Muy bien. Probablemente he contestado a alguna pregunta. No sé si me he dejado alguna. En ese caso lo siento. A su disposición a título personal para cuando quieran.

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