fondo_covid

Comisión Congreso

para la Reconstrucción Social y Económica

Ana_polanco

Ana Polanco Álvarez

Presidenta de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO)

5 de junio de 2020

Intervención

Señora presidenta, muchas gracias por la invitación a la Asociación Española de Bioempresas AseBio a comparecer hoy aquí como parte de los trabajos de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica. Trabajos, que tienen como objetivo analizar la situación del país tras la pandemia de la COVID-19 y recoger las propuestas para la reconstrucción del país, de la sociedad civil y de instituciones cuya actividad está ligada al crecimiento económico y social de nuestro país. Aunque lo peor ha pasado, y la mayor parte del país se encuentra ya en fases avanzadas del proceso de desescalada, la COVID-19 nos deja una tragedia en pérdida de vidas humanas irreparable. Según los datos oficiales, en nuestro país hemos perdido por encima de 27 000 vidas y esta pérdida dejará, sin duda, una huella honda en el país que nos costará mucho tiempo superar. Quiero, por ello, empezar mostrando mis condolencias a todas las familias afectadas.

La otra cara del COVID-19 es la profunda crisis económica en la que nuestro país se va a ver sumido. El nuevo cuadro macroeconómico, presentado recientemente por el Gobierno de España a la Comisión Europea, presenta un impacto muy elevado en el corto plazo y una vuelta a la normalidad progresiva. En concreto, se estima que la caída del PIB será del 9,2 % para este año y que tendremos una importante recuperación económica el próximo, con una tasa de crecimiento prevista del 6,8 %. Esta situación de emergencia nacional e internacional, en lo sanitario y en lo económico y social, requiere, desde luego, de respuestas de gran consenso como los trabajos impulsados por esta Comisión. En este gran consenso deben participar los principales actores del tejido económico y social del país.
Por eso, quiero agradecerles la invitación a AseBio a participar en la importante labor que están llevando a cabo y les ofrezco todo nuestro conocimiento y experiencia en esta tarea. El sector biotecnológico, como les desgranaré en mi intervención, tiene mucho que aportar a la hoja de ruta para la reconstrucción del país. No olviden que el 68 % de los fármacos de desarrollo son biotecnológicos, y que somos el sector que está desarrollando las vacunas, investigando tratamientos y fabricando test de diagnóstico para hacer frente a la COVID-19.
Me gustaría comenzar dándoles unas breves pinceladas sobre AseBio, asociación que tengo el honor de presidir. En AseBio agrupamos y representamos desde hace 20 años a los intereses de la comunidad biotecnológica española. Reunimos tanto a empresas grandes, pequeñas, pero también a institutos de investigación, universidades y hospitales, porque creemos que dar respuesta a los retos de nuestra sociedad implica trabajar juntos, desde la cooperación y desde el aprendizaje mutuo. Las empresas y los centros biotech se caracterizan por ser intensivos en conocimiento, situando la ciencia y el talento en el corazón de la actividad y el negocio.
Debido a la naturaleza transversal de la biotecnología, como herramienta tecnológica, AseBio tiene una vocación multisectorial como punto de encuentro de distintas industrias que utilizan soluciones biotecnológicas para innovar en los ámbitos de la salud, pero también de la agroalimentación, y también en la transformación industrial. Representamos, como ven, la diversidad del sector biotecnológico y nos mueve la visión de transformar la cultura del país, poniendo en valor investigación, desarrollo e innovación, todo ello al servicio de nuestra sociedad, pero también de la sostenibilidad y la competitividad de la economía española.
Señorías, diversos estudios y organismos internacionales califican nuestro sistema de salud como uno de los mejores del mundo; de hecho, la OMS lo sitúa en el séptimo puesto del ranking mundial. Con una de las esperanzas de vida más longevas del mundo, España, tal y como ha puesto de manifiesto la actual crisis sanitaria, cuenta con unos excelentes profesionales sanitarios, altamente cualificados y comprometidos. Sin embargo, la actual crisis sanitaria está sacando a la luz claras áreas de mejora sobre las que es necesario incidir para evitar futuras crisis sanitarias. Pero, también, para que el país salga cuanto antes de la actual crisis económica. Debemos actuar ahora para tener los cimientos que nos permitan un crecimiento económico sólido y sostenible. Debemos, además, aplicarnos en esta tarea porque se lo debemos a las generaciones futuras.
Señorías, invertir en salud es invertir en futuro, y, además, es rentable. Nuestro país destaca por dedicar menos recursos al sistema sanitario que alguno de los países de nuestro entorno. España dedica el 8,9 % de su producto interior bruto al gasto sanitario, frente, por ejemplo, el 11,2 % de Alemania. Esto supone un gasto sanitario por habitante de 3224 euros frente a 5840 de Alemania, es decir, un 45 % menos. Como hemos visto, Alemania ha gestionado la crisis con éxito gracias a una apuesta por invertir en sanidad y, además, por ligar estas inversiones al coste-efectividad de las medidas en salud. La actual crisis también ha puesto de manifiesto la relevancia de la ciencia y la innovación, puesto que con ellas los países pueden tener las herramientas necesarias para hacer frente de manera exitosa a situaciones tan difíciles como la actual.
Señorías, sabemos que las inversiones en I+D tienen un impacto positivo en el crecimiento económico, el empleo y la productividad. Sabemos que dos tercios del crecimiento económico de Europa desde 1995 a 2007 se ha derivado de las inversiones en I+D. También sabemos que por cada 100 euros de inversión pública en I+D una economía se expande 120 euros. La crisis del 2008 puso de manifiesto que los países que consideraron a la I+D como una prioridad son los que consiguieron una mejor y más rápida recuperación económica. Y, sin embargo, en nuestro país tenemos un sistema de ciencia e innovación que no se corresponde con nuestro potencial económico. España ocupa el quinto lugar en PIB per cápita de la Unión Europea y el puesto 19 de 28 en el ranking de innovación de la Unión Europea.
Señorías, esta es claramente otra área de mejora sobre la que es urgente actuar. Debemos situar a las inversiones en I+D como motor de desarrollo económico y bienestar social, en esta visión de país que queremos ser. Debemos pensar en el futuro que queremos empezar a construir hoy. Por eso, desde AseBio queremos proponer una agenda de reconstrucción que impulse y renueve el compromiso de España con la ciencia y la innovación en áreas estratégicas para proteger la vida de las personas, como son la biotecnología y las ciencias de la vida. Necesitamos fortalecer nuestro sistema de I+D con más y mejores inversiones públicas, que nos permitan alcanzar el 2 % de media que tiene Europa de media sobre el PIB. Inversiones acompañadas, a su vez, de instrumentos adecuados que impulsen la colaboración público-privada que permita convertir las inversiones en ciencia en soluciones innovadoras para la mejora de la salud de las personas y el bienestar de nuestra sociedad. España tiene que apostar por la biotecnología y las ciencias de la vida como sector estratégico. Durante las próximas décadas será esencial innovar en áreas que ofrezcan soluciones sostenibles a desafíos como enfermedades emergentes, al crecimiento de la población, el envejecimiento, la transición justa o el cambio climático. Porque nuestro sector, además de producir vacunas, medicamentos, test de diagnóstico, ofrece también soluciones al reto climático en forma de bioplásticos, biocombustibles, biofertilizantes, o cultivos resistentes a sequías.
Por eso, necesitamos de una estrategia española de biotecnología y ciencias de la vida similar a la de países de nuestro entorno, que nos permita maximizar el enorme potencial que tiene nuestro país para sectores tan estratégicos como la salud o la alimentación. Pero todo esto no es suficiente si no trabajamos, además, para garantizar que dichas innovaciones lleguen a la sociedad. 8 de cada 10 medicamentos más vendidos en el mundo son biotecnológicos. La innovación biotecnológica ha mejorado radicalmente la salud de las personas en áreas como la oncología, las enfermedades infecciosas, las enfermedades neurodegenerativas, que van a ser un reto de aquí en adelante, las enfermedades raras, autoinmunes. Gracias a ingeniería genética, anticuerpos monoclonales o, por citar alguna otra, las prometedoras terapias avanzadas. Son procesos de investigación largos y costosos, que requieren de una formación altamente especializada, y que tardan de 12 a 16 años en llegar al mercado.
Por eso, también necesitamos medidas que permitan acelerar el proceso con una administración pública innovadora que ejerza un efecto tractor en la innovación biotecnológica. Muchas de las innovaciones más importantes de nuestro sector han sido, además, fruto de la colaboración y de la cooperación entre universidades, hospitales y empresas. Es imposible entender el avance de la biotecnología sin hacerlo desde la colaboración. Y por eso, queremos hoy que esta colaboración esté también presente en la agenda de reconstrucción del país. España tiene que superar el tradicional modelo lineal de transferencia y caminar hacia un paradigma de innovación abierta, con herramientas que permitan aumentar las interacciones entre los distintos actores del ecosistema de innovación. Si algo ha puesto de relieve esta emergencia sanitaria es la necesidad de una nueva política industrial que impulse, además, inversiones inteligentes, verdes y sostenibles. Necesitamos mejorar las capacidades de nuestro país para producir soluciones de alto valor añadido, en forma de medicamentos biotecnológicos, de vacunas, de test de diagnóstico, o soluciones agroalimentarias que aprovechen el conocimiento generado por nuestro sistema de ciencia. Ahora tenemos la oportunidad de transformar desafíos globales como el envejecimiento o la neutralidad climática en innovaciones que impulsen el crecimiento económico, la creación de empleo, la prosperidad de nuestro país; y, para ello, las herramientas digitales y la biotecnología van a ser claves. Una política industrial tiene que acompañarse de un esfuerzo para impulsar todo nuestro talento, a través también de la cultura de la innovación y la transdisciplinariedad en la formación. El sector biotecnológico es una industria cuya base son las startup que emergen de universidades y de centros de investigación donde el emprendimiento juega un papel fundamental, y la colaboración y el contacto estrecho entre lo público y lo privado es una de sus señas de identidad. Por ello, desde AseBio, creemos que es fundamental modernizar las universidades con más y mejores interacciones entre la industria y el sistema educativo.
Por último, hoy, que la biotecnología ha entrado en el Congreso, esta reivindicación tradicional de nuestro sector cobra más importancia que nunca, necesitamos reforzar la confianza de la sociedad y la política en la ciencia y la innovación. Nuestro país tiene que situar a la ciencia en el corazón de sus políticas y su regulación, porque solo así podremos aprovechar toda la capacidad transformadora que la biotecnología ofrece para la salud de las personas y el bienestar de la sociedad.
Señorías, nos atrevemos a proponerles esta agenda para la reconstrucción, basada en la ciencia y la innovación, porque el sector biotecnológico ha conseguido ser un sector estratégico y esencial para nuestra economía, y estamos consiguiendo, porque nos hemos centrado en innovar. El compromiso del sector con la innovación ha hecho que nos convirtamos en el segundo sector industrial con mayor intensidad en inversión en I+D, con un 4,3 % de nuestra producción. Como les voy a relatar, señorías, quiero que se queden con este mensaje simple y transformador: invertir en ciencia e innovación es invertir en capacidad futura de nuestro país para hacer frente a emergencias sanitarias como la provocada por la COVID-19, pero también para impulsar un nuevo crecimiento económico más verde y sostenible. La ciencia y la innovación son ampliamente reconocidas en todo el mundo como motores de prosperidad económica y social, y el sector biotecnológico lleva décadas demostrando que la inversión en ciencia tiene un impacto directo en la vida, el bienestar y la salud de las personas. Para que se hagan una idea de la importancia que tiene la ciencia en nuestro sector, la mayor parte de los CEO y de las personas que lideran nuestras empresas son científicos, y somos el sector más intensivo en contratación de investigadores, con una alta participación de mujeres, por cierto, que supera el 60 %. Esta inversión en conocimiento ha llevado al sector biotecnológico a desarrollar durante más de dos décadas soluciones innovadoras para proteger a las personas de enfermedades infecciosas como el VIH en su día, pero también el ébola, la gripe aviar, tuberculosis, etcétera. Y, además, nos ha permitido tener un impacto económico del 0,7 % del PIB en nuestro país, generar empleo de alta calidad, damos empleo a 92 000 personas de forma directa, indirecta e inducida, y una contribución total a las arcas del Estado de cerca de 2500 millones de euros.
Señorías, también quisiera transmitirles la importante labor que el sector biotecnológico está teniendo en esta pandemia. El sector está trabajando contra reloj para ofrecer respuestas a la pandemia provocada por la COVID-19 en forma de vacunas, de tratamientos y soluciones de diagnóstico, demostrando, una vez más, que trabajar en biotecnología es trabajar para proteger la vida de millones de personas. Parte de esta capacidad de respuesta del sector biotecnológico ha consistido en el desarrollo y producción de cerca de 750 000 test de PCR semanales, y, actualmente, en torno a 2 millones de test de anticuerpos, para contribuir así a expandir nuestra capacidad de diagnóstico, tal y como lo aconseja la Comisión Europea. Estamos siendo testigos de cómo la gran versatilidad y la agilidad de la biotecnología está permitiendo al sector reorientar sus capacidades y utilizar su conocimiento acumulado para buscar soluciones a la COVID-19.
En diciembre de 2019, la Comisión Europea anunció que el Green Deal va a ser ahora el eje nuestra estrategia de crecimiento que pondrá los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el centro de la definición de políticas públicas. La Agenda 2030 y la emergencia climática nos ponen por delante nuevas metas universales y transformadoras para la reconstrucción económica y social de nuestro país, donde la biotecnología tiene que ser, sin duda, una herramienta clave por su alto potencial transformador. La edición y la terapia génica, los bioplásticos, el microbioma, vacunas genómicas, entre otros, van a ser protagonistas de los grandes progresos para la humanidad, y nuestro país tiene que estar preparado para impulsarlas y abrazarlas. Son estas, además, las transformaciones que nos permitirán salir de la actual crisis económica, porque, tal y como señaló Ortega y Gasset, solo cabe progresar cuando se piensa en grande y solo es posible avanzar cuando se mira lejos.
Muchísimas gracias, señorías.

Preguntas de los grupos parlamentarios

Josune-Gorospe

Josune Gorospe Elezcano

GP Vasco
Ver pregunta
Díaz-Gómez,-Guillermo

Guillermo Díaz Gómez

GP Ciudadanos
Ver pregunta
Medel-Pérez,-Rosa-María

Rosa María Medel Pérez

GP Confederal UP
Ver pregunta
Antonio-Salvá-Verd

Antonio Salvá Verd

GP Vox
Ver pregunta
plantilla_diputado

Ana Pastor Julián

GP Popular
Ver pregunta
Ana-Prieto

Ana Prieto Nieto

GP Socialista
Ver pregunta

Josune Gorospe Elezcano (GP Vasco)

Gracias, señora Polanco, por las explicaciones dadas, por lo aquí expuesto. Nosotros representamos un proyecto político para el País Vasco, que es en el que intervenimos desde el ámbito institucional, en el que, como usted dice -y coincidimos- apostamos por una política industrial, consideramos que una nueva política industrial es fundamental, y más en este contexto post COVID-19. Entendemos que una de las prioridades que se debe abordar es una nueva política industrial rápida, que trabaje en el ámbito del empleo de calidad, como ustedes están comentando, y también en nuestro proyecto la colaboración y las alianzas de los distintos agentes socioeconómicos es aplaudida. Confiamos en las alianzas del ámbito público con el ámbito privado, lo que hacemos es aprovechar energía y las sinergias que de ese trabajo colaborativo podemos avanzar.
Usted ha dicho, y estamos totalmente de acuerdo, que, además, su sector aporta empleo de calidad y empleo de calidad para mujeres, fuero de esos ámbitos tradicionalmente feminizados, y es otro sector muy interesante para poder avanzar en ese rol que la mujer debe tener en distintos ámbitos profesionales.
En Euskadi se está apostando porque en la Estrategia de Especialización Inteligente, RIS3, se haga un trabajo muy importante desde las empresas biotech, como usted está diciendo. No sé si considera que después de la pandemia, en el nuevo espacio que vamos a tener, debe adaptarse ese trabajo que ya se está haciendo ahora.
Usted representa un ámbito privado, su sector hace inversiones ingentes de dinero para poder investigar, pero quisiéramos saber dónde está, en contextos de crisis sanitarias como la que se ha producido ahora, ese equilibrio entre la propiedad intelectual y las patentes de quienes han invertido, como decía, cantidades ingentes de dinero, pero debe equilibrarse con el derecho universal a la salud, sin quebrantar la expectativa de beneficio que todo inversor pueda tener legítimamente. Pero, ¿dónde podemos tener ese equilibrio?
Quisiéramos saber también cómo colaboran a nivel internacional en contextos de crisis, cuando la necesidad para lograr una vacuna o tratamientos es prioritaria, las distintas empresas del sector para poder tener una alianza y llegar antes a descubrir esas vacunas y tratamientos. Y, si realmente hay colaboración, cuáles son esos mecanismos de colaboración que están establecidos.
Quisiéramos saber también si, una vez que se descubrieran esos avances que estamos esperando en el ámbito de los tratamientos, de vacunas y demás, cuáles son los canales que se pueden establecer para que esos descubrimientos lleguen a toda la comunidad que tiene necesidad de avanzar en ese tema. Gracias.

Guillermo Díaz Gómez (GP Ciudadanos)

Muchas gracias, señora Polanco, por su exposición y por la documentación que nos ha aportado. Voy a ser muy concreto, porque somos muchos grupos y le van a hacer muchas preguntas. Intentaré ser muy esquemático. En primer lugar, manifestarle que mi grupo parlamentario es un gran defensor, y he visto en la documentación que nos ha pasado, que tenemos muchas coincidencias en la concepción de la necesidad de inocular en la sociedad -inocular en el sentido más positivo de la palabra- la necesidad de un conocimiento científico y la necesidad de la ciencia y del I+D extensivo, en el sentido de la tercera cultura, que dice el editor John Brockman, que no consideremos que una sociedad está completa si conoce bien quiénes son los autores de literatura, es importantísimo conocer que Pérez Galdós ha escrito los Episodios Nacionales, pero es muy importante también saber todas las implicaciones que tienen los descubrimiento de Watson y Crick en el genoma y qué podemos avanzar en esa materia. Es tan importante una cosa como la otra. Ese completar la cultura con la ciencia me parece muy interesante en la documentación que nos ha aportado, porque de ahí vendrá automáticamente la demanda general de invertir en I+D por parte de toda la población.
Por otro lado, con respecto a la colaboración público-privada, ¿qué opina usted de la necesidad de una ley de mecenazgo que incorpore la ciencia al mismo nivel que las artes, la dotación a universidades o el deporte base?
Pero, que se incorpore la ciencia, que tengan ustedes un instrumento fiable, porque hay muchas veces que no se producen inversiones en las materias que ustedes trabajan por la inseguridad jurídica que hay. ¿Qué opinión le merece esta necesidad?
Por último, ¿qué valoración hace del estado actual que tenemos en la capacidad de producción de vacunas? Sabemos que por parte del ministerio se está preparando la infraestructura para que se pudiera producir la vacuna con velocidad y en cantidad suficiente en el caso de que esta -ojalá sea cuanto antes- llegue a producirse. ¿Cómo valora usted la capacidad de producción que tenemos ahora mismo en España?

Rosa María Medel Pérez (GP Confederal UP)

Que la inversión en ciencia e innovación tiene un valor indudable, es indudable. Estaba leyendo su informe 2018 y pone en el inicio que el impacto en la economía española es de 7000 millones de euros, 0,7 % de PIB, y que han generado 92 384 empleos, son muchos empleos. Ha dicho usted que contribuyen con 2000 millones de euros al Estado. Producen vacunas, investigan vacunas, inmunomoduladores, test de diagnóstico, es un claro exponente de colaboración público-privada, y hay una financiación importante del Estado, imagino que desgravaciones fiscales. Dado que hay esa inversión importante pública, ¿consideran ustedes que esa inversión debe verse reflejada en el precio final del producto? Y si piensan que desde que se inicia el proceso de investigación, cuando se investiga, por ejemplo, una molécula, desde el principio del proceso hasta el final del producto farmacéutico, ¿creen que ese proceso debe ser transparente para conocer el precio del coste del fármaco? Porque, es muy diferente el precio del coste total del fármaco del precio que tiene en el mercado.
También me gustaría preguntarle qué piensa de la implementación de una industria nacional del medicamento pública.
Y una pregunta, que no sé si es pertinente, pero se la voy a hacer. ¿Cree usted que los precios de las PCR han estado inflados por las circunstancias de la necesidad de la pandemia?
Eso es todo. Gracias.

Antonio Salvá Verd (GP Vox)

Señora Polanco, ante todo, darle las gracias por su comparecencia. Yo, personalmente, siempre he admirado la biotecnología y a los que trabajan en ella, porque tienen un altísimo nivel científico. Muchas gracias por todo. Yo quisiera hacerle varias preguntas.
Primero. Ustedes han dicho que su plataforma podía proveer de 1 491 000 PCR a la semana y 100 000 test de anticuerpos semanales, ¿cree que con esta fuerza diagnóstica podían haber cubierto las necesidades de una estrategia que hubiese incluido no solo los casos compatibles, sino sus contactos estrechos? ¿Creen que están capacitados cualitativa y cuantitativamente para hacer cribados periódicos de los trabajadores sanitarios? Esto como una especie de complemento que no tiene nada que ver con usted. Lo que sí le puedo decir, como médico que soy, es que, al principio de la pandemia, cuando yo veía que mis amigos y compañeros entraban en las UCI sin los equipos necesarios, era una cosa que me quitaba el sueño, era horrible, es como si un bombero entrara en un incendio en pantalón corto, con chancletas y en camiseta, es exactamente igual. Es un comentario que no va para usted, señora.
Como última pregunta, ¿ha contactado el Gobierno con ustedes a fin de hacer provisiones con vistas a un posible repunte de la epidemia? Hay estudios de epidemiólogos de prestigio que apuntan a un posible rebrote, ojalá me equivoque, pero no nos cogerá desprevenidos en octubre o en noviembre.
Muchas gracias.

Ana Pastor Julián (GP Popular)

Muchas gracias, presidenta, y muchas gracias, señora Polanco, por su presencia. Agradecerle el informe que nos ha enviado, pero, sobre todo, tener la oportunidad de tenerla aquí, me alegro que sea una mujer sanitaria la que esté al frente de AseBio, donde están representadas las universidades, instituciones públicas y privadas, y, en fin, algo muy importante, usted lo ha señalado de alguna manera, pero me gustaría decirlo, ustedes representan la transferencia de conocimiento, y, por lo tanto, es fundamental escucharles y tenerles de interlocutores, no solo hoy, sino siempre.
Un país que no sea biotecnológico, seguro que coincide conmigo, tiene futuro, pero tiene un futuro mucho más vulnerable. Y, por eso, como aquí estamos en este entorno que tiene que ver con la crisis que ha tenido este país y con esta pandemia que han tenido casi todos los lugares del mundo, voy a aprovechar para hacerle unas preguntas. Usted ha explicado muy bien quién son, a qué se dedican y cuáles son algunos de los problemas que ustedes tienen. Me consta que están en estrecha colaboración con la Unión Europea, con todas las instituciones públicas y privadas europeas de investigación en dos campos fundamentales. Usted ha hablado del presente y del futuro, de lo que tiene que ver con el entorno biosanitario y de lo que tiene que ver con el sector de la alimentación, tan fundamental, que genera también salud, porque somos fundamentalmente lo que comemos, entre otras cosas.
Pero, me gustaría hacerle preguntas relacionadas con lo que nos trae aquí a esta Comisión, y ojalá seamos en este grupo ejemplo de llegar a acuerdos importantes que tanto necesitamos, también en lo que tiene que ver con I+D y lo que tiene que ver con su sector.

Les he ido leyendo y escuchando, y ustedes han dicho que once empresas españolas especializadas en biotecnología, la task force bajo la coordinación de AseBio, manifestaron ante la crisis del COVID que la producción de este sector alcanzaba los 745 500 test PCR semanales, y que podría doblarse con una planificación mensual siempre que existiese un compromiso de compra por parte del Sistema Nacional de Salud. Y con respecto a los kits de extracción, que, según han expresado igualmente ustedes, alcanzan 194 000 unidades semanales, cifra que también podría triplicarse, y además hay que añadir otros 690 000 test de anticuerpos semanales, que podrían convertirse en más de un millón con una estrategia de medio plazo.
Como conocen sus señorías, hemos presentado desde mi grupo un plan de choque de cooperación con los representantes de las empresas de tecnología sanitaria y biotecnología, y también hemos pedido en esa proposición una estrategia de país en el sector biotecnológico. Por eso, le pregunto ¿cree usted que la industria biotecnológica española está en capacidad de satisfacer la demanda de material necesario ante una situación de emergencia sanitaria? Esperamos que no tengamos un rebrote importante, pero, en cualquier tipo de emergencia infecto-contagiosa.
Segundo tema que le quiero comentar, también de lo que yo he escuchado, porque está en su página web. Han detallado ustedes de manera cronológica las ocasiones en las que se dirigieron al Ministerio de Sanidad, y la primera de esas comunicaciones fue el 31 de enero. ¿Cómo valoraría usted la respuesta de esas comunicaciones y qué respuesta encontraron en el Gobierno? ¿Cómo valoraría el hecho de que, tras argumentar que resultaba inviable la realización de pruebas a los casos leves o asintomáticos, por no haber suficiente capacidad en el país de producirlas e interpretarlas, se hiciera una compra en China de 432 millones de euros que incluía 5,5 millones de test rápidos?
El desarrollo de una estrategia española de biotecnología, que ustedes han explicado en varias ocasiones, tiene que ser una estrategia trasversal, que dé respuesta a todos los sectores, ¿cómo piensa usted que se podría integrar esta estrategia en un pacto de Estado por la Sanidad? ¿Qué cree usted que sería lo relevante, si usted tuviera que decir tres o cuatro líneas que incluiría siempre?
Me queda preguntarle por un tema de incentivos. Usted ha hablado de la inversión pública y privada, y que la pública tiene que alcanzar el 2 % sobre el PIB. En España tenemos instrumentos de financiación, de incentivación y de promoción, ¿qué opina usted del programa Profarma, que es, como sabe, muy antiguo?
Una de mis compañeras, la portavoz de Unidas Podemos, le ha hecho una pregunta sobre la transparencia en los precios de los fármacos, creo que es muy bueno que usted nos lo transmita, yo también se lo pregunto.

Por último, decirle que insertar una estrategia española de biotecnología en un pacto de Estado, como le preguntaba, ¿qué modelo de incentivos ustedes plantearían para la inversión en I+D+i?
Y otra cosa que creo que nos interesa a todos, ¿por qué hay tantas dificultades en España? esa burocracia que impide que un producto ya patentado, porque ahora patentamos mucho, hay gente innovadora. ¿Qué dificultades tienen ustedes para llegar al mercado español? ¿qué dificultades encuentran ustedes en la agenda pública, en las instituciones públicas, para que un fármaco -un ejemplo- para un diagnóstico, imagínese, de intolerancia a la lactosa, tarde varios años en que se pueda fijar un precio público y autorizar su comercialización? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal desde las instituciones?
Muchas gracias, ha sido muy bienvenida, es una interlocutora muy relevante para nosotros. No solo usted, que es encantadora, sino todo lo que usted representa, que es, especialmente, a jóvenes innovadores que, como sabe, tenemos el proyecto de hacer una oficina de ciencia y tecnología en este Parlamento, y espero estar aquí para vivirlo, ya que lo inicié. Gracias.

Ana Prieto Nieto (GP Socialista)

Señora Polanco, bienvenida al Congreso de los Diputados, a este grupo de trabajo de Sanidad y Salud Pública perteneciente a la Comisión de Reconstrucción Social y Económica de nuestro país. Agradecerle la documentación que nos ha facilitado, también su exposición y ese trabajo que hace contra reloj el sector biotecnológico. Me satisface también que sea un sector en el que el 60 % sean mujeres, que un cargo directivo como el suyo, presidenta de esta asociación, sea una mujer, y espero que cada vez seamos más mujeres las que estemos al frente de cargos directivos, sobre todo en niveles científicos.
Hablando de mujeres, y antes de empezar con las preguntas, quería hacer una mención a Rosalind Franklin, porque se ha hablado aquí de Watson y Crick, pero sin los datos de Rosalind Franklin, que es una mujer silenciada, una mujer científica, no hubiera sido posible formular el modelo de doble hélice que describe la estructura del ADN.
Paso a las preguntas que le quiero hacer, por ejemplo, cuáles son las previsiones que tienen de innovaciones en su ámbito y el impacto presupuestario para los próximos años. ¿Qué proponen para la sostenibilidad financiera del Sistema Nacional de Salud? Y, en su ámbito de actuación y trabajo, ¿cuáles serían algunas prioridades que nos puedan proponer? Otra pregunta, ¿cómo cree que puede asegurarse el acceso universal a la vacuna, cuando la haya? Y para finalizar, ¿qué lecciones cree usted que nos deja esta crisis provocada por el COVID-19?
Muchas gracias.

Respuestas

Gracias, señorías, por sus intervenciones, por apoyar al sector, porque ha sido unánime en todas y cada una de sus intervenciones, y por las múltiples preguntas que me han trasladado, que espero sea capaz de responder. Voy a tratar de ir por orden, y quizás alguna esté recogida en otras intervenciones.

Respecto al Grupo Parlamentario Vasco, me congratula mucho el que su grupo apoye el que se pueda apostar por una política industrial que, a su vez, apueste por empleo de calidad y en la confianza en las alianzas público-privadas y por las sinergias. Me consta que País Vasco es una de las comunidades, junto con otras, que está avanzada en ese sentido, por el nivel de intensidad que tiene también el sector biotecnológico allí presente. Me preguntaba usted dónde está el equilibrio entre la propiedad industrial, las patentes, el derecho a la salud, cuál es el nivel de colaboración del sector al nivel internacional en alianzas, vacunas, mecanismos… Recogiendo un poco todo, somos un sector muy diverso, que estamos compuestos por empresas, tanto starups, que muchas son spin-off de universidades y centros de investigación, incluso de hospitales, hasta micropymes, pymes, grandes compañías, tanto nacionales como internacionales, fondos de inversión, además del sector públic. Es un sector muy diverso y muy internacional, desde el hecho que hay compañías que ya son internacionales, están presentes en España y aportan capacidad productiva, aportan empleos de calidad y centros de I+D, pero también, y son la mayoría, pymes que han nacido en España, algunas de las cuales están todavía en una fase muy temprana, pero hay otras que ya están muy maduras, que se han internacionalizado y que son un referente a nivel mundial. Por lo tanto, la internacionalización es una seña de DNA de nuestro sector.
En los 20 años que llevamos como asociación hemos defendido esa colaboración público-privada y esa vocación de internacionalización, y, de hecho, si algo está poniendo de relieve esta pandemia, es la fuerza que tiene que tener, de aquí en adelante, sobre todo, la colaboración público-privada. Nos hemos puesto a trabajar todos -decía antes- contra reloj, a la búsqueda de soluciones, tanto de diagnóstico, medicamentos o vacunas, y lo hemos hecho desde la colaboración entre grandes y pequeñas empresas, pero también entre el sector público y privado y a nivel internacional. Por citar algunos ejemplos, en el ámbito de los tratamientos, muchas de nuestras empresas, que tienen tratamientos autorizados para otras patologías, los han puesto a disposición de la comunidad. De hecho, voy a citar el ejemplo del estudio Solidarity, impulsado por la OMS, donde hay empresas del sector biotecnológico en el que, medicamentos que ya están siendo utilizados para otras patologías están en fase de investigación. Esto es una colaboración entre las propias industrias impulsada por un organismo internacional. Hay empresas que, a su vez, estaban desarrollando ya tratamientos para cáncer, o para esclerosis múltiple, inmunoglobulinas para el plasma, etcétera y que también los han puesto a disposición del sector para la investigación. Por lo tanto, hay una fuerte colaboración a todos los niveles.

Si me centro en la parte de vacunas, que ha habido varias preguntas, a día 2 de junio la OMS tenía 133 candidatas a vacunas, de las cuales en torno a 10 están en fase clínica. Desde luego, desarrollar una vacuna es un proceso biotecnológico sumamente complejo y costoso, puede llevar hasta 10 años y una inversión de 500 millones de euros. CEPI, que, como saben, es la coalición de la alianza impulsada por la institución Bill y Melinda Gates, es una de las instituciones internacionales que está llevando a cabo varias vacunas, y con ella estamos colaborando muchas empresas del sector. Como lo estamos haciendo también con institutos públicos, hablo a nivel internacional, como es la Universidad de Oxford, el Instituto (¿¿??) etcétera, y cómo no, también en España. De hecho, tres de los ocho centros públicos seleccionados por la OMS son españoles, que son el Centro Nacional de Biotecnología CSIC, el Instituto de Salud Carlos III y el IRB. Por lo tanto, colaboración público-privada, colaboración privada-privada, colaboración con organismos filantrópicos, a todos los niveles. Aprovecho también para decir que, en este proceso, CEPI es quien ha dicho que desarrollar una vacuna, como va a ser la de la COVID, esperamos que esté en tono a 12 a 18 meses. Esto ya es un reto, es un hito importante. Este acortamiento en el desarrollo de las vacunas es debido, también, a que hemos aprendido mucho de pandemias pasadas como la del SARS, la del MERS, la del ébola, etcétera, y esto ha hecho que el genoma del virus haya estado disponible en enero para que inmediatamente se pueda empezar a investigar. Y ha sido público, a disposición de todos y de toda la comunidad del mundo, a todos los niveles, sector privado, sector público, sector filantrópico, etcétera, todos se han puesto en marcha. Hablaban ustedes del descubrimiento del DNA en 1953, desde entonces hasta ahora se ha acelerado, y vamos aprendiendo y construyendo sobre lo que se ha aprendido. Y si vemos, además, cómo somos capaces de secuenciar genomas, si nos retrotraemos a la época de los 80, cuando tuvimos la desgracia de tener la pandemia mundial del VIH, que muchos de nosotros la vivimos en primera persona por la edad, se tardó dos años en identificar el genoma, y nunca se llegó a encontrar una vacuna. Afortunadamente, lo que entonces era una sentencia de muerte, a día de hoy es una enfermedad crónica, gracias a la apuesta por la ciencia, la innovación y por el desarrollo biotecnológico. Yo confío en que esta vacuna esté el próximo año, y será, desde luego, gracias al trabajo colaborativo de todos, y gracias también al sector privado, porque algunas de las empresas del sector incluso han puesto a disposición oligonucleótidos, secuencias del DNA, no solamente para la vacuna, sino también para el diagnóstico.

También me gustaría añadir que, en el proceso de tener la vacuna disponible, tan importante es el desarrollo de la misma -y va a ser muy importante que estén todas disponibles, no es una carrera de quién llega primero, es una carrera para que estén y que sean capaces de generar la inmunidad que necesitamos- va a ser la fase de escalado posterior, que supone también un reto fundamental y donde el sector biotecnológico estamos trabajando a contrarreloj. Escalar la vacuna para que esté disponible para toda la población mundial es una obligación y es un reto. Hay algunas empresas de nuestro sector que, por citar algún ejemplo sin mencionar nombres, han podido acortar el proceso de producción de 12 meses a 2. Se trata de llegar cuanto antes, llegar con lo mejor, y, sobre todo, llegar a todos.

Creo que en algún momento me han preguntado también por el tema de patentes, precios, etcétera, creo que ahora mismo estamos todos comprometidos por tener estas vacunas disponibles, estos medicamentos también disponibles, hasta que tengamos uno que sea específico para el tratamiento. Mientras tanto, como digo, hay muchos en marcha.

Hablando de vacunas, no quiero olvidar la pregunta del señor Díaz, de Ciudadanos, que me preguntaba también cuál es la capacidad de producción de vacunas en España. En España tenemos empresas que están trabajando en vacunas para la I+D, pero tengo mis dudas sobre si estamos preparados para producirlas. Déjeme que lo deje ahí, porque en el sector tenemos plantas de producción biotecnológica y plantas de I+D para muchos medicamentos que son esenciales y que lo han sido durante la crisis. Y, además, quiero poner en valor todo ese trabajo que hemos estado realizando el sector para mantener nuestras fábricas de producción, que, a su vez, permiten la producción de medicamentos para el país y para la exportación. Todo eso genera economía y, como digo, empleo de alta calidad. Medicamentos que han sido esenciales y que han permitido no cortar esa cadena de suministro, y esto también es importante. Cuando hablaba al principio de por qué hay que apostar por el sector, porque estamos viendo que hemos tenido una crisis de sanidad, con unas consecuencias económicas y sociales, si fortalecemos el sector tendremos, a su vez, una economía próspera y seremos más autosuficientes, déjenme que lo exprese de esa forma. Tenemos que ser capaces como país de atraer inversiones, y de que estas inversiones permanezcan en nuestro país. Y esto pasa porque las compañías, sean nacionales o internacionales, estén presentes en el país y lo consideren como un país puntero en innovación, y tengamos lo que tenemos muchas empresas del sector, que son plantas de I+D que investigan medicamentos para todo el mundo, plantas de producción biotecnológica, plantas de producción de otro tipo, pasarán por aquí representantes del sector, y eso hay que garantizarlo, y hay que ser un país atractivo para que se siga invirtiendo, y, a su vez, que nos permita ser autosuficientes.

La señora Medel, de Podemos, hablaba sobre el impacto en la economía. A mí siempre me gusta ponerlo en valor, porque 7000 millones de impacto, 0,7 % de PIB es muy relevante, los 2500 millones de euros, pero, sobre todo, me parece muy importante el empleo. La cifra que hemos puesto sobre la mesa son los más de 92 000 empleos directos, indirectos e inducidos, de forma directa damos empleo a 25 000 personas. El último dato que tenemos disponible, de hace dos años, porque en breve vamos a presentar el nuevo informe AseBio, es que generamos 25 000 empleos, y eso supuso un crecimiento del empleo del 10 %, cuando la media en España era de en torno al 3 %, lo cual da una idea de la relevancia que tenemos como sector. Pero, además, algo que estamos haciendo desde AseBio, y que esperemos tener pronto los datos, es ver cuál ha sido el impacto que ha tenido en el empleo la actual pandemia. Sabemos que hay algunas consultoras que han publicado datos que dicen que el sector biotecnológico es uno de los tres, junto con el farmacéutico y el industrial, que no solo no ha destruido empleo, sino que lo ha generado. Yo suelo ser muy cauta, me gustan mucho los datos y refrendarlos, y por eso hemos lanzado una encuesta a nuestros asociados y queremos ratificarlo, pero sería una buena señal. Además, esto es empleo de calidad, que supone una apuesta por lo que va a ser el país.

Es algo que digo yo, pero que lo recojo de las tendencias que estamos viendo a nivel europeo y a nivel global. Personalidades internacionales hablan del siglo XXI como el sector de la biotecnología. Si ustedes leen el informe de las 100 innovaciones disruptivas que van a cambiar el futuro, se encuentran, sin duda, la biotecnología. Hay un apartado dedicado a la biomedicina, donde se habla de la edición génica, de la terapia génica, de las vacunas genómicas, del microbioma, pero se habla también de la otra parte, que también he traído a la mesa, y que es la parte de respeto hacia el medioambiente, con la generación de bioplásticos, de biocombustibles, de una economía circular, que, además, entronca muy bien con la nueva estrategia industrial de Europa que ya se ha puesto sobre la mesa y, desde luego, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que todos compartimos.
Me hacía usted preguntas sobre inversión pública, inversión privada. Esto tiene que ser un mix en el que tenemos que apostar todos. Lo repetiré hasta la saciedad, lo traigo también a esta comparecencia, la colaboración público-privada es algo que tenemos que aprender de otros muchos países que ya nos llevan la delantera. Tiene que haber inversión pública y tiene que haber inversión privada, y la inversión pública es tractora de inversión privada. El Instituto ¿¿TEK?? es de Finlandia, lo he citado en el inicio de mi intervención, estima que por cada euro que se invierte desde la inversión pública se generan dos euros de inversión privada, por cada 100 euros que se invierten se expande la economía 120 euros. Por lo tanto, yo creo que tenemos un deber, que no es nuevo, que no se pone de manifiesto a raíz de esta pandemia, es algo que ya veníamos demandando desde hace tiempo, porque, también lo decía en la innovación, en España estamos considerados como un país de innovación media, nuestra inversión en I+D está por debajo de la media, es 1,2 respecto al 2, que es el que estamos proponiendo. Y si nos comparamos con países cercanos, Francia supera el 2, pero Alemania tiene en torno a un 3, y no me quiero ir a Israel, que tiene un 4, que es un país que, al margen de diferentes connotaciones geopolíticas, ha apostado por la innovación desde arriba. Déjenme que les diga que innovar, a veces se piensa que es una bombilla y tienes una idea, eso no se traduce después en emprendimiento, hay que trabajar la cultura del emprendimiento en la sociedad y ser capaces de ponerlo en marcha. Igual que en la industria trabajamos en la cultura empresarial hay que trabajar en esa cultura de país y en esa cultura de emprendimiento y de tolerancia al fracaso inteligente. Tenemos que aprender de ello y de modelos de innovación inversa o de lo que se está llevando a cabo en países como Finlandia o Dinamarca, tenemos muchos países de los que podemos aprender.
Por tanto, tenemos que apostar por esa inversión pública que, como digo, va a ser tractora de la inversión privada. Y decía también que no solamente es necesario invertir en I+D, sino que también hay que poner los mecanismos necesarios para que esa inversión se pueda ejecutar y no suceda lo que hemos visto en el pasado de que aproximadamente el 50 % se deja sin invertir.
En AseBio tenemos un informe exhaustivo, muy detallado, que lo podemos compartir porque es público, donde damos una serie de medidas que yo creo que se deberían incorporar y que tienen que ver con algo que sabemos y que, a su vez, los organismos internacionales como la OCDE o la Comisión Europea, ya han llamado la atención, y es que tenemos demasiado peso en préstamos frente a subvenciones. Hay que buscar ese equilibrio, ese mix, que nos sitúe más cerca de países de nuestro entorno como puede Francia, donde tienen un mejor equilibrio en ese sentido y apuestan por subvenciones en aquellas empresas de TRL bajo, más alejadas de mercado, o por herramientas que, como digo, se puedan ejecutar.

En términos de burocracia tenemos mucho que avanzar, hay muchas empresas que no pueden llegar a esos préstamos por una serie de circunstancias, hay que tener un calendario estable, hay que tener esa financiación que llegue a tiempo para que sea de verdad un incentivo, que es de lo que se trata. Y no olvidemos que nuestro sector es muy binario, de alto riesgo, con largos periodos de maduración, es diferente al de los TIC, y, por lo tanto, hay que considerarlo especial y tratarlo como tal. Los fondos, que son muy bienvenidos, como los Neotec, ya nos han alertado que no son suficientes. Hay que hacer un trabajo fino, que no es el objeto de hoy porque, como digo, lo tenemos muy detallado y lo pondremos a su disposición.

Sobre si el Gobierno se ha puesto en contacto con nosotros, nosotros hemos estado en contacto con el Gobierno durante todo este tiempo, hemos estado en contacto con el Ministerio de Sanidad, le solicitamos que fuéramos consideramos sector esencial y así fue, nos consideraron muy importantes todo el tema de animalarios y cultivos celulares. Hemos estado también en contacto con el Ministerio de Innovación para poner a disposición toda nuestra capacidad de producción de test diagnósticos, que, como bien ha citado, alcanza en el caso de las PCR las 750 000, pudiéndose duplicar en un mes. Y, a día de hoy, estamos produciendo en torno a 2 millones de anticuerpos. Nosotros nos hemos puesto a disposición, y seguimos a disposición del Gobierno. Ahí está el diálogo. No entramos a la capacidad del Gobierno para comprar dentro o fuera, porque somos sumamente respetuosos con el libre mercado y la libre competencia, pero creo que es bueno que el Gobierno conozca nuestra capacidad de producción y la flexibilidad que hemos tenido. Dense cuenta que, al igual que ha sucedido en otros países, no estábamos preparados, el virus llegó a nuestro país en marzo, lo primero que tuvimos fue PCR, ya se habían desarrollado en China, es verdad que se trajeron los test entonces, pero empresas nuestras, nacidas en España en mayo, ya tenían los test de anticuerpos, tanto los rápidos como los Elisa, validados con el certificado CE, y lo han hecho en tiempo récord, y lo han hecho de la mano del Instituto de Salud Carlos III y de centros públicos y hospitales como el Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, etcétera. Esto es un ejemplo, pero da buena prueba de la capacidad que tenemos como sector.

La señora Ana Pastor me ha hecho preguntas sumamente relevantes. Apostamos por una estrategia de biotecnología transversal. Yo creo que los principales puntos son abarcarlo como se ha hecho, y, mira, podemos fijarnos en otros países que ya lo están haciendo. Para mí, dos países que podemos copiar, o hacer benchmarking, como decimos en nuestro sector, pueden ser Dinamarca o Reino Unido, les pasaremos la información detallada. Dinamarca ha puesto en marcha un plan de estrategia de la biotecnología y ciencias de la vida que abarca todo el ciclo de vida, desde la I+D, el talento, qué talento se necesita en nuestras universidades para estar preparados de cara al futuro, porque nos estamos encontrando con que no tenemos suficientes profesionales, muchos de ellos se van a otros países, tenemos que retenerlos. También con la Agencia del Medicamento, ellos tienen una sección especial para el área de biotecnología. Hay que revisar la parte regulatoria. Lo decía al principio, tan importante es apostar por la I+D y la innovación como tener mecanismos que garanticen el acceso a los pacientes y de forma equitativa. En este sentido tenemos mucho que mejorar, desde la autorización de un medicamento por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), por citarles el caso. Hay algunos países en los que el medicamento está disponible inmediatamente, tenemos modelos como Alemania o como Reino Unido, en España tenemos una agencia, a la que quiero agradecer todo el trabajo que ha hecho durante esta crisis, porque ha sido modélico, y necesitamos una autorización nacional, pero, a partir de ahí se inicia un proceso de precio y financiación, y después una parte de acceso de las diferentes comunidades, que hace que un medicamento pueda tardar en llegar a los pacientes uno o dos años desde que ha sido autorizado por la EMA. A lo que se suma todo el periodo de investigación, que, además, como estamos con medicamentos que cada vez son más complejos, estamos hablando de medicina personalizada, estamos hablando de inmunooncología, estamos hablando de medicamentos para los que, si anteriormente hablábamos de diez años para llegar, ahora llegamos a los 12 o 16 años, con un altísimo riesgo, una de cada 10 000 moléculas llega a la fase clínica. Por lo tanto, tenemos que garantizar que estos medicamentos lleguen y estén accesibles a toda la población en condiciones de equidad. Yo creo que ahí tenemos que trabajar todos de la mano para conseguir eso y hacerlo también de forma que sea sostenible, y ahí nos van a encontrar a todo el sector dispuesto a ello.
El plan Profarma, que mencionaba, creo que necesita una revisión profunda. Es un plan que lleva muchos años en vigor, y precisamente este año acaba el cuatrienio y se inicia una nueva etapa. Yo apostaría por sentarnos todos los que participamos en él y darle una vuelta, porque hay aspectos claramente mejorables. Tiene que ser un incentivo para que las empresas que estamos en el país sigamos apostando por estar, no solamente por comercializar los medicamentos, sino, como decía al inicio, porque traigamos investigación de calidad, que, por cierto, es una de las más altas del mundo. Aquí hemos hablado del nivel de nuestros sanitarios en esta pandemia, pero el nivel científico que tenemos es espectacular, nuestros científicos, con los que colaboramos desde la industria, son líderes de opinión en todo el mundo.

Tenemos que apostar también por una transferencia no lineal, esto es algo que nos han dicho los organismos internacionales, tenemos que sobrepasar ese modelo lineal tradicional de la universidad a la empresa y crear más esos puentes para que podamos tener esa cultura de emprendimiento y tener más patentes, porque, en estos momentos, si hablamos de datos, España tiene un 1 % de patentes; Francia, un 6; Alemania, un 15; Estados Unidos, un 25, cuando tenemos un sistema de país que somos la novena potencia mundial en generación de conocimiento, y tenemos además publicaciones de calidad. Luego, algo está pasando, eso también hay que revisarlo.

Ha sido un placer, se me ha pasado el tiempo volando. Sé que han quedado preguntas en el tintero, a su disposición para lo que necesiten. Y, por supuesto, les haremos llegar información más detallada en el futuro. Muchísimas gracias por invitar a AseBio una vez más a esta Comisión, porque creo que es responsabilidad de toda la población civil también el que pongamos nuestro granito de arena para estar ahí y superarlo.

Infórmate de cómo ayudamos a empresas e instituciones

a seguir las comisiones parlamentarias y otros asuntos públicos

aftertitle white